La nueva traición de Marko
El dirigente nacional del PAN, Marko Cortés, de verdad que no tiene el menor interés en Puebla o si, pues quiere hacer perder a toda costa a Eduardo Rivera Pérez, quien se perfila para convertirse en candidato a la gubernatura en el 2024 y con buenas posibilidades de triunfo en esa contienda.
Tras la designación del gobernador, Sergio Salomón, por parte del Congreso local, el dirigente nacional del albiazul tronó en contra de los integrantes de la bancada local del PAN, quienes se sumaron a la unción del nuevo mandatario.
El michoacano Cortés publicó un comunicado en donde textualmente expresó lo siguiente: “El Comité Ejecutivo Nacional del PAN no avala la precipitada y vergonzosa componenda de los diputados locales para nombrar entre uno de ellos mismos, al gobernador interino, realizando seguramente acuerdos inconfesables”.
De la misma forma, en el tercer párrafo el comunicado del CEN del PAN sentenció: “Los legisladores del grupo parlamentario de Acción Nacional que votaron a favor, deberán de informar y rendir cuentas ante los órganos correspondientes en el partido y ante la ciudadanía”.
Hasta aquí la cita del comunicado emitido por el CEN del PAN que encabeza Marko Cortés con fecha 15 de diciembre de 2022.
Lo más interesante de todo esto, sin embargo, no es el cuestionamiento del CEN del PAN hacia sus diputados integrantes de la legislatura local, sino saber qué tipo de pactos tiene el presidente del CEN del albiazul con el secretario de Gobernación, Adán Augusto López y con el coordinador de los diputados federales de Morena, Ignacio Mier Velazco.
El día 13 de diciembre, tras darse a conocer la muerte del gobernador, Miguel Barbosa, de inmediato, el grupo el diputado federal de Morena, Ignacio Mier, puso sobre la mesa para sustituir al difunto mandatario, el nombre del ex rector de la BUAP, Enrique Doger Guerrero, pero al ser un priista, el nombre de Doger fue rechazado de inmediato.
Luego entonces el coordinador de los diputados federales de Morena, puso sobre la mesa otro nombre, el de Fernando Manzanilla Prieto, ex secretario de Gobernación en la era de Moreno Valle y también en la de Miguel Barbosa. Lo que Nacho Mier buscaba, era repetir el modelo que se utilizó para lograr el ascenso a la gubernatura de Miguel Barbosa, el nombrar un interino ligado a su proyecto político, para que desde ahí se pudiera operar la elección del 2024, en la cual, él busca ser el candidato del partido oficialista.
La propuesta de Manzanilla transitó en Gobernación con Adán Augusto López, pero al mismo tiempo, comenzó el cabildeo con el resto de las fuerzas políticas, PRI y Acción Nacional, “Alito” Moreno y Marko Cortés.
El encargado de hacer los enlaces en el PRI y convencer a “Alito”, se sabe fue el diputado federal, Javier Casique Zárate, un muy hábil operador con el cual cuenta Nacho Mier dentro del tricolor.
Dentro del albiazul, se sabe que fueron personajes ligados al “morevallismo”, quienes convencieron a Cortés, de apoyar la propuesta a favor de Manzanilla, quien como lo he señalado, es la cabeza de lo que queda del grupo que encabezaron Martha y Rafael.
El argumento que le manejaron a Cortés, fue que Fernando operaría para ellos en el 2024 y un candidato panista ligado al morenovallismo recuperaría para Acción Nacional la gubernatura y no, el odiado, Eduardo Rivera Pérez.
De todos es sabido que, Marko Cortés no es exactamente el mejor amigo de Eduardo Rivera, a quien no quería como candidato del PAN a la alcaldía de Puebla e incluso obligó a sentarse en una mesa con la entonces dirigente estatal del PAN, Genoveva Huerta, para tratar de imponer posiciones dentro de su en ese entonces futura administración.
El michoacano Cortés tiene severas diferencias además con el Yunque, la organización la cual precisamente, tiene uno de sus principales centros de operación en Puebla y quienes en múltiples ocasiones, han criticado el trabajo realizado por el dirigente nacional del albiazul.
Marko Cortés tiene nexos con destacados personajes del morenovallismo, como el ex secretario de salud y ex líder del Congreso local, Jorge Aguilar Chedraui y la ex dirigente estatal, Genoveva Huerta, adversarios políticos del alcalde Rivera.
Jorge Aguilar es amigo personal de Nacho Mier y Genoveva Huerta, es amiga de Fernando Manzanilla, no es difícil entender que ninguno de ellos, quiere que Eduardo Rivera sea candidato a la gubernatura de Puebla.
La amistad entre Jorge Aguilar y el coordinador de los diputados federales de Morena, data de los años del morenovallismo, cuando Jorge despachaba en la secretaría de Salud y el enlace era el entonces director del periódico, Cambio, Arturo Rueda, quien se dice, va a salir de prisión a solicitud expresa de Mier al nuevo gobernador.
Marko Cortés es quien debe de explicar qué tipo de acuerdos tiene con el secretario de Gobernación, Adán Augusto López y porque apoyaba a Fernando Manzanilla como gobernador sustituto en Puebla.
Cortés buscaba de nueva cuenta traicionar al panismo poblano, porque ya lo hizo también en el 2019, tras la muerte de Martha Erika Alonso, cuando permitió que un priista, llegará como gobernador interino de Puebla, cuando Acción Nacional había ganado la elección.
Twitter: @riva_leo
