El gen de Bartlett
Manuel B
Muchos desmemoriados olvidan que existen varios factores que unen a Tony Gali y a Nacho Mier, pero hay dos muy fuertes; ambos vienen de bartlismo, la corriente hegemónica que gobernó Puebla de 1993 a 1999, así como, también la amistad de un personaje clave dentro del gabinete del presidente López Obrador, César Yáñez, quien le debe la libertad de su amada esposa, la diputada federal Dulce Silva.
El árbol genealógico de ambos personajes viene de la misma raíz, el ex gobernador de Puebla y ahora director general de la CFE.
Vamos por partes. Cuando Manuel Bartlett Díaz llegó a gobernar Puebla, su mano derecha, Jesús Hernández Torres, venía de haber sido titular de la dirección de Radio, Televisión y Cinematografía (RTC) de la Secretaría de Gobernación.
Los entonces estudios de Cine América eran propiedad del gobierno federal y el titular de dicha estructura era un joven de nombre Antonio Gali Fayad, quien además gozaba de la amistad de doña Margarita López Portillo.
Ya siendo gobernador Bartlett, Hernández Torres le recomendó a su jefe a un joven prometedor para hacerse cargo del Consejo del Organismo Operador de Limpia de la Ciudad de Puebla, el cual iba a lanzar una convocatoria para la construcción del relleno sanitario de la Angelópolis, así como también para llevar a cabo los concursos correspondientes para la selección de las empresa que se harían cargo del barrido, recolección y traslado de los desechos sólidos, ese joven fue Tony Gali, quien se incrustó dentro de la estructura municipal de la entonces administración de Rafael Cañedo Benítez. Casualmente, el manejo del relleno sanitario lo ganó la empresa Apycsa, propiedad del ya fallecido, José Abed.
Concluida su misión, Gali pasó a ser el director de la junta de Gobierno del Instituto Estatal para la Asistencia Pública del Estado de Puebla, la cual tenía bajo su operación estacionamientos, inmuebles y los Montes de Piedad.
Tras un breve periodo en este lugar, Gali fue nombrado subsecretario de Infraestructura, dentro de la recién creada Secretaría de Comunicaciones y Transportes, a cargo en ese entonces de Sergio Martínez Taboada. El otro subsecretario, el del Transporte era otro viejo conocido, un tal, David Villa Issa, mejor conocido como el “cuñadito”.
A la par de que todo esto ocurría, un entonces joven proveniente del municipio de Tecamachalco de nombre Ignacio Mier Velazco, iniciaba su carrera política dentro del llamado “grupo INEA”, que encabezaba una gran operadora política, Matilde del Mar Hidalgo y García Barna, hija de Mimí García Barna, una gran conocedora de las élites poblanas y sus vidas sociales.
Nacho, de inmediato, captó la atención del entonces gobernador, Manuel Bartlett Díaz, quien comenzó a adoptar políticamente hablando al originario de Tecamachalco, hasta hacerlo presidente del Comité Estatal del PRI y diputado federal.
Nacho era parte de una brillante generación de políticos poblanos jóvenes en ese momento que Bartlett impulsó como, Jorge Estefan, José Luis Flores Hernández, Carlos Meza Viveros, América Soto, Enoé González Cabrera, cuya hija del mismo nombre, es una de las mejores amigas de Nacho Jr, José Luis Bouchot Garrido, Luis Antonio Godina Herrera y Blanca Alcalá, solo por mencionar algunos.
El nexo bartlista de Gali y Nacho ahí está presente y se mantiene hasta la fecha, el coordinador de los diputados federales de Morena, es el “hijo político” del director general de la CFE y hombre de todas las confianzas del presidente López, a pesar de su pasado.
Otro hombre que une a Gali y a Nacho es César Yáñez, el “tío César” como suelen llamar los hijos mayores del presidente de México a este personaje, que se pasaba las horas cuidándolos y llevándolos a la escuela, por el delicado estado de salud de su señora madre.
Yáñez, hoy subsecretario de Gobernación, al lado del tabasqueño Adán Augusto López, (otro tabasqueño), trabó una gran amistad con Tony Gali desde sus tiempos como subsecretario de Infraestructura y luego como presidente municipal de Puebla, era el puente con el morenovallismo, al igual que el empresario, Pedro Haces Barba, quien manejo la concesión del palenque de la Feria de esta ciudad durante su administración y que tuvo como presidente de su partido, Fuerza México al fallecido empresario y “sobrino” de Tony, Gerardo Islas Maldonado y que ahora encabeza otra morenovallista, la ex diputada federal por Zacatlán, Maiella Gómez.
Se intentan dar golpes de pureza, quienes señalan que Gali no puede tener cabida en la 4T, la cual, como ya vimos, es una mera hipocresía, pues.
Yáñez, hombre de todas las confianzas de López Obrador, logró luego de una cena que duró hasta altas horas de la madrugada en la Bodegas del Molino, propiedad de otro morenovallista, Ángel Trauwitz, convencer a Gali, ya siendo gobernador, de liberar a su amada Dulce Silva, a quien Moreno Valle había metido a la cárcel, bajo el argumento de ser prestanombres de los empresarios defraudadores de SITMA, los Tiro Moranchell.
La liberación de Dulce Silva, más la salida del entonces fiscal Víctor Carrancá de la administración estatal para ser sustituido por Gilberto Higuera Bernal, fueron el punto de quiebra entre Rafael y Tony.
Pero volviendo al tema, la bella historia de amor entre Yáñez y Silva, tuvo su colofón con la boda “fifí”, protagonizada en Puebla, un capítulo más de la hipocresía con la que se maneja la cuarta transformación.
El 30 de septiembre del 2018, teniendo como marco la reciente victoria de Andrés Manuel López Obrador y estando todavía en tribunales la definición de la gubernatura de Puebla entre Martha Erika Alonso y Miguel Barbosa, ambos ya fallecidos, se llevó a cabo en la iglesia de Santo Domingo, en la lujosa Capilla del Rosario, el enlace matrimonial entre César Yáñez, el amigo de Tony y su amada Dulce, siendo testigos del enlace matrimonial por el civil, celebrado en el Centro de Convenciones de Puebla, la esposa del entonces candidato electo a la presidencia de la República, Beatriz Gutiérrez Müller y el propio Tony. La boda estuvo amenizada por los “Ángeles Azules” y se publicó en primera plana en “Hola México”.
A Yáñez su sueño de amor le costó inicialmente estar fuera del gabinete de López, pero tras unos años a la sombra, más no fuera del afecto del inquilino de Palacio Nacional, hoy César es subsecretario de Gobernación, tanto él como Dulce, dejaron el carro del senador, Alejandro Armenta y están subidos en el de Nacho Mier, sin olvidar a su viejo amigo, Tony.
La 4T siempre ha estado cerca del “Tío”, que no se hagan. Los que hoy se espantan del posible regreso de Gali fueron beneficiados con muy buenos convenios por su administración; incluso, rescatados del ostracismo, al cual los había condenado Moreno Valle.
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