Alejandro Armenta: el Gran Derrotado (Los Nuevos Parias de Morena en Puebla)
De entre todos los protagonistas de la elección poblana, el senador Alejandro Armenta fue el gran perdedor.
Y lo fue, pese a que no estuvo en las boletas, porque lideró la conspiración de opereta en contra del gobernador Miguel Barbosa Huerta.
Los aliados que conspiraron, junto con él, fueron, entre otros, Claudia Rivera, Mario Delgado, Bertha Luján, Citlali Hernández, Rodrigo Abdala y hasta Fernando Manzanilla y Tony Gali.
Los candidatos que pusieron en las alcaldías y las diputaciones, todos perdieron.
Y de manera contundente.
Aquí también se acaba una trama que iba a empezar este lunes 7 de junio, cuando con la victoria que nunca llegó iban a arrancar campaña para la gubernatura de 2024 varios de los aquí citados.
Algo sabía el senador, porque de unos días para acá dejó de aparecerse en Puebla.
(Este domingo por la noche nos enteramos que, para evitarle la pena ajena, el senador Ricardo Monreal —otro conjurado— lo envió comisionado a Tlaxcala y a Zacatecas.
Lejos de Puebla y de la pena de perder como lo hicieron sus candidatos.
La ausencia de Armenta generó toda clase de especulaciones.
La más importante: que se había peleado con Claudia Rivera.
Los sueños guajiros de controlar la Cámara de Diputados en la siguiente legislatura para acotar al gobernador también se vinieron abajo.
Sólo ingresarán por la puerta trasera sus otros dos aliados menores: Carlos Evangelista y Edgar Garmendia.
Juntos armaron los escenarios para poner en distritos y ayuntamientos claves a sus candidatos.
Mario Delgado, dirigente nacional de Morena, y Bertha Luján, la madre de la secretaria del Trabajo, empujaron la conspiración con otros personajes de opereta: Olga Sánchez Cordero y César Yañez: los floreros más caros de Palacio Nacional.
(El partido Fuerza Por México, de Pedro Haces, cerró la pinza de una manera vergonzosa).
Trazado el mapa, vino la celebración anticipada.
Y, faltaba menos, cayeron en la soberbia.
Tenían todo, sí, para ganar.
Y perdieron como siempre.
La novedad es que este 7 de junio ninguno de los aspirantes a Casa Aguayo podrá salir a decir “¡ganamos!”.
Y, en consecuencia, las cosas tomarán una ruta insospechada para ellos.
Perder es doloroso.
Ya se sabe.
Es algo así como abrir una puerta que no conduce a ningún lado.
Esa puerta es la que abrieron Armenta y los suyos.
Y no habrá forma de reinventar otro escenario.
El caso particular de Claudia Rivera es elocuente.
Alentada por este club de perdedores, quiso enfrentar al gobernador desde el Palacio Municipal.
Falló en el intento.
Recurrió entonces a otra fórmula: sembrar chismes y discordias en Palacio Nacional en contra de su odiado gobernador.
Volvió a fallar brutalmente.
Rodeada de escándalos administrativos y de corrupción —documentados ampliamente desde este espacio—, buscó la reelección en aras de desafiar, otra vez, al gobernador.
Y aunque el repudio ciudadano se respiraba en el ambiente, creyó ingenuamente que podría ganar.
La cereza del pastel de lodo fue el escándalo del hostigamiento sexual en el que incurrió otro paria: Andrés García Viveros, su hombre fuerte.
Ufff.
(Qué duro es el poder que vuelve sordo a quien lo detenta).
La derrota que empezó a sufrir desde temprana hora sólo confirmó lo que todos sabíamos con excepción de sus aduladores.
(Ésos que desde su posición de Huarachito Venceremos se refugiaron en el silencio o la simulación).
Pensar que el pueblo tonto es peligroso.
El pueblo que ayer salió a votar supo lo que hacía.
Y lo hizo en masa.
Los perdedores tendrán que aprender a vivir con esa cruda.
Y algo más:
Se han convertido en parias vergonzantes.
Morena, está claro, no los necesita.
Nota Bene. Una exclusiva encuesta arroja que Morena ganó 8 de 15 distritos federales.
Y más: 17 de 26 distritos locales.
Los ganadores, por cierto, son barbosistas consumados.
***Aurora Sierra supo desde temprana hora que le había ganado a Pablo Escobar, ese armentista que conspiró alguna vez para matar al gobernador con una inyección de miel.
A las seis de la tarde, la candidata ciudadana de Va por Puebla en el distrito 18 local ratificó su triunfo, pero no quiso salir a cantarlo como lo hicieron muchos que ni siquiera tenían la certeza de la victoria.
Como buena académica educada en el respeto a las leyes, prefirió esperarse hasta este lunes para anunciar lo que todos ya sabemos: que ganó su elección de forma contundente.
