Puebla clama paz
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Puebla entra al mes de septiembre a la espera de que concluya la actual legislatura local y tan solo 45 días, para que también entren en funciones las nuevas administraciones municipales.
La entidad está prácticamente agotada por lo convulsionado que han sido los últimos años políticamente hablando para quienes vivimos en este territorio, a lo cual se debe de sumar ahora, los estragos provocados, por casi dos años ya de pandemia en el mundo.
Desde el 2018, Puebla ha vivido años de intensidad y de lucha política, los cuales no han sido nada buenos para los ciudadanos, que han tenido que vivir en un clima de incertidumbre.
La elección del 2018 que derivó en un conflicto poselectoral como pocas veces se había visto en Puebla, sumado más adelante a la muerte de la entonces gobernadora Martha Erika Alonso, junto con un interinato de poco más de seis meses que antecedió a la nueva elección extraordinaria, agotaron a la entidad.
La llegada al poder de los nuevos ayuntamientos en el 2018, muchos de ellos emanados de Morena, que encaramaron en el poder a personajes con nula experiencia administrativa, puso también en riesgo el ya de por si frágil escenario político poblano.
El gobernador Barbosa arrancaba apena su gestión al frente de los destinos de Puebla, cuando de inmediato tuvo que hacer frente a una maldición, la aparición de la pandemia en Puebla originó que todos los recursos existentes por parte de su administración se destinaran a combatir la propagación de este mal.
Más de 3 mil millones de pesos y contando se han invertido hasta la fecha para apoyar a la infraestructura sanitaria de la entidad, dejada a la deriva por las autoridades federales encabezadas por el presidente López.
El costo en vidas ha sido altísimo, casi 14 mil poblanos han perdido la vida a causa de la pandemia y esto aún no acaba.
Puebla clama ya por tener un periodo de calma, de tranquilidad y de progreso y eso precisamente se espera de la nueva legislatura que entrará en funciones el próximo día 15 y de las administraciones municipales que arrancaran su gestión en el mes de octubre.
La situación apremia y es necesario que en medio de la pandemia la cual aún estará presente durante mucho tiempo en nuestras vidas, las nuevas autoridades comiencen a trabajar en un plan de recuperación económica dentro de la nueva normalidad.
El PRIMOR. En la pasada entrega analizábamos el papel que va a jugar el PRI en la Cámara de Diputados, alertando sobre el comportamiento de Rubén Moreira, el ex gobernador de Coahuila, pero tampoco hay que perder de vista a Alejandro “Amlito” Moreno, a quien tiene agarrado de donde usted se imagina, luego de su paso por el gobierno de su estado natal Campeche.
No va a ser nada raro ver votaciones en el dónde el PRI vaya por su lado y el PAN y el PRD vayan por otro.
Los priistas ya comenzaron su serie de traiciones, ya que inicialmente habían acordado con el PAN, que sería Acción Nacional, quien encabezaría la junta de gobierno y coordinación política de la cámara de diputados, pero tras negociar con Morena, el tricolor se quedó con la coordinación y entregaron la presidencia de la mesa directiva a Morena.
Es un hecho que el ADN llama, pero llama más el poder y el dinero, algo que a lo cual no se resisten los priistas y hoy estos dos factores, están del lado de Morena y sus aliados en San Lázaro.
Los priistas reitero una y otra vez han dado muestras de ser unos traidores profesionales y para muestra un botón, basta ver en Puebla y observar cómo actúa el seudo dirigente del tricolor, Néstor Camarillo, el cual está al servicio del gobernador Barbosa.
Una jugada maestra. Una y otra vez lo hemos mencionado en este espacio, el gobernador, es un maestro en el arte de jugar al ajedrez.
Recientemente se acaba de aventar una jugada digna de un maestro del tablero de las blancas y las negras.
Melissa Jauli entró en el distrito 9 en vez de Mónica Rodríguez de la Veccia, quien cante desde hace tiempo se iba a quedar fuera de la legislatura, dejó fuera a Carlos Evangelista, quien no es un personaje bien visto en casa Aguayo y por si fuera poco le hizo un favor a Eduardo Rivera, algo que nadie había visto.
Se fue Scherer. Ayer se dio a conocer que quien fuera el consejero jurídico de la presidencia de la República, Julio Scherer Ibarra, presentó su renuncia al cargo.
Scherer deja tras su renuncia a una serie de viudas, una de ellas poblana, el exdiputado federal, Fernando Manzanilla. Ni hablar.
