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El valor de sumar

El valor de sumar

En un hecho inédito, el día de ayer, el aspirante de la alianza “Va por Puebla” a la alcaldía capitalina, Eduardo Rivera Pérez, fue cobijado por la clase política del PRI en esta ciudad, lo cual sin duda deja varias lecturas.

De entrada, Rivera Pérez dejó en claro que más allá de colores o de ideologías, es un hombre que sabe perfectamente el valor de sumar a todos, algo que no es fácil de hacer, sobre todo porque durante décadas, panistas y priistas, intercambiaron descalificaciones en la lucha por el poder, durante los años ochenta, noventa y a principios de este siglo.

Eduardo es un hombre de convicciones y de eso a nadie le debe de quedar duda, pero lo importante es que más allá de su ideología, él y su grupo, dieron muestras de apertura, algo que sus críticos suelen señalarle como uno de sus mayores defectos.

No fue nada fácil para el grupo de Lalo el tomar la decisión de ir de la mano con el priismo local, sin embargo, el panista entendió el momento histórico que vive Puebla y el valor de sumar y de mandar un mensaje, en torno a que todos caben, siempre y cuando tengan algo que aportar en beneficio de Puebla.

El sectarismo que tanto se ha señalado como uno de los pasivos de Rivera Pérez, fue hecho a un lado, al aceptar la suma de quienes durante año fueron sus adversarios políticos, pero que hoy le ofrecen una oportunidad para poder recuperar el gobierno de la ciudad de Puebla.

¿Qué tanto le puede aportar el PRI al panista Eduardo Rivera? En cuanto imagen no mucho, el tricolor es un partido que ha perdido arraigo y sobre todo base en la ciudad más importante en el estado, pero lo que si le puede dar son cerca de 8 puntos porcentuales, entre 50 mil y hasta 80 mil votos, que pueden hacer la diferencia en una elección que se pronostica con poca participación.

Pero, además, lo que los priistas si le pueden dar a Eduardo Rivera es el conocimiento de cómo conformar una estructura electoral sólida, a través de sus grandes operadores como la experimentada regidora, Silvia Tanus Osorio, héroe de múltiples batallas para el tricolor desde los tiempos de Rafael Cañedo Benítez.
Para nadie es un secreto que Tanus fue el cerebro que operó los triunfos del empresario radiofónico en los años ochentas y noventas, que lo llevaron a ser regidor, diputado local, diputado federal, presidente municipal de Puebla y senador de la República, todo esto en el lapso de una década.

La estructura priista, sus recursos económicos y el conocimiento en la conformación de las estructuras, sumado a lo que el Comité Municipal del PAN, a cargo del también aspirante a la diputación local por el distrito 10 con cabecera en Puebla, Jesús Zaldívar Benavides, le puedan aportar, son lo que le puede dar el triunfo a Eduardo.

Pero el valor real de la fusión de la estructura del tricolor con la de Acción Nacional, es que esta solo se pudo lograr a través de Eduardo Rivera, ni Moreno Valle pudo hacerla evidente, aunque también hay que entender que eran otros tiempos y otros intereses.

El PRD ha amagado con no apoyar a Eduardo Rivera, como parte de la una negociación entre la dirigencia de este partido y el candidato de la alianza “Va por Puebla”, pero seguramente las diferencias con Carlos Martínez Amador quedarán zanjadas en los próximos días, para darle a Eduardo, una plataforma más, pequeña, pero indispensable para ir a la lucha electoral en un escaso mes aproximadamente.

Falta todavía por ver si Eduardo Rivera puede sumar a otras fuerzas políticas como Compromiso por Puebla de Laura Escobar, Pacto Social de Integración de Carlos Navarro y Nueva Alianza, todos estos partidos políticos de corte local y que pueden aportar estructura para el cuidado de las casillas, sobre todo el partido magisterial que “navega” en el ámbito del gobernador, Barbosa y que ahora ante la designación de Claudia Rivera como candidata a la alcaldía de Puebla por Morena, se pueden sumar con el panista, si es que llegan a un buen acuerdo.

Nadie puede acusar de Eduardo Rivera hoy de ser un hombre sectarista o cerrado únicamente a su grupo o a sus convicciones; finalmente, el ex alcalde capitalino entendió que la política más allá de colores o ideologías, es el arte de saber sumar en busca de un objetivo.

La contienda del próximo 6 de junio va a ser sumamente cerrada y el peor error que puede cometer Rivera es confiarse y sentir que ya tiene ganada la contienda. Nada, absolutamente nada está escrito, el más mínimo error le puede costar muy caro al ex edil capitalino, quien ahora si al parecer ya entendió que como lo dijera el rey Carlos IV de Francia, “París bien vale una misa”.

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Ricardo Morales Sánchez
Twitter: @riva_leo