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¿Podrá Julio Huerta hacerse de la candidatura en Morena?

¿Podrá Julio Huerta hacerse de la candidatura en Morena?

Ya enterados todos del propósito asumido por el grupo en el poder, para hacer del secretario de Gobernación, Julio Miguel Huerta Gómez, el próximo gobernador, la duda que ronda en el imaginario colectivo tiene que ver ahora con la capacidad del personaje, y del equipo que lo respalda, para conseguirlo.

La historia política de Puebla está plagada de personajes ligados al mandatario estatal en turno montados en ambiciosas apuestas para tratar de arribar a la jefatura del Poder Ejecutivo a partir del uso (y abuso) del poder que coyuntural y circunstancialmente ostentan.

Ninguno lo logró hasta que aparecieron en escena José Antonio Gali Fayad y Martha Erika Alonso Hidalgo. Postulados por el PAN y sus partidos aliados en las elecciones locales de 2016 y 2018, respectivamente, ambos ascendieron al puesto de mayor trascendencia en el gobierno del estado gracias al designio de Rafael Moreno Valle. El panista fue el primero en imponer sucesor y lo hizo, aunque parezca extraño, dos veces consecutivas.

Antes de eso, sin embargo, los aspirantes favoritos de los gobernadores en funciones no pudieron alzarse con el triunfo en sus respectivos procesos de sucesión. Algunos ni llegaron a la elección constitucional.

Como ejemplos están los casos de José Luis Flores Hernández, en el sexenio de Manuel Bartlett Díaz, y de Carlos Alberto Julian y Nacer y Germán Sierra Sánchez, en el gobierno de Melquiades Morales Flores. Con Bartlett ganó el propio Melquiades y con este último lo hizo Mario Marín Torres.

El fracaso previo más reciente fue el de Javier López Zavala, candidato del PRI en 2010, quien no pudo conseguir la victoria aun con el uso (y abuso) de la estructura gubernamental y de los enormes beneficios económicos y políticos que esta obsequia.

La larga lista de antecedentes es la que obliga a cuestionarse sobre el futuro de Julio Huerta, dando por sentado –porque así parece– que es el favorito del gobernador Sergio Salomón Céspedes Peregrina para ser el siguiente en ascender a esa privilegiada posición.

¿Podrá el ‘delfín’ del grupo en el poder hacerse de la candidatura en Morena y después ganar la elección de gobernador?

Hay que ir por pasos.

Antes que pelear contra el PAN y Eduardo Rivera Pérez en una elección constitucional tendrá que ganar la interna de su partido, lo cual no será sencillo, con todo y que sus seguidores digan lo contrario.

Una visión parcial de las condiciones políticas del estado responderá esa pregunta con un sí rotundo. Afirmará que la pretendida postulación del secretario de Gobernación recibirá el visto bueno de todos en la capital del país, incluido el presidente Andrés Manuel López Obrador y su ‘corcholata’ favorita.

Tiene todo lo necesario para ganar, agregarán sus simpatizantes: las riendas de Morena, la estructura del gobierno del estado, el mando sobre la gran mayoría de los presidentes municipales y el control de los diputados representantes de la 4T en el Congreso.

Una lectura más abierta y objetiva, sin embargo, pondrá en duda la pretensión.

Julio Huerta debe ser un desconocido para la población en general y carece de relaciones con los dueños del poder político nacional, lo cual no debe sorprender si se recuerda que se volvió aspirante a gobernador hace apenas un mes, tras la muerte de Miguel Barbosa.

Pero la justificación del tiempo no le da ventajas frente a los otros dos morenistas metidos en la línea de tiro: Ignacio Mier Velazco y Alejandro Armenta Mier, quienes llevan un largo rato subidos en la contienda.

Huerta necesita más que las cartas credenciales del poder público para ser candidato a gobernador y cuenta con poco menos de un año para trabajar en sus flancos débiles.

Si hace usted una retrospectiva de lo que ha sucedido en las últimas seis semanas verá que el fallecimiento de Barbosa no cambió el escenario de competencia en el partido presidencial.

Antes del 13 de diciembre había tres figuras en lucha: Mier, Armenta y Barbosa, a través de sus ‘corcholatas’.

Hoy todo sigue igual: están el diputado federal, el senador y el secretario de Gobernación, representante de Barbosa y del sustituto de este, el nuevo gobernador.

Cónclave priista con Enrique de la Madrid

El diputado Jorge Estefan Chidiac será anfitrión esta tarde de una comida que reunirá a lo más selecto del priismo estatal con Enrique de la Madrid Cordero, aspirante del PRI a la presidencia de la república.

Para la comida, que se realizará en la casa de Estefan en el fraccionamiento La Vista, se espera la asistencia de 40 personas, entre presidentes municipales, diputados locales y federales, representantes de los tres sectores del partido y, por supuesto, el líder del Comité Directivo Estatal, Néstor Camarillo Medina.

La plática no lleva intenciones de destape ni pretende favorecer al hijo del expresidente Miguel de la Madrid en la contienda presidencial.

Se sabe que Alejandro Moreno Cárdenas, dirigente nacional del tricolor, pidió a los tricolores poblanos recibir a de la Madrid y a todos los aspirantes que viajen al estado con fines de proselitismo, para darles un trato equitativo.

De la Madrid Cordero, que fue secretario de Turismo en el gobierno de Enrique Peña Nieto, está desde ayer en Puebla.

El político nacido en la Ciudad de México en 1962 conversó el martes por la mañana con jóvenes y representantes de colonias populares de la ciudad de Puebla, comió con empresarios y por la tarde se trasladó a Cuetzalan, donde pasó la noche.

Hoy sostendrá una charla con mujeres indígenas de ese municipio de la sierra norte y al terminar viajará otra vez a la capital del estado para comer con sus compañeros de partido. Antes de marcharse irá al ayuntamiento de Puebla, donde le hará una visita de cortesía al edil Eduardo Rivera Pérez, en punto de las 17:30 horas.

Twitter: @jorgerdzc