Rogelio López Angulo prometió condonar miles de adeudos con CFE y ahora ya no sabe cómo cumplir
A Rogelio López Angulo le faltan cuatro meses para asumir el cargo de edil de Huauchinango y ya se metió en un grave problema porque sabe que no va a poder cumplir su principal promesa de campaña, misma que cientos de ciudadanos de ese municipio ya están reclamando que se haga realidad.
López Angulo fue la sorpresa del actual proceso electoral al haber ganado la contienda sin ser el favorito y luego de reponerse de una estrepitosa derrota que sufrió en las urnas en los comicios de 2013, que incluso le costó sufrir un infarto. Este personaje fue edil, bajo las siglas del PRI, entre los años 2008 y 2011, para ahora regresar a ese cargo 10 años después.
Uno de los ejes de su campaña fu prometer a la población resolver el grave y largo problema de adeudos que usuarios particulares tienen con la Comisión Federal de Electricidad (CFE), por un viejo conflicto que inició hace 12 años.
En ese mismo conflicto se encuentra el gobierno municipal de Huauchinango que ha enfrentado fuertes diferencias con la CFE desde que el alcalde era Gabriel Alvarado Lorenzo, quien en 2013 derrotó en los comicios locales al entonces priista López Angulo.
La deuda global que se tiene con la CFE sería del orden de 240 millones de pesos, que es una cantidad excesiva para el tamaño y el desarrollo económico de un municipio como Huauchinango que está catalogado de alta marginación. Se dice que de ese monto global, unos 200 millones de pesos los deben usuarios privados y los otros 40 millones de pesos restantes, serían del ayuntamiento.
Durante el periodo proselitista como candidato, Rogelio López Angulo ofreció que, en los primeros meses de su gobierno, que se va a inaugura en octubre próximo, resolvería todos los adeudos con una negociación con el director de la CFE, Manuel Bartlett Díaz, del que dijo tener comunicación directa con el también ex gobernador de Puebla.
La promesa tuvo mucho peso por venir de alguien que ya fue alcalde y porque corrió la versión –que al parecer carece de veracidad– de que existe una fuerte relación de amistad entre Bartlett y López Angulo.
El tema no hubiera escalado sino fuera porque López Angulo, quien dejó las filas del PRI y se acabó enrolando en el Partido Nueva Alianza, sostuvo que lo suyo no era una propuesta vacía, porque ya había empezado las negociaciones directas con altos funcionarios de la CFE para acordar un convenio para condonar los adeudos.
Ahora se dice que el alcalde electo se encuentra preocupado, casi en estado de pánico, porque sabe que si no resuelve las deudas con la CFE los afectos contra su naciente gobierno serán demoledores.
Muchos dudan de que López Angulo tenga abiertas las puertas de la CFE, por lo siguiente:
López Angulo ingresó y transitó en la política local por la guía e impulso definitivo de su ex cuñada Enoé González Cabrera, una mujer que fue edil de Huauchinango, notaria pública, legisladora, alta funcionaria del gobierno estatal y siempre se le consideró una de las operadoras políticas más eficientes de la entidad poblana.
La larga y prospera carrera política de Enoé González Cabrera abarcó desde el gobierno estatal de Guillermo Jiménez Morales y hasta el de José Antonio Gali Fayad, con quien era la titular del Seguro Popular y en ese periodo perdió la vida por un tumor cerebral.
Se dice que luego de haber llevado una relación política con el grupo político de Manuel Bartlett Díaz, cuando éste era gobernador de Puebla, esa cordialidad se rompió hace poco más de una década cuando Enoé González Cabrera dejó las filas del PRI y se convirtió en una ferviente prosélita de Rafael Moreno Valle Rosas.
Esa ruptura entre Bartlett y González Cabrera, se dice que seguramente también habría incluido a López Angulo, que siempre se guiaba en todo por la actividad y el talento político de quien fuera su cuñada y mentora.
El pleito con la CFE
El conflicto por los pagos de energía eléctrica es responsabilidad del autoritario gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, que por un capricho personal mandó a desaparecer la Compañía de Luz y Fuerza (CLyF)
Esa situación llevó a que miles de usuarios de los municipios de Huauchinango, Juan Galindo –donde se ubica una de las plantas más importantes de la extinta CLyF—y Ahuazotepec quedaron en el limbo jurídico a partir de 2009, ya que el suministro de energía eléctrica se los brindaba la Compañía de Luz y Fuerza, pero pasaron los años y nadie les cobraba el servicio.
En 2015, a la mitad del gobierno de Enrique Peña Nieto, entró la CFE a la región con la intención de cobrar todo los que se debía a la CLyF, lo que derivó en un fuerte conflicto social por la oposición de la población a cubrir esas tarifas no reclamadas con anterioridad.
La situación se agravó porque el servicio que empezó a brindar la CFE era muy deficiente, caro e irregular, lo que aumentó el malestar contra la paraestatal.
En 2018, el entonces alcalde Gabriel Alvarado Lorenzo estimó que los adeudos con la CFE eran del orden de los 130 millones de pesos, incluidos unos 9 millones de pesos que la empresa del gobierno mexicano quería cobrar por concepto del alumbrado público de Huauchinango, a lo que se oponía el ayuntamiento bajo el argumento de que eran excesivas las tarifas y el municipio no tenía la solvencia para erogar esa cantidad de fondos.
