Preparan continuidad del cacique del sindicato petrolero en Huauchinango
Aunque Carlos Romero Deschamps ya está jubilado oficialmente del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), su grupo político sigue controlando el gremio. Una prueba de ello es que en la sección 39 del STPRM, con sede en Huauchinango, está todo listo para que en las próximas dos semanas se renueve la dirigencia y por enésima vez, la organización queda en manos de Carlos Soto Islas, quien tiene el dominio desde hace dos décadas y media.
Carlos Soto Islas es parte del grupo de Romero Deschamps, es la cabeza de la sección 39 del STPRM desde hace 24 años y está listo, para seguir ejerciendo el poder mediante viejas practicas caciquiles e intimidatorias que ha usado contra los 700 agremiados a esa división de Petróleos de México (Pemex).
El pasado 7 de mayo, el presidente Andrés Manuel López Obrador, acompañado de Octavio Romero Oropeza, el director general de Pemex, abrió su conferencia desde Palacio Nacional dando la noticia de que Carlos Romero Deschamps estaba ya jubilado como trabajador de la paraestatal, luego de haber ocupado durante 28 años la conducción del STPRM, cargo al que llegó de la mano del ex presidente Carlos Salinas de Gortari.
Ese retiro supuso que era la pauta para generar un cambio mayor y renovar el sindicato petrolero, que es sinónimo de corrupción, saqueo de Pemex y de control corporativo de los trabajadores de la paraestatal. Además, hay fuertes sospechas contra los dirigentes del STPRM de haber sido los impulsores del huachicol, es decir la poderosa industria del robo de combustible.
A seis meses de la salida de Romero Deschamps, todo indica que nada cambio. El grupo del viejo dirigente controló la reciente renovación en 12 secciones sindicales. Y ahora ha iniciado una segunda etapa de elecciones –entre los días 18 y 30 de este mes—de otras 12 secciones, entre las que se encuentra la de Huauchinango.
El martes pasado, con el mayor sigilo, se reunieron los dirigentes del Grupo de Orientación Política Sindical para decidir cómo van a participar en la elección de la sección 39. Esa facción es la que controla Carlos Soto Islas.
No se sabe todavía que día va a ser las votaciones de los 700 agremiados, pese a que ya están los plazos encima.
También se ignora si Carlos Soto va a ser el candidato a secretario general o se va a postular para ese cargo a alguno de sus allegados.
Todo ese manejo reservado de la información del proceso electoral es la manera tradicional que utiliza el STPRM para no perder el manejo del cambio de dirigentes gremiales.
Soto Islas ha controlado dos décadas y media la sección 39, pero sin que él siempre sea el dirigente principal.
Los estatutos del SNTRPM sólo permiten una reelección inmediata en el cargo de secretario general. Para volver a contender, hay que dejar pasar un periodo de tres años.
Bajo ese entendido, Soto Islas acostumbra a estar un periodo de tres años y luego repetir uno más, para que en la siguiente elección aparezca en una cartera diferente del Comité Ejecutivo Seccional, pero controlando a quien ocupe el puesto de secretario general. Es decir, aunque no tenga el puesto máximo, él siempre mueve los hilos de la organización sindical.
Más allá de esa estrategia, su poder radica en la capacidad intimidatoria que tiene, de la siguiente manera:
Cada tres años, cuando se acerca el proceso electoral del sindicato, este personaje se comunica vía telefónica con muchos de los trabajadores de la sección, para de manera sutil recordarles los trámites de jubilación, ascensos, solicitudes de préstamos o cambio de centro de actividades, que tienen pendientes.
Dicen los que conocen ese comportamiento, que es una manera velada de advertir: “si no votas por mi grupo, te quito los beneficios que estás esperando”.
Y el día de las votaciones, se dice que Carlos Soto Islas se va a parar cerca de las casillas, a saludar de mano a la mayoría de los asistentes para recordarles por quién deben votar o hacerles ver que se sabrá por quien sufragan.
De esa forma, los trabajadores petroleros se sientan vigilados y siempre acaban tachando las boletas, o alzando la mano en asambleas, a favor del Grupo de Orientación Política Sindical.
También se sabe que, con meses de anticipación, se crean conflictos artificiales para despedir de Pemex a los trabajadores que se empiezan a perfilarse como candidatos disidentes a la corriente de Romero Deschamps y por ende, la de Soto Islas.
Muchos de los obreros de la sección 39 del STPRM tenían la esperanza de que este proceso electoral fuera distinto. Faltando unos días para las votaciones, no saben si habrá condiciones para sufragar libremente contra el cacicazgo de la corriente de Romero Deschamps.
