Y si, Morena resultó ser el lobo de Morena
Hace tiempo, recién se había conformado Morena y después de haber recibido su registro como partido político, por allá del 2015, mencione que Morena se asemejaba a la Torre de Babel y que su gran reto era el mantenerse todos cohesionados en la figura de su caudillo, Andrés Manuel López Obrador.
También mencione que Morena se iba a convertir en el objeto del deseo de muchas manos interesadas en el “apetitoso fruto” en el que se había transformado este movimiento; el cual, surgió luego de la derrota electoral de López en el 2012 a manos de Enrique Peña Nieto.
Luego de esto, tras la victoria electoral conseguida por López con más de 30 millones de votos, los cuales le dieron mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y en el Senado, pronostique que Morena se convertiría en “el lobo de Morena” y tampoco me equivoque; ciertamente, Morena se ha transformado en el “lobo de Morena”, en su más temible depredador natural y al parecer no van a superar el reto que significa esta elección intermedia del 2021.
Al interior del partido del presidente de la República se vive ya una lucha anticipada por el poder, la cual se hizo patente en la elección de la dirigencia nacional de este partido, entre Mario Delgado y Porfirio Muñoz Ledo, en donde por primera vez los pragmáticos, encabezados por Marcelo Ebrard, midieron fuerzas con los dogmáticos que impulsaban a Porfirio Muñoz Ledo y que tienen como su candidata a la presidencia a la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum.
En apariencia, el grupo de los pragmáticos, encabezado por Ebrard, se salió con la suya al imponer a Mario Delgado, pero en los hechos los dogmáticos fueron quienes mantuvieron el control de los órganos internos de este instituto político, a través de la secretaría general, Citlalic Hernández, pero más aún a través de la Comisión Nacional de Elecciones, órgano colegiado que se encarga de designar las candidaturas de Morena y la presidencia del consejo nacional, el verdadero centro del control de poder, en manos de Bertha Luján.
Y es precisamente la Comisión Nacional de Elecciones y la propia Bertha Luján, quienes propiciaron el enfrentamiento directo que hoy se vive al interior de Morena, por la designación de los candidatos a los diferentes puestos de elección popular, a través del “dedazo” disfrazado de encuestas, las cuales en su mayoría y en el caso específico de Puebla, han beneficiado, a gente que en su vida se identificó con el proyecto de Andrés Manuel López Obrador.
Esto mismo lo ha acusado el consejero nacional, Carlos Figueroa, quien fungió como uno de los voceros del hoy gobernador, Miguel Barbosa, durante su campaña en el 2019.
En su colaboración de esta semana en el periódico digital e-consulta, Figueroa devela la serie de anomalías surgidas en el proceso de designación de candidatos en diputaciones federales, locales y presidencias municipales, con personajes completamente ajenos a la lucha del tabasqueño, lo cual se traduce en el debilitamiento de la base de este partido, la cual se siente excluida.
Figueroa escribe un texto que no tiene pierde y es altamente recomendable como lectura, bajo el título, “Morena y candidaturas, vergüenza y opacidad”, en donde cuestiona por ejemplo la designación de candidatos como; Carlos Peredo Grau en Teziutlán, Julio Lorenzini en San Pedro Cholula, Pedro Tepole en Tehuacán, Mario de la Rosa en Amozoc, Ariadna Avalos en Atlixco, a quien califica de conocida Antorchista, y Norma Layón en San Martín Texmelucan, así como la designación como candidato a diputado federal por el distrito V de san Martín Texmelucan, de Mauricio Toledo, personaje ajeno a la región, desnuda por completo, la inconformidad de muchos “morenistas”, ante la designación de candidatos no identificados no solo con el gobernador Barbosa, sino con la cuarta transformación.
Si a esto agregamos la designación de Puebla capital en la persona de la alcaldesa con licencia, Claudia Rivera, en detrimento del ex líder del Congreso local, Gabriel Biestro Medinilla, quien impugnó el proceso y se mantiene en pie de lucha, dejan en claro que en Morena se vive una pugna interna, que puede poner en riesgo el posible triunfo de este partido en muchas plazas de la entidad.
Reitero, lástima que Genoveva Huerta hizo hasta lo imposible por debilitar a su partido Acción Nacional, tomando una serie de acciones, francamente ridículas en varios puntos del estado, que solo se pueden justificar bajo el argumento de que pudo haber dinero de por medio.
Porque si Acción Nacional hubiera salido con mejores candidatos y en unidad, ya desde ahorita podría haber capitalizado sin ningún problema, la grave crisis interna que se vive en Morena en Puebla.
Morena resultó ser el lobo de Morena, el peor depredador que puede haber, canibalismo puro, pero hasta el momento ningún partido de oposición, ha sabido capitalizar de manera óptima esta situación y pueden llegar a arrepentirse, ya que a pesar de la división interna y de que se trata en muchos de los casos de perfiles ya agotados, si Morena gana, entonces en el 2024, seguramente van a mantener la gubernatura, para alguno de los suyos.
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Ricardo Morales Sánchez
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