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En el PAN ya ven a Alito y al PRI como un lastre que los va a llevar a la derrota en 2024

Alejandro Moreno

Alejandro Moreno

La elección de este domingo arrasó en dos sentidos: por un lado, la oposición fue vapuleada al perder cuatro de seis estados que estaban en juego. Por otro lado, entre militantes y líderes del PAN el resultado ha empezado a generar un fuerte repudio al PRI y en especial a su dirigente, Alejandro Moreno Cárdenas, mejor conocido como “Alito”, porque se han percatado que el tricolor en lugar de aportar votos, acaba alejando al electorado por la aversión que hay de la ciudadanía hacia el tricolor.

En los días previos a los comicios de este 5 de junio, panistas de varios estados, entre ellos de Puebla, circularon y firmaron un documento en donde piden terminar ya la alianza electoral con el PRI, al señalar que los escándalos de lavado de dinero de “Alito” lo único que provocaron fue el ahuyentar a miles de votantes de los candidatos albiazules en los comicios de este fin de semana.

No es para menos, la elección de ayer mete a la oposición en una condición de extrema debilidad de cara a la sucesión presidencial de 2024. Los números son claros:

Morena y sus aliados crecen de 18 a 22 gubernaturas. El PAN se reduce de siete a seis. El PRD pierde todo. Mientras que el PRI entra a la etapa más crítica de su historia, al pasar de 4 a 2 estados gobernados. Sin tomar en cuenta que fue borrado en los comicios recientes, llegando a grados vergonzosos como en Quintana Roo que quedó en cuarto lugar, con el riesgo de perder el registro como partido político local.

O que, en Hidalgo y Oaxaca, que era importantes bastiones priistas, Morena derrotó al tricolor dos a uno.

Era una situación que ya se percibía que iba a ocurrir desde hace un par de semanas, en la que panistas de diferentes estados del país, entre ellos importantes cuadros de Puebla, empezaron a generar un documento en el cual cuestionan que el PAN solamente pierde, no gana nada, al seguir haciendo alianzas con el PRI.

Particularmente evaluaron que fue demoledor el que se hicieran públicos en Campeche una serie de audios en donde se oye a Alejandro Moreno Cárdenas presuntamente extorsionando a empresarios. En especial al dueño de una cadena de cines que se supone que es un fuerte crítico del presidente Andrés Manuel López Obrador y resulta que desde la coalición Va por México, en lugar de tenerlo de aliado, lo estaban amenazando.

El documento antes mencionado se redactó en especial para buscar que los panistas no salieran a votar en Aguascalientes por Teresa Jiménez, la candidata del PAN y el PRI, que pese a tener los números de intención del voto a su favor desde que arrancó la campaña electoral, es una aspirante que no agrada a las bases del albiazul por ser una mujer ligada a “Alito”.

Una parte de la misiva dice lo siguiente:

“No somos pocos los panistas que nos sentimos profundamente ofendidos por la alianza con los que han sido los principales enemigos de lo que representamos: el PRI. Los escándalos de lavado de dinero que hoy rodean al dirigente del PRI, Alejandro Moreno, es el último y más peligroso síntoma de la degradación que vivimos”.

“Por ello invitamos al panismo de Aguascalientes, al verdadero panismo, a reflexionar su voto. La fortaleza de nuestro partido descansa en nosotros, y rumbo al 2024, debemos trabajar para limpiar de manera integral las siglas del PAN. No más alianzas con el PRI, no más votos de confianza a Alejandro Moreno, no más candidatos y candidatas que no representan los que es el PAN”.

El malestar contra el PRI y contra “Alito” no es un asunto local de Aguascalientes, sino acá en Puebla importantes liderazgos panistas desde el año pasado se cuestionan que el tricolor aporta poco al albiazul y al revés, es el Partido Acción Nacional el que ha salvado de la debacle al Partido Revolucionario Institucional.

Y de igual manera, así como se crítica a “Alito” en el ámbito nacional, se percibe que en Puebla la figura gris del dirigente estatal del PRI, Néstor Camarillo Medina, en nada ayuda a construir una oposición fuerte que no encuentra la manera de cómo ganarle a la 4T.

El robo a mi domicilio

El pasado 24 de mayo, cuando apenas tenía unas horas que había partido a un viaje, alguien atracó mi domicilio particular –en la colonia Bella Vista de la ciudad de Puebla– y se llevó varios objetos de valor. Lo acontecido no fue un simple robo, como los que ocurren a diario en todos los rumbos de la capital, sino parece haber sido un crimen en reacción a la labor periodística que realizamos en La Jornada de Oriente.

Ese martes partí en la madrugada a toda prisa para no perder el autobús que me trasladaría al aeropuerto Benito Juárez de la Ciudad de México. 12 horas más tarde mi hija me comunicó que alguien había entrado a mi casa. Lo primero que pasó por mi cabeza era la posibilidad de que yo mismo hubiera cometido un error: no dejar bien cerrado o haber extraviado las llaves del portón de la entrada. O que simplemente alguien había detectado mi partida y sabía que la morada estaba sola.

La idea de que se trató de un robo relámpago y casual se disipó cuando, una semana después, a mi regreso del viaje, no solo me percaté de la ausencia de los objetos que mi hija y agentes de la Fiscalía General del Estado ya había dado parte, sino que al revisar el inmueble me di cuenta que quien o quienes entraron ilegalmente hurgaron muchos lugares, sin llevarse nada, como para dejar constancia de que invadieron y violaron mi intimidad.

Los delincuentes hurtaron –fuera de unos relojes, que por cierto no eran originales– dos objetos en concreto que muestran la naturaleza de su acción: un par de computadoras, como queriendo dejar constancia de que buscaban información, y todos mis documentos personales, colocados en dos o tres lugares distintos.

Se llevaron desde mi acta de nacimiento y hasta mi cédula y título profesional, que no tienen ningún valor monetario para el o los atracadores, pero que personalizan el daño y la acción de violar mi espacio.

Además, el robo se dio varias horas después de que me marché. Fue al mediodía, cuando la calle de mi casa es muy transitada.

Lo ocurrido me hizo recordar algo que fue recurrente en el morenovallismo. Entraban en las casas de colegas periodistas y no se robaban lo que generalmente buscan los ladrones comunes y corrientes, pero sí revolvían su ropa interior y se llevaban objetos con valor emocional. Como dejando el mensaje intimidatorio de que “sabemos todo de ti”.

La investigación está en las manos de la Fiscalía General del Estado, en donde he recibido una buena atención de la Fiscalía Especializada en Crímenes contra Periodistas y Defensores de Derechos Humanos.

El robo en nada va a cambiar la forma en que hacemos periodismo en La Jornada de Oriente. Sabemos que siempre hay actores políticos que buscan sembrar miedo para proteger sus intereses o actividades ilícitas. Toparse con ese tipo de oscuros personajes es un riesgo al que siempre estamos expuestos.