El declive del PAN (o el Ridículo de un Partido en Decadencia)
Algunos hipócritas lectores me piden más datos sobre el subsidio que les dio en campaña a varios alcaldes y diputados (electos) el gobernador de Yucatán, el panista Mauricio Vila.
Puedo agregar, por lo pronto, que los elogios vertidos a su persona por los beneficiarios —todos ellos ligados a Puebla— corresponden —en metros cuadrados de lambisconería— al monto económico del apoyo recibido.
A los panistas adictos al Santo Niño Mecenitas es fácil ubicarlos, pues en sus redes sociales soltaron tanta miel y elogios gratuitos que hasta dan pena ajena.
Hubo dos momentos de esta trama:
Cuando los involucrados acudieron a Mérida para agradecer el favor recibido y cuando le dieron la bienvenida en Puebla —con rosas, jazmines y chilacayotes— al Gran Dador.
Es cosa de checar los tuits para conocer el tamaño del agradecimiento.
Van muy bien los panistas si la idea que tienen de la política es estrellarse contra un muro.
¿O cómo traduciría el lector el acto —escenificado por un puñado de senadores— de reunirse con el impresentable Santiago Abascal, líder de Vox en España —un partido protofascista— para suscribir la vomitiva Carta de Madrid?
Cito a Denise Dresser primero para dar el contexto de este acto:
“Ahí parados junto al representante de Vox, los panistas decidieron destriparse. Optaron por suicidarse. Armaron la ceremonia del hara-kiri, el rito seppuku, y se cortaron el abdomen -de izquierda a derecha- con un sable. López Obrador ya había declarado al PAN moralmente derrotado y los líderes del partido le dieron la razón. “Quienes fueron a tomarse la foto, a firmar la ‘Carta de Madrid’, y a avalar las posturas de un organización de ultraderecha, homofóbica y racista, demostraron que el panismo, en lugar de dar la batalla por reconquistar el poder y usarlo mejor, ha optado por matarse a sí mismo. En vez de ampliar su base electoral, resuelve encogerla. En lugar de reconocer sus errores, persiste en repetirlos.
“Los panistas se rasgan el estómago con la candidatura de Ricardo Anaya que acaba dividiendo a Acción Nacional. Se visten de blanco, cenan su alimento preferido, escriben un poema sobre la muerte y escogen el instrumento afilado que se enterrarán cuando eligen a Marko Cortés como su líder nacional. Continúan con la ceremonia del suicidio al no reconocer los errores del pasado que los hacen tan poco atractivos como opción en el presente. Lo hacen de nuevo, cuando creen que para ser alternativa a la ‘Cuarta Transformación’ basta con criticarla por Twitter. Mucho de lo que hacen va en contra de cualquier instinto de autopreservación o estrategia política, y a nueve años de haber perdido la Presidencia no logran encontrar un candidato unificador y dignificador. Alguien con credibilidad y manos limpias. Alguien que no esté atado a Felipe Calderón o Margarita Zavala. Alguien capaz de empujar la remodelación urgente que el PAN necesita para convertirse en un verdadero contrapeso”.
Brutal, ¿no?
Cito ahora a Jesús Silva Herzog-Márquez:
“Este relato sobre el fracaso del centro en nuestro tiempo es buena advertencia sobre los peligros que corre Acción Nacional al coquetear con la extrema derecha española. La invitación al dirigente de Vox, esa organización que rechaza que la violencia de género existe, que sostiene posiciones abiertamente homófobas, que incita al odio a los migrantes, y que reivindica el pasado franquista es muestra de la confusión que priva en el PAN y la falta de liderazgos.
“(…) ¿Cuál será el tamaño del extravío panista que recurre como inspiración en esta hora al neofascismo español? ¿Cómo es posible que un número de legisladores de ese partido, comenzando por su dirigente en el Senado, haya suscrito una carta delirante sobre los peligros del comunismo y la defensa de algo que llaman iberósfera?
“El populismo de la izquierda no se combate con el extremismo de la derecha. De hecho, la bienvenida al dirigente de Vox, el ridículo manifiesto de Madrid son música para los oídos del régimen. La presencia del agitador español no hace más que reforzar el paisaje de una polaridad donde no puede asomarse el diálogo y donde no tiene sentido la moderación”.
No hay mejores palabras para definir el declive del PAN que las líneas anteriores.
Y hablando de las críticas de los panistas vía Twitter, qué ridículo hicieron este domingo quienes descontextualizaron las palabras del gobernador Miguel Barbosa Huerta durante la más reciente entrevista que le hice.
Eso los termina por definir.
¿Quién controla ese barquito camaronero que está por chocar con un montón de piedras?
