Tribunal de Arbitraje en enero se cobrará el desacato a suspender la elección en el sindicato de burócratas
Virginia Meza
Ante la desesperación de Virginia Socorro Meza Cruz de no poder ganar la elección del Sindicato de Burócratas sin prácticas fraudulentas, ha rebasado todos los límites y ha desafiado a la propia autoridad que regula la selección del nuevo secretario general, al desacatar la orden de repetir el proceso de renovación. La actual dirigente ha tomado un camino muy riesgoso, que parece ser un callejón sin salida.
Virginia Meza Cruz fue impuesta en 2018 por el morenovallismo –a través del entonces gobernador José Antonio Gali Fayad—como secretaría general del Sindicato de Trabajadores al Servicios de los Poderes del Estado de Puebla y Organismos Descentralizados, en un proceso electivo en el que no intervinieron los trabajadores que se supone que representa.
Tal parece que por esa razón esta mujer se ha obstinado en querer retener el control de la agrupación por la vía autoritaria. Es decir, siguiendo el talente del morenovallismo que no respetaba la legalidad.
Y en esa ruta de no querer ceder el poder, ayer decidió retar, desacatar, ignorar, al Tribunal de Arbitraje del Estado de Puebla, que es la autoridad que debe calificar la elección sindical en cuestión.
La actual secretaria general para retener el poder recurrió a tres estrategias tramposas:
Primera: ella impulsó a tres planillas, cuyos candidatos a la secretaría general todos son personajes del grupo político de Meza Cruz y fuera de estas fórmulas, ya no hubo un cuarto contendiente.
Segunda: impuso un Comité Electoral en una asamblea de los trabajadores, en donde se fingió un conteo de votos para hacer ganar a su grupo a como dé lugar. Un notario público dio constancia de que no hubo un real escrutinio de los sufragios.
Tercera: ese Comité Electoral le dio el registro a las tres planillas que controla la secretaria general y le negó el registro a la oposición, representada por Martha Rodríguez Salinas, líder del llamado Movimiento por la Democracia.
El Tribunal de Arbitraje, luego de muchas presiones de la oposición, determinó hace una semana dejar sin efecto la designación del Comité Electoral y el registro de las tres planillas.
Dicho de una manera más clara, el tribunal ordenó repetir todo el proceso electoral.
Esa disposición no la aceptó la dirigente saliente por una razón de peso: su periodo al frente del sindicato vence el próximo 31 de diciembre, lo cual le imposibilita que, ante una repetición del proceso electoral, que hubiera sido en las primeras semanas del año entrante, ella ya no tendría los medios para maniobrar y manipular la votación de los trabajadores de los tres poderes públicos del estado.
Ante ese panorama desolador, que parecía ya una derrota adelantada, Meza Cruz optó por solicitar un amparo contra el Tribunal de Arbitraje argumentando que estaría vulnerando la autonomía sindical. Es un recurso al que tiene derecho de recurrir. El problema es que esa vía jurídica no se ha acabado de definir.
Ayer se realizaron las votaciones convocadas por el grupo político de Socorro Meza, como si no existiera el veredicto del Tribunal de Arbitraje de repetir el proceso electoral.
Para darle certeza a la votación, se difundió la versión de que se había ganado el amparo contra el Tribunal de Arbitraje.
Fuentes confiables del sindicato indican que ese fallo federal todavía no se ha emitido. Es decir, no existe una sentencia a favor de la dirigencia saliente. Por tanto, Se les mintió a los trabajadores.
¿A qué le está apostando Virginia Socorro Meza Cruz? Al tiempo y la suerte, es la respuesta sencilla.
Le apuesta al tiempo, consistente a que antes del 31 de diciembre, fecha en que concluye su mandato, Meza Cruz logre la sentencia federal contra el Tribunal de Arbitraje.
Y suerte, a que en el Tribunal de Arbitraje los magistrados no se tomen a pecho las trampas que ha cometido la actual dirigencia.
Al Tribunal de Arbitraje le toca calificar la elección del sindicato. Le corresponde otorgarle la toma de nota a la nueva dirigencia, que significa darle validez oficial al resultado del proceso electoral.
Así como van las cosas, todo hace suponer que el Tribunal de Arbitraje el próximo año se cobrará caro el que se haya desacatado su orden de repetir el proceso electivo del sindicato.
Es previsible que no le dé la toma de nota a quien haya resultado ganador en la contienda –a modo- que ayer se realizó en el Sindicato de Burócratas.
