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Adán Domínguez se quedó sin dinero

El gobierno municipal de Puebla, encabezado por Adán Domínguez Sánchez, enfrenta una crisis financiera que ha dejado la ciudad llena de baches y sin fondos para cubrir obligaciones básicas, como el pago a proveedores.

Ordenamiento de los taxis en CAPU Sur depende de la Secretaría de Movilidad y Transporte: Adán Domínguez

Ordenamiento de los taxis en CAPU Sur depende de la Secretaría de Movilidad y Transporte: Adán Domínguez

Si anda usted confundido, preguntándose si es correcta o no su apreciación acerca del aparente incremento exponencial de los baches existentes en las calles de la ciudad de Puebla, no se mortifique más, es correcta. Hoy padecemos de más hoyos que en cualquier otra temporada de lluvias en el pasado por culpa de la falta de recursos económicos, del ayuntamiento, para taparlos.

El gobierno municipal que se va, a cargo de Adán Domínguez Sánchez, no tiene dinero para arreglar el asfalto de la capital, pero tampoco para cumplir con obligaciones básicas como el pago de proveedores, con los que hizo compromisos formales y legales, y menos para dejar un fondo que le sirva a José Chedraui Budib para mantener en operación al ayuntamiento una vez que asuma sus riendas.

La capital es un caos, en efecto, no solo es percepción, y el problema amenaza con trasladarse a la nueva administración municipal, que arranca, ni más ni menos, dentro de una semana.

Por eso es que el alcalde Adán Domínguez decidió solicitar un préstamo de último momento, en las postrimerías de su administración, por 600 millones de pesos, para pagar lo que tiene que pagar y con ello evitar que a su sucesor en el cargo, José Chedraui, le explote un conflicto con el que nada tuvo que ver.

El edil de extracción panista reunió el viernes por la tarde a sus colaboradores más cercanos y a la mayoría de los regidores del Cabildo, panistas y priistas, en la sala de juntas de la presidencia, para informar de la gravedad de la situación y pedir que avalen la solicitud de un crédito por esa cantidad de recursos para esta misma semana.

Casi todos dijeron que sí, y se asegura que, posteriormente y por separado, incluso algunos de los emanados de Morena y la 4T también lo hicieron, debido a que, y este es un punto importante, el presidente municipal que está por entrar, morenista, estaría al tanto de los hechos y habría dado el visto bueno para adquirir la deuda, bajo la condición de que una parte del monto recibido se quede disponible para el 15 de octubre.

Adán Domínguez sacó cuentas y dijo que con 450 millones de pesos le bastaba para saldar sus compromisos, pero José Chedraui, a quien habría tenido que consultar por obvias razones, le pidió solicitar 150 millones más, para hacer un total de 600 millones de pesos.

El plan, forzosamente trazado desde las más altas esferas del poder, es pasar primero la solicitud por el Cabildo, autorizarla y después enviarla al Congreso del estado, donde los diputados locales de mayoría morenista tendrán que dar el “sí”, sin pronunciar un solo inconveniente, con todo y que algunos de ellos presumieron reiteradamente el saneamiento de las finanzas municipales concretado por Claudia Rivera Vivanco, también morenista, en su administración.

Adán Domínguez, y por supuesto Eduardo Rivera Pérez, su jefe, quien debe estar al tanto de todo este lío y del único camino que tiene para salir de él, requiere el aval de los diputados locales –de amplísima mayoría morenista– para conseguir el dinero, por tratarse de un adeudo cuyo pago rebasará el periodo de duración del gobierno que lo solicita.

Como imaginará usted, esa autorización solo puede lograrse en las más altas esferas del poder, ya sea con Sergio Salomón Céspedes Peregrina o con Alejandro Armenta Mier, gobernadores en funciones y electo, en ese orden. O con los dos.

La noticia del eventual endeudamiento es trascendente en dos sentidos.

Primero porque revela la deficiente administración de las finanzas públicas por parte del alcalde saliente y de los integrantes de su equipo, comenzando por el tesorero Omar Coyopol Solís, y segundo porque dejará en estado de inanición política al grupo de Eduardo Rivera, que tendrá que suplicar por la ayuda del régimen morenista para salir, financiera y literalmente, del hoyo.

Asoma un escenario complicado para los panistas que gobernaron la ciudad durante los últimos tres años.

El estado desastroso de nuestras calles, ahora se sabe, es apenas una pequeña parte del problema.