El PAN quiere (y necesita) alianza
Foto: Archivo.
“Mera pirotecnia sin importancia”.
Así definió un panista acreditado y cercano al grupo en el poder en ese partido político, el PAN, las recientes desavenencias públicas que la dirigente de este instituto, Augusta Díaz de Rivera, ha tenido con su homólogo del PRI, Néstor Camarillo Medina.
La mención de eventuales perfiles para las elecciones del 2024, la falta de acuerdos para competir coaligados en las extraordinarias de este año y la previsible disparidad de opiniones y posiciones que se manifestarán en el Congreso una vez que deba discutirse la despenalización del aborto, agrega la fuente, muy convencida, no tendrán mayor repercusión cuando deba definirse la conveniencia de ir en alianza, o no, con el partido tricolor.
Según esto, y el argumento tiene mucho sentido, las posibilidades de concretar (o repetir) una coalición electoral entre estos dos partidos se sellarán en la capital del país, donde ambos tienen sus sedes nacionales, y quedarán marcadas por lo que ocurra dentro de pocos meses en el Congreso de la Unión con la pretendida aprobación de la reforma energética .
Sin embargo, y aquí viene lo interesante, que le corresponda al Comité Ejecutivo Nacional de Marko Cortés negociar la eventual coalición electoral con Alejandro Moreno Cárdenas, del PRI, no significa que los panistas de Puebla se vayan a mantener al margen de los acercamientos y las negociaciones con personajes clave del priismo.
Díaz de Rivera es una de las más interesadas en aliarse con el tricolor de cara al próximo proceso electoral, aunque de repente le ponga fuegos artificiales a su relación con Camarillo, pero no por iniciativa propia.
Esta misma fuente afirma que Eduardo Rivera Pérez, jefe político de Augusta, es el principal entusiasmado en replicar la alianza del 2021.
De acuerdo con esta especie, el presidente municipal de Puebla tiene claras las ventajas competitivas de la marca Morena sobre el PAN, condición que obliga al blanquiazul a reforzarse con otros partidos, incluido el PRI, para ir a las urnas con mayores probabilidades de triunfo que las que albergaría si fuese solo.
En palabras sencillas, Rivera Pérez tiene encuestas en mano que le muestran la realidad, que, en un cara a cara, el PAN perdería ante Morena en una elección estatal, como la que quiere protagonizar en calidad de candidato a gobernador.
Que Rivera Pérez admita, en privado, que Morena supera al PAN, es una muestra rara de madurez, sobre todo después de haber barrido a la candidata de ese partido en la intermedia del año pasado, Claudia Rivera Vivanco.
Eso, empero, no es lo trascendente.
Lo que importa es que el edil desea la alianza y que trabaja para construirla, no solo con el tricolor, sino con otros institutos más, independientemente de lo que hagan los dirigentes a nivel nacional y del desbalance que a veces provoque Díaz de Rivera con sus declaraciones en la esfera local.
Tan interesado está en ella que, se asegura desde una oficina ubicada en el cenit del poder municipal, si no la consigue, no irá a la sucesión. O que si la logra, pero aun así se ubica por debajo del candidato (o candidata) de Morena en intención de voto, tampoco participará.
“Porque el chiste es ir a ganar, no a perder para que otro se quede con el ayuntamiento”, remata esta segunda fuente, convencida de su estrecha cercanía con el presidente municipal.
¿Cómo negar que tiene toda la razón?
Twitter: @jorgerdzc
