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Renuncian al director del Colegio de Bachilleres

Santos Alfonso Serrano

Santos Alfonso Serrano

Una larga lista de abusos y excesos provocaron que ayer, de manera fulminante, se decidiera pedirle la renuncia a Santos Alfonso Serrano Méndez como director del Colegio de Bachilleres de Puebla (Cobaep), cargo en el que duró dos años y nueve meses. Periodo en que el funcionario reprodujo muchos de los vicios que los gobiernos del PRI y el PAN impusieron en el pasado de dicha institución educativa, desoyendo la instrucción de que debía erradicar esas prácticas que han lastimado los derechos laborales de los trabajadores y el prestigio del Cobaep.

La última gota que derramó el vaso fue lo que se expuso en este espacio periodístico –el lunes de la presente semana— acerca de que se está intentando forzar a los trabajadores eventuales con cargos medios, como son los jefes de materia, coordinadores de área y directores de algunos planteles, a que obliguen a docentes y personal administrativo a afiliarse a Morena, bajo la amenaza de que si no lo hacen en febrero del próximo año se podrían quedar sin la renovación de los contratos anuales.

De acuerdo con una fuente confiable y de primer nivel, ya había una acumulación de agravios cometidos por Serrano Méndez y el intento de obligar, por enésima vez, a los trabajadores del Cobaep a pertenecer a una fuerza política de manera no voluntaria, llevó a que se decidiera su relevo en el cargo.

No precisó esta fuente en qué tiempo se producirá la salida de Santos Alfonso Serrano del colegio, pero sí dejó en claro que ya era insostenible su permanencia en la institución de educación media superior más importante del estado de Puebla, ya que el Coabep cuenta con 37 planteles en diferentes partes de la entidad.

En Cuitlatlán se narró que desde la oficina de Delfino Hernández Espinoza, el jefe del Departamento de Planeación de las oficinas centrales del Cobaep, se dio la orden de obligar a directivos, docentes y personal administrativo a llenar docenas de formatos de la solicitud de la Consulta de Revocación de Mandato del Presidente de la República, como paso previo para que quienes anotaran sus datos electorales y su rúbrica en los listados, más tarde los agregaran al padrón de afiliados al Partido de Regeneración Nacional.

Era sin duda un asunto escandaloso, pues el proyecto del presidente Andrés Manuel López Obrador de impulsar esa consulta es un intento de generar en México una democracia participativa, no solo electoral, que permita involucrar a la población en la toma de decisiones más allá de la simple selección de gobernantes y legisladores. Mediante un ejercicio de plena libertad, sin que haya de por medio controles corporativos, como los que se estaban aplicando en el Cobaep.

La traición

La historia del Colegio de Bachilleres de Puebla acumula un largo y amplio expediente de abusos, de agravios, de violaciones a la legalidad. Desde obligar a los trabajadores a afiliarse al PRI, al PAN y el PRD, en diferentes épocas de los últimos 30 años, hasta convertirse en un semillero de venta de plazas de docentes y de calificaciones de alumnos, además de utilizar como negocio privado a la institución por parte de varios de los directivos que estuvieron al frente del colegio. Así como coartar el derecho de un libre sindicalismo, pues siempre las organizaciones gremiales del Cobaep se han utilizado como arietes para organizar campañas electorales a favor del grupo político que controla el Poder Ejecutivo.

Por eso, hace dos años y nueve meses, se buscó concederle el control del Cobaep a un grupo político que se había destacado por oponerse a los vicios que han dominado en el colegio.

La propuesta original era que Moisés Guerrero se convirtiera en director de la institución, a lo cual este personaje declinó, bajo el argumento de que no está titulado. En su lugar optó por convertirse en el secretario general del sindicato del Cobaep.

Dicha expresión política –formada por 17 miembros del Colegio de Bachilleres—discutieron el tema y llegaron al consenso de proponer a Santos Alfonso Serrano Méndez para que lo nombraran director del Cobaep. Esa opción prosperó y se concretó la designación.

Meses más tarde, Santos Alfonso Serrano Méndez rompió con Moisés Guerrero y contribuyó a que se impugnara a la actual dirigencia del sindicato, la cual acabó perdiendo la toma de nota, que le imposibilita ejercer la representación gremial.

Serrano Méndez empezó a despedir o degradar de cargo a varios de los integrantes de su grupo político, cuando empezaron a brotar historias de abusos cometidos desde la administración central del Cobaep.

Poco a poco se fue descubriendo que las nóminas del colegio se inflaron con parientes y amigos del director administrativo, Gerardo Ávila Aguilar; del director de Planeación, Delfino Hernández Espinoza, y del secretario particular de Santos Alfonso Serrano, por citar solo algunos casos.

Surgió la versión de que a la mamá de que un alto funcionario se le habría despidió como directora de un plantel y pese a que era personal de confianza, le pagaron dos millones de pesos de una indemnización que no era procedente.

También han surgido historias de supuestos negocios con las cooperativas escolares de los 37 planteles y con proveedores de la institución.

Es decir, Santos Alfonso Serrano Méndez llegó reproducir los vicios que le encomendaron eliminar.

Creyó que todo sería igual como ocurría con los gobiernos del PRI y del PAN.

No advirtió que con la 4T se iba a topar con la pared.