Morena no la tiene nada fácil para el 2024
Morena
Es muy interesante como muchos dan por hecho que Morena va a repetir en el 2024 en la gubernatura de Puebla y en la mayor parte de los municipios de la entidad.
Su optimismo se basa en una simpleza, la más reciente encuesta publicada por la empresa Massive Caller, la cual pareciera ser la “biblia” para muchos, misma que le da una ventaja al partido del presidente López de 23 puntos sobre su más cercano adversario, el PAN.
Morena, de acuerdo a esta empresa que hace estudios telefónicos, tiene 49.8 por ciento de preferencia, por el 26.8 de Acción Nacional, sin tomar en cuenta del voto de los aliados de ambos partidos y con un 7 por ciento de indecisos, todo esto rumbo al 2024.
Todo pareciera estar decidido a poco más de un año de la elección, la cual será concurrente, ya que se habrá de elegir, presidente de la República, gobernador, 217 presidentes municipales, diputados federales y diputados locales, es decir, un paquete muy amplio de autoridades.
Pero no todo está decidido, no al menos de una forma tan fácil. De entrada la misma encuesta, ya múltiples veces citada, deja en claro que el candidato mejor posicionado y más conocido es el alcalde capitalino, Eduardo Rivera Pérez, quien es militante del PAN y quien busca ir en coalición con el PRI y el PRD y otras fuerzas locales que pudieran sumarse en lo que falta para la elección.
Pero más allá de esto, hay otros factores que también pesan para Morena rumbo al 2024 y que tienen que analizarse más allá de los números.
De entrada, la muerte del gobernador, Miguel Barbosa, es un hecho cambio todas las cosas para Morena en Puebla. El esquema electoral implementado por el difunto mandatario, se acabó y hoy hay un solo hombre que puede alcanzar la candidatura a la gubernatura, el secretario de Gobernación, Julio Huerta, pero ya no es el favorito, va a tener que luchar contra Alejandro Armenta, quien tiene los mejores números y con Nacho Mier, que tiene el apoyo del aparato federal en la ciudad de México.
La polarización entre estos tres personajes puede generar una ruptura, ya que a nivel nacional, el Comité Ejecutivo y Gobernación, buscan tomar el control de la designación del candidato a la gubernatura de Puebla, cosas que jamás habría permitido el gobernador Barbosa o que él menos hubiera tratado de evitar o de negociar.
Es decir, mientras Barbosa vivía, si tenía sentido que su grupo tuviera el control de los órganos partidistas en Puebla, el consejo estatal y el comité estatal, mismos que ahora, han perdido fuerza y habrá que ver si el nuevo gobernador Céspedes, puede hacerlos valer en el tema de las decisiones.
Otros factores que van a pesar es el hecho del desgaste de Morena en el ejercicio del poder, tanto a nivel federal, estatal, así como a nivel de cada uno de los ayuntamientos que gobiernan y en donde incluso se logró la reelección por parte de sus autoridades.
La elección del 2018 no se va a perecer en nada a la del 2024, en donde muchos oportunistas, su subieron a la avalancha “lopezobradorista”, la cual arrasó todo lo que encontró a su paso y por ese simple hecho ya ganaron y la mejor muestra fue lo que ocurrió en el 2021, en donde Acción Nacional, arrasó en toda la zona conurbada.
Otro factor es que como ya se ha dicho hasta el cansancio, López Obrador no va a estar en la boleta en esta ocasión y si bien es cierto, que hoy Morena gobierna 22 estado del país, reitero, sin el tabasqueño en la boleta, sus candidatos carecen de fuerza, la menos en Puebla, como ya se vio en 2019 y 2021, en donde sus candidatos perdieron más de 350 mil votos en la elección a gobernador, tan solo de un año a otro y en 2021, en donde empataron con la alianza PAN, PRI y PRD con alrededor de 870 mil votos para cada una de las coaliciones.
Falta mucho para el 2024, pero la elección dentro de año y medio, va a ser mucho más reñida de lo que parece ser, ya que también hay otros factores que van a influir y que ya analiza el Centro de Estudios Consultivos que encabeza mi amigo, Manuel Martínez Benítez, como la inseguridad, la economía e incluso la verificación vehicular, la cual parece ser poca costa, pero que tiene muy molesta a la gente.
¿Quién es el que anda ahí? Bien dicen que «el que mucho abarca poco aprieta» o también aplica «el que más tiene, más quiere».
Existe un legislador poblano qué en su constante intento por llegar a la gubernatura, no se ha dado cuenta que la militancia morenista ya ni lo conoce; que sus seguidores en el interior del estado ya ni lo pelan (resultado de que los olvido en el pasado proceso electoral cuando no logró darles candidaturas), y poco a poco se está viendo rebasado por la nueva clase política reconocida por el fallecido gobernador Miguel Barbosa.
Al verse derrotado, en sus patadas de ahogado, el legislador mandó a sus plumas a atacar a los políticos en el poder, que sí están, qué sí hacen bien su trabajo, pero no por ser recomendados de nadie, sino porque cada puesto se los ganan a pulso con su esfuerzo.
Basta ver columnas de 20 pesos que se dedican a golpear al líder del Congreso, que a pulso se ganó su puesto, por las salidas a altas horas, por sus iniciativas bien pensadas y por ganarse el respeto y cariño de sus compañeros legisladores, y que decir de la mixteca que siempre ha encontrado una respuesta y apoyo de su parte.
Sería bueno que este legislador se dé cuenta de que él no manda en Morena, y que en Morena se toman las decisiones por los líderes, por parte de las bases.
Twitter: @riva_leo
