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Ignacio Mier presumía a Santizo como la estrella de su gobierno

Santizo

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El negro historial de Alejandro Santizo Méndez no fue impedimento para que se convirtiera en la estrella del gobierno del morenista Alejandro Mier Bañuelos, pues apenas transcurrido el primer mes de gestión, el edil calificaba a su secretario de Seguridad Ciudadana de hacer “un trabajo único e inédito” en la vida de Tecamachalco, a tal grado que en “tan solo 28 días” había abatido los índices delictivos de los últimos tres años y con ello, según sus palabras, ya había superado a su antecesora Marisol Cruz García, quien también milita en Morena.

Mier Bañuelos en un mes y una semana que lleva en el cargo –por proteger e ignorar el pasado truculento de Santizo– se ha convertido en el alcalde con la mayor crisis política en el presente sexenio, sólo superado por Felipe Patjane Martínez y José Alfredo Martínez Fuentes, ediles de Tehuacán y Quecholac, respectivamente, que acabaron en la cárcel ejerciendo el cargo de presidentes municipales.

Solamente que la diferencia con Patjane y Martínez Fuentes es que sus casos eran de corta trascendencia política. En cambio, el escándalo de Mier Bañuelos amenaza con descarrilar el proyecto de su padre, el diputado federal Ignacio Mier Velazco, de convertirse en gobernador de Puebla en el año 2024.

“Las malas compañías” y la soberbia del “junior” de la familia Mier, se han convertido en el principal lastre para poner en riesgo el trazo que había diseñado Ignacio Mier Velazco para aprovechar su cercanía a la Presidencia de la República –en su papel de coordinador parlamentario de Morena— y alcanzar la candidatura a gobernador de Puebla dentro de tres años.

Ya son dos tropiezos que Mier Bañuelos le mete a su padre: el primero fue la detención de la diputada suplente Sandra Nelly Cadena, por tráfico de armas, luego de que esta mujer fuera operadora política en la campaña electoral del edil de Tecamachalco; y ahora, el escándalo de Santizo, quien está preso por presuntamente utilizar a la Policía Municipal para ejecutar a tres agentes de la Fiscalía General del Estado el pasado fin de semana.

Así como van las cosas, al rato no sería raro que el Toñín, el principal líder huachicolero en el estado, o cualquier integrante del crimen organizado, aparezca en el círculo cercano del alcalde Mier Bañuelos.

Santizo superó a Marisol Cruz

Santizo se convirtió en la “estrella central” del gobierno de Ignacio Mier Bañuelos por dos razones de peso:

Primera porque en el mes y una semana que lleva de edil, no ha podido concretar nada en su corto gobierno. El único logro que presumía –de manera absolutamente tramposa—era decir que en 28 días el súper policía del municipio, es decir Alejandro Santizo, había abatido los índices criminales y tenía la capacidad de limpiar de delincuentes a toda la región colindante con Tecamachalco.

Segunda porque Mier Bañuelos utilizaba a Santizo para golpear la figura de su antecesora, la ex edil Marisol Cruz García, con quien Ignacio Mier enfrenta desde hace mucho tiempo una permanente confrontación política.

Lo anterior quedó constatado en una rueda de prensa que, el pasado 16 de noviembre, ofreció el alcalde ante la prensa local. Fue un acto para exhibir la personalidad de Alejandro Santizo, pues la forma es fondo, ya que mientras el edil ese día se presentó con una camisa blanca de manga larga, al igual que el regidor Mariano Cruz, el director de Seguridad Ciudadana apareció con un flamante uniforme de gala –color azul marino, similar al de los altos mandos de la Policía Federal–, que incluía insignias plateadas y gorra bien lustrada.

El mensaje central que se quiso trasmitir en esa rueda de prensa era: que en 28 días, Santizo ya había reducido drásticamente los índices delictivos e hizo correr a los delincuentes fuera del municipio, superando las cifras de los tres años del gobierno de Marisol Cruz.

No es exageración esa observación del manejo ególatra de Mier Bañuelos y Santizo. En esa conferencia el jefe policiaco tomó la palabra para hacer el siguiente comparativo:

En el primer mes de gobierno de Marisol Cruz García, en octubre de 2018, en Tecamachalco se robaron 19 vehículos, asaltaron 19 camiones de carga y hubo 7 asesinatos. Eso significaba que se cometían 3 delitos diarios en promedio y en total se registraron 90 ilícitos.

Y en cambio, en el primer mes de la gestión de Ignacio Mier Bañuelos, solo hubo 33 delitos, que incluía 17 robos de vehículos, 4 asaltos a camiones de carga y 2 homicidios. Lo que significaba una reducción del 60 por ciento del índice delictivo.

Por si fuera poco, Mier destacó que –obvio, gracias a Santizo— había descubierto que Marisol Cruz cuando era alcalde utilizaba drones para que la policía “siguiera a todos lados la camioneta de Nacho Mier”, como parte de una red de espionaje político, que ya había desarticulado su secretario de Seguridad Ciudadana.

Queda claro que era tramposo ese comparativo, pues los números delictivos de un mes pueden ser producto únicamente de la casualidad.

Entre la ciudadanía de Tecamachalco hubo molestias y burla de que el edil dijera –en la conferencia en cuestión– que ya había resuelto el grave problema de inseguridad.

Y los hechos violentos del fin de semana, dejan en claro que las palabras de Santizo e Ignacio Mier, eran pura demagogia.

Sobre todo, cuando Santizo fue uno de los artífices del crecimiento del huachicol en el estado de Puebla, a lo largo del gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas.