El 15 de septiembre habrá dos Gritos de la Independencia
Una expresión de la ruptura total que hay entre las dos principales figuras de la entidad poblana es que el próximo 15 de septiembre, por primera vez, habrá dos Gritos de la Independencia. Uno en Casa Aguayo, sede del Poder Ejecutivo estatal. Otro más, en el Palacio Municipal, que es donde reside el ayuntamiento de la capital.
Los dos principales gobernantes del estado, Luis Miguel Barbosa Huerta y Claudia Rivera Vivanco, cada uno, tendrá su propia ceremonia de inicio de la Independencia. Como una muestra clara de la profunda fractura que hay entre ambos y que ya nunca se pudo aliviar. Con ese sello de distancia concluya el actual trienio oficial.
Cada uno tendrá sus argumentos y justificaciones para no encabezar conjuntamente dicho acto, pese a que lo hicieron juntos en los dos años anteriores.
En Casa Aguayo –en donde se dice que ya se estaría organizando la verbena popular que habrá en la explanada frente a la sede gubernamental y el mercado de El Alto– seguramente se esgrimirá el argumento de que no hay una convocatoria del ayuntamiento para encabezar –de manera conjunta– la ceremonia en cuestión y se quiere evitar toda fricción, desencuentro, que se pudiera producir entre los representantes del Poder Ejecutivo y el ayuntamiento.
En el Palacio Municipal seguramente se va a argumentar que en pos de defensa de la autonomía municipal no se necesita de la colaboración del gobierno estatal.
Más allá de las justificaciones, esta es la primera que la ceremonia más importante del mes patrio no será con la presencia del gobernador y el edil de la capital.
En épocas anteriores hubo actos del Grito de la Independencia en que eran notorias las diferencias entre sus protagonistas.
En la época de Manuel Bartlett Díaz se tuvo que mandar a un policía a vigilar la campana del Palacio Municipal porque se sabía que un alto funcionario de la administración de Gabriel Hinojosa Rivero –el primer edil panista de la capital— había planeado desatar el cordón del instrumento metálico para que el gobernador quedara en ridículo cuando la quisiera hacer sonar. Al final se evitó ese acto de sabotaje.
Cuando Mario Marín era alcalde de la ciudad se tuvo que imponer al entonces gobernador Melquiades Morales Flores que no quería la ceremonia del Grito en el año en que un sismo dañó el Palacio Municipal.
Los tres años en que les tocó estar presentes a Mario Marín, como gobernador, y Enrique Doger Guerrero, como presidente municipal de la capital, se respiraba un ambiente de odio, rencor, frialdad, entre ambos personajes que se toleraban lo indispensable.
Y cuando Rafael Moreno Valle Rosas era titular del Poder Ejecutivo quería desaparecer del balcón del Palacio Municipal al alcalde Eduardo Rivera Pérez, quien siempre a empujones, tenía que ganar su espacio y fingir que todo estaba bien durante las ceremonias patrias.
Manuel Bartlett en Puebla
Llamó mucho la atención este sábado que, en dos restaurantes muy conocidos de la capital, se vio al exgobernador de Puebla Manuel Bartlett Díaz, quien es el actual director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que es un puesto clave de la 4T en la defensa de la soberanía energética del país.
Dicen que vino a comer chiles en nogada y pasear por la ciudad con su esposa Julia Abdala.
En el encuentro también estuvo presente el jurista Carlos Meza Viveros, el hombre más leal al exgobernador y una artífice de la lucha que el movimiento lopezobradorista ha dado, desde hace más de una década, a favor de mantener al sector energético como parte del patrimonio nacional. Ahora es un actor importante en la limpia que se está haciendo de contratos leoninos en CFE que heredó del gobierno de Enrique Peña Nieto.
