Adán opera la consulta popular
Adán López
La desesperación de la mal llamada cuarta transformación es tal ante la escasa respuesta a la consulta popular del próximo 10 de abril, que el propio secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, ha tenido que tomar en sus manos este tema y operar esta situación.
Al estilo del antiguo régimen del PRI, desde Bucareli comenzaron a llegar las llamadas a los diferentes gobernadores de Morena en el país y también a los que aún quedan del PRI, para recordarles que deben de operar de manera eficiente la consulta popular de ratificación de mandato, so pena de que vengan represalias en su contra.
Con la llegada de Adán, Bucareli ha regresado a ser el auténtico centro del poder político del país, reitero, como en los viejos tiempos.
Las órdenes directas para los 16 gobernadores morenistas, más los 4 priistas que aún quedan en el país fueron, operar con todo, la consulta popular a favor del presidente López, so pena de ser castigados presupuestalmente y también a través de sus respectivas cuentas públicas.
Se le establecieron metas a cada uno de ellos para lograr una buena movilización; incluso, se dice que, hasta la consentida, la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, está advertida de que su posible candidatura a la presidencia de la República, depende de este resultado, en donde ella lleva una buena parte de la carga.
Como lo mencioné en la pasada entrega, entre la 4T hay desesperación por ver que existe poco interés por parte de la gente en participar en la consulta popular.
A la mayor parte de la población, principalmente en los estratos de clase media, los llamados a no salir a votar han sido muy efectivos, porque queda claro que si el presidente gana no se va a ir, pero también que, si pierde, tampoco se va a ir.
No hay ningún tipo de entusiasmo, ni mucho menos de aliciente, para que este sector social, el que tradicionalmente sale a votar libremente en cada elección, se movilice el próximo domingo 10 de abril, a este sector le ha quedado claro que el verdadero momento será hasta el 2024.
En 2018, López obtuvo una votación histórica de poco más de 30 millones de sufragios, de un total de 56 millones 611 mil personas que salieron a votar en esa histórica jornada, lo que significó una participación del 63.42 por ciento, del total del padrón electoral de ese año, el cual ascendía a 89 millones 332 mil ciudadanos inscritos para poder votar.
El tabasqueño obtuvo poco más del 53 por ciento de los votos, lo que se reflejó en una aplastante victoria sobre sus adversarios, el priista, José Antonio Meade, el panista, Ricardo Anaya y el candidato independiente, Jaime Rodríguez Calderón alías “El Bronco”.
En tan solo tres años y sin López en la boleta y sin el desgaste que ahora ya arrastra el tabasqueño, su partido Morena, casi perdió la mitad de su votación, un total de 14 millones de votos en el 2021 en la elección federal intermedia, en donde obtuvieron un total de 16 millones 759 mil sufragios, con una participación que llegó al 52.62 por ciento.
La mayor parte de los votos que perdió Morena, fueron de las clases medias, quienes se rebelaron ante las promesas incumplidas de la mal llamada cuarta transformación, quienes ganaron gubernaturas por la traición priista, pero perdieron los principales centros urbanos del país.
Estos números son los que hoy encienden los “focos rojos” de Bucareli y por supuesto del presidente López, quien sabe que a pesar de todas las artimañas a las cuales han recurrido, violando de manera flagrante la ley electoral, no van a conseguir, más que entre 7 y quizá hasta 10 millones de votos y eso, con el apoyo de los gobernadores de Morena, quien como la advertí en una pasada entrega, cada vez más cobran vital importancia rumbo al 2024.
Solo con la operación política de los gobernadores se van a poder obtener números, más o menos respetables, pero que no serán suficientes para hacer válido el resultado de la consulta, aunque por supuesto, servirán de pretexto para que López y su grupo, lo utilicen de nueva cuenta para arremeter en contra del INE.
Al 2021, en el padrón electoral había un total de 93 millones 306 mil ciudadanos registrados, para poder hacer legal la consulta se necesitan un total de 37 millones 322 mil votos, los cuales ni en sueños, van a poder alcanzar los simpatizantes de López, así de fácil.
La consulta popular es un capricho más del presidente, en el cual se derrocharán 3 mil millones de pesos, los cuales, simple y sencillamente se tirarán a la basura, a duras penas, este ejercicio alcanzará una participación de alrededor de 10 millones de personas, de las cuales, entre 7 y 8 millones, lo harán por la ratificación del tabasqueño, pero con toda la operación política detrás de los gobernadores tanto de Morena como del PRI, los cuales serán medidos y observados desde Bucareli.
También no hay que perder de vista que el futuro de Adán Augusto depende tanto de la consulta, como de la operación política para sacar adelante la reforma eléctrica del presidente López.
Twitter: @riva_leo
