Liz Sánchez y Armenta conspiraron a favor de Mauricio Toledo
“¡Es indignante!”, se dice que exclamó Claudia Sheinbaum, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, cuando se enteró de la postulación de Mauricio Toledo Gutiérrez como candidato del PT y de Morena a diputado federal por San Martín Texmelucan. Una nominación que fue posible por dos actores claves: el senador Alejandro Armenta Mier y Lizeth Sánchez García, la actual secretaria de Bienestar estatal y legisladora federal con licencia.
Mauricio Toledo Gutiérrez es actualmente un diputado federal que enfrenta un juicio de procedencia por presunto enriquecimiento ilegal –ocurrido cuando fue delegado de Coyoacán, durante el periodo gubernamental de Miguel Ángel Mancera– y se la ha identificado como el supuesto autor de una larga serie de actos de violencia que en la campaña electoral de 2018 sufrió el equipo de Sheinbaum, cuando ésta última era la candidata de la 4T en la capital del país.
Toledo y Héctor Serrano Cortés fueron dos importantes operadores ligados al actual senador Miguel Ángel Mancera que formaron parte del grupo parlamentario del PRD en la actual legislatura de la Cámara de Diputados, pero al final se quedaron sin partido cuando se desintegró la endeble fracción perredista. El año pasado, ambos legisladores fueron rescatados por Gerardo Fernández Noroña, quien los integró a la bancada del PT.
Fernández Noroña, que en años anteriores sin ningún recato tildaba de “asesino” al exdelegado de Coyoacán, el año pasado sumó a Toledo y Serrano a la fracción petista en San Lázaro en un afán del primero de ellos de convertirse en presidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, empresa en la que fracasó y le ganó la priista Dulce María Sauri.
Como “un pago de facturas”, Toledo le exigió al PT que lo hiciera candidato de la 4T para reelegirse en el actual proceso electoral y como una manera de intentar librarse de los procesos legales que tiene en su contra.
Además, pidió que la nominación no fuera en algún distrito de la Ciudad de México para pasar desapercibido de los morenistas, como Claudia Sheinbaum, que están agraviados por la violencia sufrida hace tres años.
Por esa razón los petistas primero lo quisieron “sembrar” en un distrito de Michoacán, con la anuencia del gobernador Silvano Aureoles, un mandatario abiertamente antilopezobradorista. Pero se dice que Morena lo detectó y frenó su postulación.
Fue entonces cuando se decidió mandarlo a San Martín Texmelucan, que es un sitio totalmente ajeno para este personaje. El domingo fue el primer día que llegó Toledo a este municipio y donde se presentó con los líderes locales del PT, que no lo conocían. Hasta ahora se ignora en qué municipio habría obtenido la carta de residencia para cumplir con los requisitos de elegibilidad.
La mano de Liz Sánchez
La actual secretaria del Bienestar y diputada federal del PT con licencia, Lizeth Sánchez García, por su cercana relación con Alberto Anaya, el dueño del Partido del Trabajo, se supone que tenía la disposición de proponer al candidato a legislador federal por la 4T en San Martín Texmelucan, donde siempre ha sido su escenario político.
El problema de fondo es que para nadie es un secreto que Sánchez García tiene una propensión a reñir con todo mundo, principalmente con mujeres, lo cual la ha dejado sola es su supuesto bastión político.
Se encuentra distanciada de la diputada local Vianey García Romero –quien está arriba en todas las encuestas electorales del distrito–, así como de Bárbara Morán Añorve quien es la legisladora distrital, de Martha Huerta Hernández quien es su suplente en San Lázaro y hasta con Norma Layón Aarún, la presidente municipal de Texmelucan.
Esa condición la hizo estar alejada de todos los que aspiraban a la nominación para la diputación federal.
No obstante, Lizeth Sánchez abogó ante el PT para que no le quitaran el privilegio de influir en la designación del candidato de San Martín Texmelucan.
Cuando le propusieron que el aspirante podía ser Mauricio Toledo, ella aceptó y además convino guardar en secreto, hasta el último momento, el nombre del ex delegado de Coyoacán para evitar que en Morena hubiera un rechazo.
Se dice que de igual manera se le compartió esa misma información del “tapado Toledo” al senador Alejandro Armenta Mier, para que éste a su vez influyera en Carlos Evangelista, miembro de la Comisión de Candidaturas de Morena, para que no presionara en saberse quien era la propuesta petista para Texmelucan.
Al final, Armenta y Sánchez García actuaron igual: con pragmatismo, velando por intereses personales y sin tener identidad con la 4T.
Armenta ha sido el principal artífice para la postulación de candidatos a alcaldes de Morena y del PT que son polémicos por su cercanía con el morenovallismo u otros intereses obscuros. En un proyecto de reunir apoyos para que en 2024 puede ser aspirante a la gubernatura.
Mientras que Lizeth Sánchez tiene el afán de fortalecer al PT, a cualquier precio, porque también le han venido la idea –muy alejada de la realidad– de que en tres años podría ser candidata al gobierno de Puebla.
Por eso le abrieron la puerta de la 4T a un personaje que agravia a la 4T.
