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	<title>síndrome de hubris Archivos - Reto Diario</title>
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	<description>Reto Diario es una nueva forma de hacer periodismo. Una forma mas agil, oportuna, veraz, concreta, directa y estrategica.</description>
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	<title>síndrome de hubris Archivos - Reto Diario</title>
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		<title>La enfermedad del poder</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Apr 2026 13:45:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[OTROS MEDIOS]]></category>
		<category><![CDATA[david owen]]></category>
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		<category><![CDATA[Ley Electoral]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El síndrome de Hubris es un trastorno que aqueja a mujeres y hombres en el poder, caracterizado por un ego desmedido, desprecio por las opiniones y necesidades de los demás</p>
<p>El cargo <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com/otros-medios/2026/04/08/la-enfermedad-del-poder/">La enfermedad del poder</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://retodiario.com">Reto Diario</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Hace un par de semanas, una diputada poblana lanzó una <strong>propuesta</strong> sumamente interesante.</p>
<p>Dijo que nuestro estado podría ser <strong>referente nacional</strong> si se reforma la <strong>ley electoral</strong> para aplicar la <strong>prueba antidoping</strong> –como requisito obligatorio– a todos quienes quieren –o quieran– ser <strong>candidatos</strong> a un cargo de elección popular.</p>
<p>Incluso, planteó que la ley también establezca que se sometan a un <strong>“detector de mentiras”</strong> (mejor conocido como polígrafo) y que las autoridades electorales nieguen el registro a quien lo repruebe.</p>
<p>Se busca, dijo, <strong>elevar los controles y garantizar, en lo posible, que los candidatos (y las candidatas) demuestren que son dignos (y dignas) de tener la confianza del voto ciudadano</strong>, blindando las elecciones –también en lo posible– del crimen organizado.</p>
<p>La propuesta, apoyada posteriormente incluso, entre otros, por el mismísimo gobernador <strong>Alejandro Armenta Mier</strong>, no es mala, pero sí <strong>insuficiente</strong>.</p>
<p>Y es que realmente quedaría <strong>completa</strong> si, al <strong>antidoping</strong> (<strong>“¡Se van a sorprender!”</strong>, expresó Armenta) y al <strong>polígrafo</strong> (hay no pocos mitómanos en la política poblana), se añade un mínimo <strong>test</strong> para detectar la <strong>enfermedad del poder</strong>, técnicamente conocida como el <strong>síndrome de Hubris</strong>.</p>
<p>Este síndrome es un <strong>trastorno</strong> que aqueja a <strong>mujeres y hombres en el poder</strong>, caracterizado por un ego desmedido, desprecio por las opiniones y necesidades de los demás, y orgullo y arrogancia infinitas –y supinas.</p>
<p>Quienes lo padecen –lamentablemente se detecta demasiado tarde, cuando el político o la política ya ha mutado a un ser muy distinto a aquel que fue en campaña–, presentan síntomas de <strong>confianza exagerada en sí mismos</strong>, imprudencia e impulsividad.</p>
<p>También un notable sentimiento de <strong>superioridad</strong>, desmedida preocupación por la imagen, lujos y excentricidades; desolación, rabia y rencor por razones que nadie ajeno a su entorno alcanza a entender; desprecio por los consejos de quienes les rodean; tendencia a la inquietud, la impulsividad y la imprudencia; convencimiento absoluto de que sus propuestas son las únicas justas y adecuadas<strong>, </strong>y lo más grave: <strong>alejamiento progresivo de la realidad</strong>.</p>
<p>Es decir: el <strong>retrato hablado</strong> de muchos <strong>priistas</strong> y <strong>panistas</strong> que han alcanzado posiciones de poder a lo largo de la historia reciente del país, pero trágicamente también, la <strong>exacta descripción</strong> de no pocos <strong>miembros o simpatizantes de Morena</strong> que actualmente están al mando de estados o municipios, o son diputados o senadores.</p>
<p>Fue en 2008 cuando el neurólogo británico <strong>David Owen</strong>, quien fue canciller y miembro de la Cámara de Los Lores, acuñó este término en <strong>“</strong><strong><em>En el poder y en la enfermedad”</em></strong>, un libro desgraciadamente poco leído en el que analizó con lupa el comportamiento de políticos como <strong>Franklin D. Roosevelt</strong>, <strong>“El Sha” de Irán</strong>, <strong>John F. Kennedy</strong>, <strong>François Mitterrand</strong>, <strong>Margaret Thatcher</strong> y <strong>Ronald Reagan</strong>, entre muchos otros.</p>
<p>Su obra es un fascinante viaje por esa cosa tan íntima que es la salud, la <strong>salud mental</strong>, un asunto sin duda <strong>privado</strong> que, sin embargo, se vuelve <strong>público </strong>cuando atañe a los dirigentes o líderes políticos, pues puede acabar teniendo graves consecuencias para un país, un estado o un municipio.</p>
<p>En ocasiones, el <strong>síndrome de Hubris</strong> (la palabra hubris, de origen griego, significa orgullo o arrogancia) llega a confundirse con el <strong>narcisismo</strong> y el <strong>trastorno bipolar</strong>; ello sucede porque, efectivamente, muchos o muchas de quienes lo padecen, presentan algunos rasgos <strong>psicopatológicos similares a tales atributos de personalidad.</strong></p>
<p><strong>¿Se puede estar enfermo de poder?</strong>, se pregunta Owen.</p>
<p>Sí, y tal enfermedad viene precisamente desde los griegos, quienes utilizaban el término <strong><em>hubris</em></strong> para hablar de <strong>la arrogancia humana frente a los dioses</strong>, que les hacía creer que podían conseguirlo todo e imponerse hasta a los designios divinos.</p>
<p>¿Cuánto <strong>daño</strong> se hubiese ahorrado México si como requisito para ser candidato o candidata, los aspirantes también hubieran sido sometidos a una <strong>prueba</strong> para saber si sufrían de esta <strong>grave enfermedad</strong>, o corrían el riesgo de sufrirla una vez sentados (as) en la <strong>silla del poder</strong>?</p>
<p>Aunque nunca es <strong>demasiado tarde</strong>.</p>
<h3><strong>Nota al margen:</strong></h3>
<p>No solo los <strong>políticos</strong> y las <strong>políticas</strong> de Puebla con aspiraciones deberían ser sometidos(as) <strong>por ley</strong> a una <strong>prueba antidoping</strong>, a un <strong>detector de mentiras</strong> y a un <strong>test para detectar el síndrome de Hubris</strong>.</p>
<p>También no pocos <strong>empresarios</strong>, <strong>sindicalistas</strong>, <strong>dirigentes de partidos</strong> y <strong>periodistas</strong>.</p>
<p>No es gratuita aquella frase tristemente <strong>célebre</strong> de:</p>
<p><strong>“¡Se sienten Dios en el poder!”</strong></p>
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