Primero, por la premura con que parecen haberse encontrado puntos de coincidencia entre las tres fuerzas políticas, a un año y medio de distancia de la contienda electoral.
Y segundo, por la rapidez con que fueron superadas las diferencias exihibidas en meses recientes, principalmente a raíz de un par de declaraciones incómodas vertidas por la dirigente del blanquiazul, Augusta Valentina Díaz de Rivera, y de la falta de acuerdo para ir juntos en las elecciones extraordinarias de Santa Rita Tlahuapan, Teotlalco y San José Miahuatlán, celebradas este mes.
Esa rispidez quedó atrás, como le confió un panista al reportero hace un par de semanas: “es pirotecnia mediática”.
Néstor Camarillo, Augusta Valentina y Carlos Martínez Amador, presidente del Comité Directivo Estatal del PRD se han sentado a negociar con el visto bueno de sus dirigencias nacionales y se dieron el “sí” por anticipado.
La novedad es que esta vez sí pretenden llevar a cabo una coalición total, es decir, en la que compitan con los mismos candidatos para todos los puestos de elección popular que haya disponibles, lo que involucra presidencias municipales, diputaciones locales y federales, las dos senadurías y, desde luego, la gubernatura del estado.
Lo que vendrá ahora será una labor sumamente meticulosa para definir qué aspirante y qué partido encarará la elección en cada uno de los municipios y los distritos a nombre de la alianza opositora.
Por ejemplo, si el PAN define al candidato a gobernador, que muy probablemente será Eduardo Rivera Pérez, a menos que él no quiera, quién pondrá al abanderado a presidente municipal de Puebla.
Los antecedentes electorales de la capital muestran una inclinación de los electores en favor del partido blanquiazul, pero, metidos en la misma camiseta, los priistas querrán el espacio en retribución a la cesión de la candidatura de gobernador.
Algo similar pasará en la disputa por el senado.
Blanca Alcalá Ruiz y Jorge Estefan Chidiac podrían pelear por esas dos postulaciones, lo que complicará las negociaciones con un partido blanquiazul que, por lo menos, tiene a Mario Riestra Piña y en una de esas hasta a Adán Domínguez Sánchez con muchas posibilidades de disputar la ciudad para retenerla en beneficio político del PAN.
Por lo pronto faltan las confirmaciones públicas de Díaz de Rivera y de Martínez Amador al anuncio de Camarillo.
Pero el acuerdo verbal ha sido concretado.
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