Con esta emotiva carta, madre de José Andrés Larrañaga se despide de él
Tras el asesinato por parte de sus "amigos", que posteriormente arrojaron su cuerpo en un terreno de Acajete, la madre de José Andrés Larrañaga, Lorena Canalizo le escribió una emotiva carta.
Haciendo a un lado como se suscitaron los hechos y la crueldad con la que actuaron los asesinos, su madre recordó todo lo bueno que hizo en su corta vida y todo el cariño que sus seres queridos sentían por él.
Aquí la carta:
Jose Andres: fuiste un niño excepcional, un poco desobediente, porque te dije siempre que no podías irte antes que yo y te fuiste. Un poco distraído porque perdías la cartera, las llaves, y ahora la vida, pero NUNCA la batalla, esa la GANASTE.
En la escuela te costaban mucho algunas materias y te decía que le echaras ganas para no reprobar y finalmente terminaste aprobando la materia de tu vida con honores.
No podemos más que estar orgullosos de ti, de lo que sembraste y lo que cosechaste en estos casi 21 años de tu vida. El mejor hijo, el mejor hermano, el mejor amigo. Doy gracias a Dios por haberme concedido el privilegio de ser tu mamá y dejarme cuidarte, regañarte y sobre todo amarte infinitamente.
Con tu partida nos dimos cuenta de cuánto cariño fuiste capaz de generar. Infinidad de mensajes de apoyo y de solidaridad primero para encontrarte y después para consolarnos y acompañarnos en lo más difícil. En Puebla los amigos y familia no se hicieron esperar.
Llegando a Tuxtepec los cuatrilokos te esperaban para escoltarte y llevarte a tu casa con tu familia. Llenaste la casa de flores y de tanta gente que no cabíamos en número y manifestaciones de aliento.
Tus amigos-hermanos, si, tu MAGNOS TEAM te llevaron y acompañaron hasta el final.
Una marcha organizada también por amigos movió a todo Tuxtepec y nos conmovió a todos. Dejaste una huella imborrable mi niño, hiciste lo que tenías que hacer, cumpliste tu misión. No fue en vano.
No me queda más que agradecer a TODOS: familia, amigos, conocidos, desconocidos, presentes y ausentes, todos con un cariño que no me alcanzará la vida para devolverles tanto.
Ahora a trabajar en nosotros, tus papás y tus hermanos. Tenemos mucho que hacer, mucho que reconstruir, mucho que reparar, pero así como los que quisieron callarte no pudieron contigo, yo te prometo que tampoco podrán con nosotros, estaremos de pie y con fuerzas para seguir siendo la familia que tanto querías y que siempre fue lo más importante para ti.
TE AMO CHAMACO! Vuela libre, vuela alto, vuela en paz... Estás en casita de nuevo.
