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Se extingue el clan político de los Moreno Valle

Se extingue el clan político de los Moreno Valle

El deceso del empresario financiero Rafael Moreno Valle Suárez significa el fin del clan político de los Moreno Valle, que influyeron en la vida pública de Puebla en las últimas seis décadas. Luego de la muerte de los tres Rafaeles, abuelo, hijo y nieto, no hay ningún integrante de esa familia que de continuidad a la estructura de poder que, apenas hace unos años, parecía invencible y con la capacidad de edificar un maximato con el cual pretendían controlar al estado hasta el periodo de gobierno que concluiría en 2036.

Moreno Valle Suárez jugaba un papel muy relevante en la supervivencia de los últimos resabios del morenovallismo pues, aunque siempre fue un hombre que no le gustó la política –por la mala experiencia sufrida por la caída de su padre de la gubernatura de Puebla en los años 70 del siglo pasado—, era quien tenía el control del capital económico que acumuló su hijo, el exmandatario Rafael Moreno Valle Rosas, con el que pretendía financiar su camino a la presidencia de la República.

Es decir, era quien todavía podía alimentar económicamente los intentos de algunos morenovallistas de regresar al poder en la coyuntura de la sucesión gubernamental de 2024.

A lo largo de los 7 años en que su hijo Rafael Moreno Valle Rosas gobernó Puebla y controló la vida política del estado –entre los años 2011 y 2018–, jugó un papel discreto, de bajo perfil, pero que resultó estratégico, al ser quien se encargaba de administrar los recursos económicos del morenovallismo en inversiones y cuentas bancarias, principalmente en el extranjero, para que nadie les siguiera el rastro al dinero y se pudiera utilizar libremente en las empresas políticas de la familia.

También se dedicó a ser el enlace –de manera muy discreta y sin ninguna aparición pública– entre el gobierno de su hijo e importantes intereses de grupos de poder económico.

Por ejemplo, Rafael Moreno Valle Suárez fue quien estuvo al lado de los directivos del Grupo México –que es presidido por el empresario Germán Larrea—en el impulso de proyectos hidroeléctricos de la Sierra Norte para favorecer a empresas mineras.

También se dice que fue el enlace para que el Grupo Financiero Banorte, presidido por Carlos Hank González, se hiciera cargo del manejo financiero del sistema privatizador del sistema de agua potable de la capital.

Es importante apuntar que, en el crecimiento político del patriarca de la familia, el general Rafael Moreno Valle, jugó un papel importante Carlos Hank González padre, quien fue alcalde de Toluca y regente de la Ciudad de México en el sexenio de José López Portillo, y líder del todo poderoso Grupo Atlacomulco, que fue la corriente más influyente en el PRI de la segunda mitad del siglo XX.

Hank González fue autor de la frase “un político pobre es un pobre político” y en ese sentido, se dice que habría ayudado económicamente al general Moreno Valle, luego de que fue obligado a renunciar a la gubernatura de Puebla en el año 1972.

Nacido en 1943, en la Ciudad de México, Rafael Moreno Valle Suárez se formó como financiero en la UNAM y en universidades de Estados Unidos, lo cual le permitió tener una larga carrera de directivo en empresas bursátiles de la unión americana y de Europa. Finalmente se acabó dedicando a capitalizar compañías grandes de México y ser inversionista en cadenas de hoteles, entre otros negocios.

Y esa condición le permitió darle “un blindaje” a todo el capital económico que se recaudó en torno a los proyectos políticos de su hijo Rafael Moreno Valle Rosas.

Algunos morenovallistas comentaban apenas hace unos años: cualquier “moche”, donativo, ganancia o inversión que llegara al ámbito de Rafael Moreno Valle Rosas se movía en cuentas al extranjero, para evitar investigaciones sobre le enorme fortuna que se habría formado para solventar los enormes gastos que implicaba la obsesión del ex gobernador de Puebla de convertirse en candidato presidencial.

Rafael Moreno Valle Rosas fracasó en la posibilidad de presentarse en los comicios presidenciales de 2018, pero al momento de morir, el 24 de diciembre de hace tres años, ya estaba preparado para volver a intentarlo en el proceso electoral que se avecina en 2024, que es cuando se dará la sucesión de Andrés Manuel López Obrador.

Fin del clan

El clan político de los Moreno Valle comenzó con el general Rafael Moreno Valle, nacido en Atlixco en 1917, quien siendo militar de alto rango y médico de profesión pudo escalar hasta llegar a ser presidente del Senado de la República, secretario de Salubridad y Asistencia, así como gobernador de Puebla, en una gestión de claroscuros, pues en su corto periodo hubo dos matanzas de campesinos, por un lado, y por otro se negó a reprimir a líderes universitarios de la UAP, lo que le costó que Luis Echeverría Álvarez lo defenestrara como titular del Poder Ejecutivo estatal.

Años más tarde, el nieto pasó de ser “un cachorro de la revolución” a un tecnócrata que dejó las filas del PRI y se volvió panista, para poder conquistar la gubernatura de Puebla, que era un proyecto fraguado por su abuelo y apoyado por su padre. El propósito final era que se convirtiera en presidente de México y controlara la gubernatura de la entidad poblana hasta la mitad de la próxima década, mediante la figura del Maximato.

El problema de los tres integrantes del clan de los Moreno Valle es que nunca permitieron que creciera un liderazgo o algún grupo alterno de poder. Por eso al morir el abuelo, el padre y el nieto, se acabó el clan que se destacó por su autoritarismo y obsesión por el poder.