La guerra por la dirigencia de Morena
Foto: Archivo.
Como lo comenté hace unos días, se acerca una confrontación de alto nivel por el control de la nomenclatura de Morena en la entidad.
Morena transitó durante sus primeros años de la mano de Gabriel Biestro Medinilla, quien se encargó de conducir junto con la dirigencia nacional, el proceso de selección de candidatos rumbo al 2021.
En ese tiempo, Biestro aún no se integraba al equipo del hoy mandatario Miguel Barbosa, Morena no tenía ninguna gubernatura, ni tampoco la presidencia de la República, lo que facilitó, hasta cierto punto, la designación de los candidatos a los diferentes puestos de elección popular que estuvieron en juego en ese año.
El problema vino después de la elección de 2018, cuando se ganaron posiciones, Biestro tuvo que salir de la dirigencia estatal para hacerse cargo de la coordinación de los diputados locales de Morena y dejó la presidencia en manos de Carlos Bracamontes, brillante abogado, pero pobre político, el cual no tardó en perder las siglas de este partido.
Ahí, el grupo de Alejandro Armenta aprovechó el momento para apoderarse de la dirigencia estatal, a través del corrupto e incapaz Edgar Garmedia de los Santos, quien aprovechó la posición para vender candidaturas y para convertirse en diputado local, a través del sistema de representación proporcional.
Nadie se preocupó por construir una estructura para Morena, la cual ha crecido como en todo México, gracias a la desbandada de muchos priistas y de algunos panistas, que han pasado a engrosar las filas del partido del presidente de la República.
Tras la salida de Garmendia, quien al igual que Biestro tuvo que dejar la dirigencia estatal para irse como diputado local, arribó un personaje de nombre Aristóteles Belmont, un perfecto desconocido en Puebla, quien se alió con el entonces delegado, Carlos Evangelista y se sumaron al proyecto del diputado federal, Ignacio Mier Velazco.
Garmendia se hizo también diputado local, al igual que a Carlos Evangelista, su cómplice, y a la esposa de éste, Julieta Vences, quien ganó la diputación federal por el distrito 8 con cabecera en Ciudad Serdán, todo parecía estar a favor de este grupo político, al cual “capitaneaba” la diputada local, Daniela Mier.
El problema para este grupo político comenzó a partir de que se detonó la llamada “operación Angelópolis”, trabajo periodístico de Víctor Hugo Arteaga y Néstor Ojeda, el cual cimbró al grupo de Nacho Mier, seguido de la detención del seudo periodista, Arturo Rueda, director del periódico Cambio.
Daniela Mier y Edgar Garmendia dejaron solo a Aristóteles Belmont, quien es ya un muerto en vida.
Este es el panorama que antecede al cambio de dirigencia en Morena, en donde los diversos grupos de la mal llamada “cuarta transformación”, entrarán en pugna, para tratar de obtener las mejores posiciones rumbo al 2024.
El gobernador Barbosa no tiene una propuesta visible para hacerse cargo de la dirigencia estatal de Morena, ni al parecer le interesa hacerse del control de este partido.
Pero desde México ya se comienzan a mover poderosos intereses, para tratar de ganar la dirigencia estatal de Morena en Puebla, para el grupo de la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum.
Es por eso que, en la renovación de la dirigencia estatal de este partido, no se debe de perder de vista a la ex regidora y ex diputada federal y ex colaboradora del presidente López cuando fungió como regente de la ciudad de México, Rosa Márquez.
Rosa es esposa de Jorge Méndez y mamá del ex secretario de Gobernación y actualmente delegado del Instituto Nacional de Migración, David Méndez Márquez, quien también ya fue regidor del ayuntamiento de Puebla.
Este clan pertenece al grupo de los “Bejaranos” que encabeza Dolores Padierna, la operadora política de Sheinbaum y su esposo René, mejor conocido como el “señor de las ligas”.
No pierda de vista a Rosa Márquez, pues sería la avanzada de Claudia Sheinbaum en Puebla y también de la escritora y esposa del presidente López, la doctora, Beatriz Gutiérrez Müller.
Si perdió Lalo. Muy preocupado debe de andar el presidente municipal de Puebla, Eduardo Rivera Pérez, luego de que “Los Morales”, Jesús, Memito y Chuchito, se exhibieron ya como parte del equipo del senador de la República, Alejandro Armenta Mier, quien, hasta hoy, aún milita en las filas de Morena.
Hay quienes aseguran que Rivera perdió a estos “brillantes” operadores políticos.
Tal vez quienes aseguran esto, están un tanto cuanto despistados y confunden a esta rama de “Los Morales”, con el bueno, que es el ex gobernador Melquiades Morales Flores, ese si tiene estructura, los otros solo han lucrado con el apellido heredado por el oriundo de santa Catarina Los Reyes.
Eduardo Rivera si está muy preocupado, ya que perdió tres votos, el de Jesús, el de Memito y el de Chuchito.
Casique siempre presente. El diputado federal del PRI, el oaxaqueño, Javier Casique Zárate, siempre está presente en los grandes eventos de corrupción.
Este personaje aparece dentro de las grabaciones, que recientemente dio a conocer la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, en donde junto con el presidente nacional del PRI, el también diputado federal, Alejandro “Amlito” Moreno, pretenden vender medicina y despensas a los gobernadores electos en algunos estados del país, aprovechando se dé su posición. Ni hablar, el PRI no tiene remedio.
