Política de altura
El gobernador Miguel Barbosa y el alcalde de Puebla, Eduardo Rivera Pérez, son, sin duda, dos políticos profesionales a los cuales los une trabajar por el bien de Puebla, pero también un afecto mutuo desde hace tiempo.
Todo esto viene a colación, porque ayer se les vio a ambos personajes dialogar de manera tranquila, durante las ceremonias efectuadas en la conmemoración de la muerte del general, Ignacio Zaragoza y al natalicio de la corregidora, doña Josefa Ortiz de Domínguez.
A inicios de semana, la relación Barbosa-Rivera estuvo en el “ojo del huracán”, luego de que el mandatario estatal, calificó como actos anticipados de campaña, la reunión de militantes del albiazul, en donde estuvo presente el dirigente nacional de este partido, Marko Cortés.
Acto seguido, el mandatario anunció que Eduardo había adquirido la calidad de “candidato”, razón por la cual, él ya no lo iba a acompañar a ningún acto público y solo se verían las caras en ceremonias oficiales, como la de ayer y la próxima del 15 de septiembre.
Y es natural que el mandatario adopte esta postura. Miguel Barbosa representa a la cuarta transformación en Puebla y es un comprobado seguidor del presidente López, su presencia en inauguraciones de obra o eventos del presidente municipal de Puebla, se podrían malinterpretar como un apoyo por parte del mandatario, hacia la persona del edil capitalino, lo que podrían capitalizar sus múltiples adversarios políticos, quienes no se cansan de intrigar en su contra en Palacio Nacional.
Ayer, tanto Barbosa como Rivera se dejaron ver relajados y de buen ánimo, se saludaron; incluso, hasta en algún momento bromearon, pero nadie sabe a ciencia cierta por qué tema.
Lo mismo ocurrió con los integrantes del gabinete del mandatario estatal, como la secretaria de Economía, Olivia Salomón, o el líder del Congreso local, Sergio Salomón Céspedes Peregrina, quienes durante la semana se sumaron a las críticas en contra del evento organizado por la cúpula panista en Puebla.
Reitero, tanto Barbosa como Rivera son dos políticos profesionales, los cuales, ciertamente tienen profundas diferencias ideológicas, pero que saben que, ante todo, primero es velar por el bien de Puebla y en esa línea se mantendrán, hasta que llegue el momento en que ambos, tengan que asumir definiciones, pero no antes.
Reconfiguración de fuerzas. La traición de “Amlito” Moreno a la coalición “Va por México” afecta a la oposición, pero no necesariamente les pone fin a sus esfuerzos por ganar posiciones rumbo al 2024.
Si bien es cierto, el voto del PRI en algunas zonas del país, es fundamental para Acción Nacional quien domina en los grandes centros urbanos, ahora el albiazul, debe de concentrarse en buscar alianzas con organizaciones de la sociedad civil y principalmente, con los liderazgos a nivel local que puedan prevalecer, independientemente del partido político al cual puedan apoyar.
Para muchos panistas, desde un inicio, fue antinatural, el hecho de ir en alianza con el PRI, partido al cual tradicionalmente combatieron y que dio origen a este instituto político.
La demanda del dirigente nacional del PAN, Marko Cortés, realizada a sus correligionarios desde Puebla, de salir a caminar las calles ya desde ahorita, no está equivocada.
Morena les ha tomado ventaja con sus “corcholatas”, tanto a nivel nacional como a nivel local, motivo por el cual es necesario que los aspirantes del albiazul, comiencen a “gastar suela” y hacer patente su intención de buscar puestos de elección popular, con mucho cuidado para no violentar la ley.
Acción Nacional necesita aspirantes que estén en contacto con la gente y no en el café o en el Twitter, de lo contrario, la gente los percibe lejanos y sin compromiso con las necesidades reales del pueblo.
El gran éxito del presidente López, es que durante 12 años se dedicó a recorrer todos los rincones del país, estuvo en una “campaña permanente”, lo que lo posicionó como la única figura de oposición en México, en contra de los gobiernos del PAN y del PRI.
Hoy la oposición no cuenta con ninguna figura de ese tamaño, porque la mayoría de los aspirantes del PAN, son comodinos, evitan el contacto con la gente, prefieren estar en los cafés, en el Twitter, en el congreso local, en san Lázaro, sin tener presencia en las calles, con la gente, aunque por supuesto existen algunas honrosas, excepciones.
Acción Nacional debe de trabajar también en la construcción de una nueva alianza, pero con Movimiento Ciudadano, el partido de mayor futuro y también el de mayor crecimiento en el país.
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