La siempre difícil relación entre el gobernador y el alcalde de Puebla
Rivera Barbosa
Mucho revuelo provocó las diferencias surgidas entre el gobernador, Miguel Barbosa y el alcalde capitalino, Eduardo Rivera Pérez, a raíz de la intención de la comuna de entregar los espacios públicos en concesión a un particular por espacio de 10 años, sin autorización previa del Congreso.
Ambos personajes son dos políticos profesionales que se conocen muy bien e incluso se tienen afecto, a pesar de que militan en diferentes partidos políticos.
Las diferencias que pueden surgir entre los diferentes ámbitos de gobierno son naturales y no es la primera vez que se presentan.
Ya en otras ocasiones hemos platicado sobre la siempre difícil relación que existe entre el gobernador en turno y el alcalde en funciones, a causa de múltiples motivos.
Manuel Bartlett Díaz sostuvo una muy tensa relación con el entonces presidente municipal, Rafael Cañedo Benítez, emanado de su propio partido político, el PRI.
Incluso, Bartlett le metió dos cuñas a Cañedo dentro de su administración en las personas del entonces síndico municipal, Ricardo Menéndez Haces y el contralor, Antonio Fernández Brito.
La relación Bartlett-Gabriel Hinojosa fue todavía peor, el hoy director de CFE mandó a golpear y a desalojar al entonces alcalde panista, cuando este junto con un grupo de militantes del albiazul se instalaron en Villa Flora, para evitar la expropiación del inmueble ubicado en el Paseo de San Francisco.
Bartlett ahogó financieramente al ayuntamiento de Hinojosa; incluso, promovió la memorable, Ley para el Federalismo Hacendario de Puebla, la cual evitó que los recursos le llegaran de manera directa a la comuna.
Melquiades Morales Flores era un mandatario muy tranquilo. No obstante, tuvo muchos enfrentamientos con el entonces presidente municipal de Puebla, Mario Marín Torres, quien siempre quería sobresalir por encima del titular del ejecutivo en el estado.
Célebres fueron sus enfrentamientos por la inauguración de obras y trabajos de su administración y aunque transitó mejor con el panista, Luis Paredes Moctezuma, a tal grado que llegó a acuñar la frase “se gobierna mejor con la oposición”, la relación no estuvo exenta de choques principalmente por la intención de Paredes de construir un estacionamiento subterráneo en la plancha del zócalo capitalino y la concesión del alumbrado público a la empresa Citelumm, en donde finalmente, terminaron poniéndose de acuerdo.
Mario Marín, siendo gobernador de Puebla, se confrontó una y otra vez durante los tres años de administración con Enrique Doger Guerrero, una lucha fratricida y que derivó en la derrota tricolor en el 2010.
El punto más tenso en la relación fue cuando Mario Marín, intentó retirarle el manejo de las fuerzas de seguridad a Doger y este lo amenazó con salir a dar una conferencia de prensa denunciando el hecho y responsabilizándose de todo lo que pudiera ocurrir en Puebla capital.
A su vez, Doger azuzó el tema del escándalo provocado por la detención de la periodista Lydia Cacho con la esperanza de que Mario Marín cayera, para que pudiera tomar él su lugar.
La relación Mario Marín-Blanca Alcalá no estuvo tampoco exenta de confrontaciones y de acusaciones mutuas, como cuando un árbol se cayó en el zócalo capitalino, causándole la muerte a una señora y que se puede decir, le costó a Blanca no hacerse de la candidatura del PRI a Casa Puebla, en ese entonces.
El propio Eduardo Rivera sabe que no es fácil la relación entre el gobernador y el alcalde capitalino, porque en su primera etapa al frente de Puebla capital, tuvo que hacer frente a los embates de Rafael Moreno Valle, con quien nunca hubo una buena relación.
Una y otra vez, Rafael trató de minimizar y maniatar a Eduardo, lo que se vio reflejado en los festejos el 15 de septiembre, en donde incluso se negó el entonces gobernador a compartir el balcón principal con Lalo y Liliana.
Incluso, con el propio Tony Gali, quien era amigo personal de Rafael y con Luis Back, quien fue cercano colaborador del fallecido mandatario, hubo muchas diferencias, pleitos y hasta gritos de una y otra parte, principalmente con el primero.
La relación de Miguel Barbosa con Claudia Rivera también fue muy complicada durante los primeros años de la administración de oriundo de Zinacatepec.
Por eso, hoy a nadie le debe de espantar el hecho de que el alcalde capitalino y el gobernador en turno, tengan problemas, esta es una vieja pugna que se repite cada tres años.
Tanto Barbosa como Eduardo son dos políticos profesionales que saben perfectamente como poder dirimir sus diferencias, para evitar que la ciudad se pueda ver afectada ante una mala relación.
Reiteró, quienes conocemos la historia de Puebla sabemos perfectamente que la relación entre el habitante de Casa Aguayo y el inquilino de Charly Hall no es nada fácil, pero tanto el gobernador como el alcalde, saben que pueden trabajar de manera conjunta, solo es cosa de saber respetar las formas, que en política vaya que son importantes.
Twitter: @riva_leo
