En el debate, casi todos contra Rivera Pérez por ser el rival a vencer
El debate –de ayer por la tarde— entre los candidatos a la alcaldía de la ciudad de Puebla, difícilmente moverá las preferencias electorales, no solamente por su mala planeación y pobre impacto en la opinión pública, sino porque no hubo ideas nuevas que cambien los índices de intención del voto. Lo que sí dejó claro este encuentro es que el rival a vencer es el panista Eduardo Rivera Pérez, siendo está la razón por la cual de los cuatro aspirantes que realmente debatieron, tres se dedicaron atacar siempre, con los mismos temas, al abanderado albiazul.
El caso más evidente es el de Eduardo Rivera Santamaría, del Partido Fuerza por México (FxM), que algunos conocen como “Eduardo fake”, cuya incorporación a la contienda únicamente fue por la similitud de su nombre de pila y primer apellido con el candidato albiazul. Fuera de dicha circunstancia, es un empresario sin méritos políticos o profesionales.
Rivera Santamaría ayer fue el más incisivo e incluso grosero contra Eduardo Rivera Pérez en el debate dominical, al llamarlo todo el tiempo “el Tibio Pérez”, “Rivera el Tibio”, “Eduardo farsante”, entre otros sobrenombres.
Este empresario que participó en las campañas proselitistas del PRI y de Morena, en 2016 y 2019, respectivamente, acabó siendo relegado de ambos partidos. En el actual proceso electoral quiso entrar en casi todas las fuerzas políticas y le cerraron las puertas. Hasta que lo rescató el incipiente Partido Fuerza por México.
Se sabe que atrás de ese esfuerzo habría estado presente el impulso y financiamiento del exgobernador José Antonio Gali Fayad, que utilizó a su ex secretario de Desarrollo Socia y ahora dirigente nacional de FxM, Gerardo Islas Maldonado, para postular a Eduardo Rivera Santamaría, como una manera de aportar un desgaste contra Eduardo Rivera Pérez.
Lo que demuestra que Eduardo Rivera Pérez, el candidato del PAN, no solamente está enfrentando a una poderosa rival que es la marca de Morena y su candidata Claudia Rivera Vivanco, sino también tiene que sortear el llamado “fuego amigo”, pues desde adentro del Partido Acción Nacional se hacen esfuerzos para que no gane.
Queda claro que es un esfuerzo de un sector importante del morenovallismo que busca hasta el último aliento impedir un posible triunfo del exedil Rivera Pérez, porque si gana en las urnas el próximo 6 de junio significaría que el panista, en automático, se convertiría en un fuerte aspirante a convertirse en gobernador en 2024 y dejaría fuera del poder a los grupos que controlaron el Poder Ejecutivo entre 2011 y 2018.
Defensa tibia del candidato del PRIAN
En el debate de ayer, Claudia Rivera llevó la batuta de los ataques contra Eduardo Rivera Pérez. En algunas ocasiones fueron tiros de precisión, como los temas del endeudamiento, de su responsabilidad en la privatización del agua y la reducción de la plantilla de agentes de la Policía Municipal.
En esos ataques fue secundada por Rivera Santamaría y por Edgar Yamil Yitani, el aspirante del Partido Movimiento Ciudadano, que resultó ser un candidato bien articulado, interesante y que jugó a los equilibrios, porque pegó duro a los abanderados del PRI y el PAN, así como de Morena, aunque fue más severo con el aspirante albiazul.
Frente a ese esquema, algo que llamó mucho la atención es que Eduardo Rivera Pérez no cambió nada de un aspecto que ha sido muy negativo a lo largo de su carrera política, que es ser tibio y pobre en su capacidad de replicar.
Nunca pudo argumentar alguna expresión discursiva fuerte para contestar a los múltiples cuestionamientos en su contra. Cuando explicó, desde su óptica, porque él no había sido responsable de la privatización del agua, su réplica resultó descafeinada e inmediatamente rebatida por Claudia Rivera.
Luego de ello, dejó que quedaran si contestación cuestionamientos muy graves como: que no paga impuestos por la propiedad de su vivienda, que habría malversado 25 millones de pesos, que dejó ir mil policías de la capital, que endeudó el ayuntamiento de Puebla, que fue sumiso frente a Rafael Moreno Valle Rosas cuando éste último era gobernador del estado.
Si este debate hubiera ocurrido en una campaña electoral más larga y a la mitad del periodo de proselitismo, las nulas respuestas de Eduardo Rivera Pérez hubieran sido un abono muy fértil para que sus detractores le restaran puntos de intención del voto.
Ahora, también pasó algo muy similar con Claudia Rivera Vivanco, quien busca la reelección bajo las siglas de Morena. Siendo muy contestataria en el ejercicio de su gestión como alcalde, sobre todo a partir de la segunda mitad del trienio, en el debate de ayer dejó pasar de largo todas las críticas en su contra.
La señalaron de encabezar un gobierno que no ha hecho nada, que no ayudó a los damnificados por la crisis del Covid, de no tener un proyecto de obra pública, de ser incapaz de combatir la criminalidad en la capital y de decir que es originaria de un barrio popular, cuando su domicilio es en un fraccionamiento de lujo.
Visto de otra manera, los dos Rivera que realmente luchan por la alcaldía, salieron raspados del debate, pero ninguno de los dos mal herido.
