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Amenazas de despidos en el Colegio de Bachilleres a los que no se afilien a Morena

COBAEP

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Como un agobio permanente, desde hace dos décadas y media se ha utilizado a los trabajadores –docentes y administrativos— del Colegio de Bachilleres de Puebla (Cobaep) como “carne de cañón” para engrosar, por la fuerza y con amenazas, los padrones de militantes del PRI, el PAN y el PRD, en diferentes momentos. Ahora ese vicio se repite, pero en un partido que dice estar en contra del control corporativo: Morena.

Desde hace cuatro o cinco semanas se ha presionado y chantajeado al personal eventual del Cobaep que tiene cargos directivos o de control administrativo para que ellos, junto con sus subordinados, llenen los formatos de solicitud de la Consulta de Revocación de Mandato del Presidente de la República, como un paso previo para después quedar afiliados al Partido de Regeneración Nacional.

Narran académicos del Cobaep que la orden de llenar esos formatos ha salido directamente de la oficina de Delfino Hernández Espinoza, quien es el jefe de Planeación en la administración central del colegio.

Y esa práctica ha sido solapada por Santos Alfonso Serrano Méndez, el director general del Cobaep, quien lleva dos años y nueve meses en el cargo, periodo en que ha entrado en colisión con Moisés Guerrero, el líder sindical de la institución, además de enfrentar múltiples escándalos de llenar las nóminas del colegio con parientes de su equipo de trabajo. Fuera de estos hechos, el funcionario no ha destacado en ningún logro académico.

Según los testimonios recogidos, se habría estado llamando a cada uno de los jefes de materias, coordinadores de área y algunos directores de planteles para exigirles que cada uno debe entregar llenos entre tres o cuatro formatos –cada uno es para 10 personas– de la solicitud para la Consulta de Revocación de Mandato del Presidente de la República, que incluye los siguientes datos: nombre completo, la clave de elector y el OCR de la credencial del INE, además de la firma o la huella dactilar de los ciudadanos que sean anotados.

A su vez, les exigen que todos los maestros y trabajadores administrativos que sean sus subordinados hagan lo mismo.

La petición, cuentan fuentes confiables, se hace de manera amable, como dando a entender que es voluntario, opcional, que no es a la fuerza y que se respeta las convicciones o militancia política de cada uno de los trabajadores del Cobaep. Pero después viene la amenaza velada, que consiste en lo siguiente:

Se les recuerda que en febrero de 2022 es el periodo en que se renuevan los contratos del personal eventual. Es también cuando se incrementan las horas clase y se autorizan los ascensos. Entonces sutilmente les dicen que también en esa fecha se va a generar un fuerte recorte de personal no sindicalizado y que, para evitar que no dañen sus derechos laborales, “es necesario que primero nos ayudes, para que después te podamos ayudar”.

Obviamente que el personal al que se ha dirigido ese mensaje está en una situación vulnerable, por no tener contrato o una organización sindical que los defienda. Por eso han estado aceptando llenar esos formatos y pedir a su vez, a maestros y personal administrativo, que también son eventuales, a que les ayuden a anotar en esas relaciones los nombres, datos de la credencial de elector y las firmas de parientes, amigos o vecinos que sean mayores de edad.

Es un atentado contra la 4T

Hace dos décadas y media, previo al proceso electoral de 1997, el Sindicato del Colegio de Bachilleres –en ese entonces encabezado por Alberto Guerrero—surgió como un ariete del PRI para combatir electoralmente al PAN, aprovechando que el partido de la derecha contenía en su plataforma electoral propuestas para desaparecer la educación pública y gratuita.

Dicha organización gremial no se reducía a combatir la doctrina ultraderechista del PAN, sino también impuso un control corporativo para incluir a los trabajadores del Cobaep en las labores de proselitismo de las campañas electorales del PRI, bajo amenaza que quien no lo hiciera quedaba fuera del sindicato y los estatutos del colegio, en ese tiempo, establecían que nadie podía tener un puesto laboral sin el consentimiento de la representación sindical.

Años más tarde, cuando era gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, al inicio de su sexenio, en el afán de quitarle al Yunque el control del PAN, mandó a afiliar a docenas de trabajadores y padres de familia del colegio en los padrones de militantes del albiazul. Era una manera de tener un ejército de prosélitos en caso de la necesidad de medir fuerzas en una elección interna del partido.

Al final del sexenio morenovallista, volvió a ocurrir lo mismo, pero ahora a favor del PRD, por órdenes del finado Luis Maldonado Venegas, quien era diputado federal perredista y tenía interés de controlar al partido del sol azteca. Solo que en esa ocasión todo salió mal porque la autoridad electoral detectó a muchos de los trabajadores del Cobaep anotados en otras fuerzas políticas –casi siempre contra su voluntad—y entonces se invalidaron los registros en cuestión.

Ahora algún dirigente o líder de Morena se la he ocurrido la torpe y abusiva idea de revivir el control corporativo del Cobaep.

Eso demuestra que los dirigentes de Morena-Puebla son los últimos de entender el sentido de la 4T, que plantea desmontar las prácticas viciadas del PAN y el PRI.

El presidente Andrés Manuel López Obrador planteó la Consulta de Revocación de Mandato como una manera de dar vida a la democracia participativa, pero tal parece que los dirigentes de Morena siguen anclados en el viejo corporativismo de la derecha y se acaban volviendo en traidores de los postulados de la 4T.