Historia de Matones y Pandilleros
Hay una estrategia de engaño muy clara en el affaire Udlap-Gobierno del estado.
El rector Derbez, por ejemplo, acusa al gobernador de invasor y de no respetar el Estado de Derecho.
(Desde algún lugar del mundo —sin ventilación y sin navajas de rasurar— subió un video vía Facebook que no sé por qué me recordó a Gadafi antes de ser molido a golpes).
Más tarde, desde el mismo pequeño lugar —que puede estar ubicado en Barbados, Panamá o Chichiquila—, el rector le dio la palabra a Gilberto Marín Quintero, presidente del Grupo Alquimara Puebla y promotor de las energías limpias, que advirtió que habría un “desmadre” si no se arreglan las cosas como Derbez y sus incondicionales pretenden..
Lo que Derbez no dice es que este conflicto nació como parte de la guerra entre Kramer contra Kramer.
Es decir: Jenkins contra Jenkins.
Guillermo Jenkins de Landa presentó una denuncia en contra de su propia familia por el mal uso que ésta le ha dado a la Fundación Mary Street Jenkins.
Un juez federal dictó una medida cautelar en el sentido de darle la posesión del campus de la universidad al patronato —ya renovado— de la citada fundación.
Dicho juez también le ordenó al rector abstenerse de realizar cualquier acto de disposición sobre el patrimonio de la UDLAP, entre otras cosas.
A través de un exhorto al Poder Judicial de Puebla, el multicitado juez solicitó la ejecución de la medida cautelar y habilitó el auxilio de la fuerza pública.
Y es sólo en este último punto que el gobierno de Miguel Barbosa ha intervenido a través de la Policía Estatal.
Pero Derbez, en función de sus intereses, decidió cambiar la narrativa y hacer parecer al gobierno del estado como belicoso e invasor.
Y así se lo ha hecho creer a sus aliados, incluido el empresario Marín Quintero, más distraído en enfrentar la asonada que el gobierno federal ha iniciado contra Iberdrola —su socio— que en entender lo que en realidad está pasando.
El rector Derbez se equivocó de ventanilla.
No es el gobierno del estado a quien debe responsabilizar de estas acciones sino al mismísimo Poder Judicial Federal.
La Policía Estatal sólo obedeció la orden del juez que lleva la causa.
No haberlo hecho así sería un auténtico desacato.
Marín Quintero también se equivocó de ventanilla, por lo que sus amenazas de armar “un desmadre” y sacar a los universitarios a las lluviosas calles poblanas están más cerca del lenguaje de los matones que de los empresarios y consejeros de la Udlap.
¿Qué buscan con estas acciones Gadafi Derbez y Marín Quintero.
Violentar, ellos sí, el Estado de Derecho, chantajear al gobierno del estado y negociar en lo oscurito como siempre lo han hecho.
El gobernador fue muy claro este miércoles al decirles —a través de su tradicional rueda de prensa— que en Puebla “no se admiten desmadres”, y que no habrá negociación con el anterior patronato hasta que no devuelvan los 750 millones de dólares que se llevaron a varios paraísos fiscales.
“La Udlap es de los pocos bienes que le quedan a la Fundación y en la Universidad se aloja, desde su Rectoría, la concepción de todo lo que ocurrió porque todos participaron en eso. Todos en Puebla —empresarios y universidades— conocen la historia de haber dejado a la Fundación sin capital y habérselo llevado a paraísos fiscales. Este gobierno no se presta a ninguna componenda. Esa ala de interesados sí quiso acercarse al gobierno, pero éste es un asunto de legalidad”.
En otras palabras, el gobernador dejó ver que hubo quienes quisieron arreglar las cosas —para que siguieran igual— en lo oscurito, y al fracasar ahora recurren a actitudes pandilleriles.
“Yo no hago desmadres ni chingaderas. Los que los hacen son ellos”, concluyó.
Ufff.
