Campañas pobres, pobres campañas
Alfonso González
Algo tendrán que hacer los candidatos y los diez partidos que participan en el proceso electoral federal que se vive en el país para levantar el nivel y el ánimo de las campañas, las cuales están centradas sólo en la descalificación más que en las propuestas legislativas.
Y es que ni los partidos, ni sus abanderados han logrado despertar el interés de los ciudadanos para con las famosas elecciones intermedias.
Son, evidentemente, unas campañas muy pobres de propuestas pero con un mucho de guerra sucia las que se viven ahora.
Allí está el caso de Morena en Puebla, del Partido Movimiento Ciudadano y del PRI.
A Morena la han faltado argumentos para poder desbancar tajantemente al PRD como la tercera fuerza política del estado, como tanto se presumía.
La expectativa de Morena, me parece, fue exagerada porque ni siquiera sus candidatos han sido capaces de mostrar un importante arrastre o un interesante apoyo por parte de la gente.
Morena y sus candidatos han quedado a deber en las campañas de Puebla.
Tal vez esto se deba a que el líder moral del Movimiento de Regeneración Nacional, Andrés Manuel López Obrador, no es hoy la referencia de la izquierda como sucedió en la última campaña federal -la presidencial- en la que en Puebla la coalición PRD-PT-MC arrasó a su competencia obteniendo 859 mil 110 votos.
En aquellos comicios la izquierda se impuso al resto de los partidos y las fuerzas políticas con la ayuda del fenómeno llamado AMLO.
Actualmente, sigue pesando más la imagen de Morena como partido del Peje que sus candidatos y sus propuestas.
Hoy, tanto Morena como sus aspirantes sólo se están colgando de los errores de los candidatos panistas de la capital, quienes aventajan en las encuestas por un amplio margen a sus más cercanos competidores del PRI hasta por 15 puntos.
Y si nos adentramos más en los números encontraríamos que la intención del voto en casi todos los estudios de opinión realizados sobre los comicios federales en Puebla, capital, marcan un 33 por ciento en beneficio del PAN contra un 21 por ciento del PRI.
En el caso de Morena, su intención del voto está por encima del PRD en un 6 por ciento, toda vez que el sol azteca apenas lleva un miserable 4 por ciento, y todo por su histórica y permanente guerra interna.
Todos los candidatos deberían poner atención a la declaración del poderoso presidente del Senado, el perredista, Luis Miguel Barbosa Huerta, quien recientemente convocó a los partidos a lanzar campañas que “emocionen al electorado” para evitar el abstencionismo que se avecina el próximo 7 de junio.
A propósito, el líder de la cámara alta del Congreso de la Unión continúa trabajando en su candidatura a la gubernatura, pues sostiene reuniones periódicamente en Tehuacán y la Ciudad de México para seguir construyendo la ruta y la estructura que le permitan participar en los comicios locales del 2018.
Empero, retomando el tema central de esta columna, hay que señalar que los partidos y candidatos que se van rezagando en la elección están dedicados a lanzar acusaciones sin sustento alguno para tratar de aparecer y permanecer en los medios.
Hoy, sin ir más lejos, Movimiento Ciudadano va a salir a descalificar a los candidatos del PAN y a denunciar un supuesto hostigamiento a sus abanderados, quienes se han dedicado, desde que iniciaron sus campañas, a satanizar a los abanderados punteros, como en el caso de los candidatos azules de la capital.
Sin duda, a partir de esta semana las campañas y la guerra sucia comenzarán su ascenso para tratar de desacreditar y bajar a los candidatos punteros, quienes tendrán que sacar el colmillo para evitar la ola de ataques en su contra.
Habrá que estar muy atentos, además, porque en el Desfile del 5 de Mayo, como tradicionalmente sucede, los candidatos y los partidos van a echar la casa por la ventana y a distribuir todos los utilitarios que se imagine para tratar de ganar votos y seguidores.
Y es que estas campañas han sido igual de sucias que las de otros años.
Eso sí, el INE bien gracias.
En Twitter: @poncharelazo
