Ganar, perdiendo
Durante décadas esa fue la máxima del panismo poblano, hasta que llegó Rafael Moreno Valle a romper con esa vieja forma de trabajar por parte del quienes encabezaban la dirigencia estatal de este partido.
Y es que, hasta antes de Rafael la máxima panista era ganar perdiendo, es decir, entregar las posiciones menos importantes, pero quedarse con las posiciones plurinominales y sobre todo quedarse con control del partido, para seguir con el usufructo de sus siglas.
Esto mismo aplica hoy bajo la dirigencia de Genoveva Huerta, quien una y otra vez habla de generosidad al interior de su partido y que este no depende únicamente de una figura en clara alusión, a su correligionario, Eduardo Rivera, pero que en los hechos ya se agandalló lo poco que hay para ella y su grupúsculo.
No se puede hablar de generosidad, cuando, como en los viejos del panismo rancio, Genoveva ya se reservó para ella, la postulación como candidata a diputada federal plurinominal, por la cuarta circunscripción, lo cual le asegura llegar a la cámara baja y sin hacer campaña. ¿Cuál ha sido su mérito para merecer tal regalo? ¿Hacer trizas al PAN y cerrarle a toda costa el camino a Eduardo Rivera? Si es así, se la ganó.
A Napoleón Bonaparte sus soldados le tenían no solo lealtad, sino veneración, esto debido a que el corso, aun ya siendo general, era el primero en entrar al campo de batalla y en varias ocasiones, el último en retirarse.
Bonaparte, en varias de sus batallas, fue visto ocupando el lugar del artillero caído, recargando los cañones, para continuar con el bombardeo del campo enemigo, había sido alumno de excelencia en la academia militar de Tolón en donde se distinguió como un gran artillero, de ahí que sus soldados lo apodaron “El pequeño cabo”, nombre que el aceptó con alegría porque a pesar de ser general, era aceptado como uno más por su tropa que admiraba su valentía.
Sirva la presente cita histórica para entender lo que hace un verdadero general y lo que suelen hacer los demás, primero aseguran su posición y luego dejan que los demás vayan a morir al campo de batalla, eso es lo que ha hecho Genoveva Huerta y su grupúsculo.
A ellos nos les interesa ganar, lo realmente importante para ella, es no perder el control de su partido para seguir haciendo uso de las prerrogativas y demás privilegios que da el hecho de ser la presidenta estatal del PAN y más cuando ya aseguro su curul en San Lázaro. Y pregunto de nueva cuenta, ¿cuáles fueron sus méritos?
En sus inicios, el panismo siempre se guió bajo el principio de ganar, perdiendo, lo que muchas veces les permitió negociar y hasta obtener mejores prebendas con la premisa principal de no perder el control de las siglas.
La premisa cobró más que nunca vigencia cuando el panismo obtuvo su primer triunfo relevante en el año de 1995, de la mano de Gabriel Hinojosa, quien venció a Germán Sierra para convertirse en el presidente municipal de Puebla, el primero emanado de las filas de Acción Nacional.
Hinojosa se convirtió en un personaje incómodo para quienes manejaban al PAN en esos días y quienes pensaron que el edil era un personaje fácilmente manejable, un títere pues y resultó todo lo contrario.
Hinojosa ponía en peligro el control del panismo a nivel municipal y estatal para los grupos que habían usufructuado sus siglas, de ahí que intentaron doblegarlo y al no poderlo se aliaron con el gobernador priistas, Manuel Bartlett para ridiculizarlo y devastarlo.
Lo mismo ocurrió años más adelante con Luis Paredes Moctezuma, quien luego de su triunfo como presidente municipal de Puebla, se convirtió como Hinojosa en un tipo peligroso, al cual nunca pudieron manejar a placer y también decidieron eliminarlo, aliándose con sus enemigos y con el marinismo, lo dejaron fuera de la contienda por la gubernatura y luego lo inhabilitaron para obligarlo a huir y no perder el control del partido.
Moreno Valle, advertido de la forma de hacer las cosas por parte del panismo, decidió no solo ganar, sino hacerse del control de las siglas del albiazul, lo que nadie había conseguido, poniendo fin a los grupos que siempre ganaban perdiendo.
Hoy de nueva cuenta esta vieja práctica está de vuelta, Genoveva sabe que si Eduardo Rivera se convierte en candidato del PAN a la alcaldía, no solo puede ganar, sino también se puede hacer del control de su partido, lo cual a ella no le conviene, ella ya gano y puede ganar más si su partido pierde. Así de claro, así de sencillo.
Una pantomima. Una verdadera puesta en escena resultó el supuesto pleito sostenido en Twitter entre quien simula ser la presidenta estatal del PAN, Genoveva Huerta, y el verdadero líder de esa ala en el albiazul, el diputado federal del PES, Fernando Manzanilla, nadie se tragó el cuento de su distanciamientos.
Y es que para entender la relación Manzanilla-Huerta, hay que leer y releer, al periodista, Gerardo Ruiz y sus “Historias de un joven reportero”, que publica en el Incorrecto, en donde este audaz personaje, da pelos y señales de como el diputado federal del PES tira línea desde un inmueble ubicado en un edificio del exclusivo fraccionamiento La Vista.
Sobre el desplegado. De verdad que la desesperación hace que la gente eche mano de recursos tontos.
Ayer en el dichoso desplegado firmado por personajes de Acción Nacional, hay varios hechos que consignar.
Hay varios panistas que firman el documento sin ser de la capital como son: Alicia Álvarez de Zacatlán, Manuel Domínguez de san Andrés Cholula, Raúlñ Espinosa de Zacatlán, Irving Baltazar García (novio) de Acatzingo, Blanca Jiménez san Andrés Cholula, Mariana Juárez Flores de Tepatlaxco, Verónixca Sobrado Tehuacán, Daniel Solís Salazar de Xicotepec y Nancy Jiménez Morales de Tlatlauquitepec.
De igual forma, hay personajes que firman el desplegado sin aparecer en el padrón del PAN como: Luis Franco Martínez, Marcelo García Almaguer quien ni cara tiene para hablar de panistas que buscaron a otros partidos, Mariluz Moro Robles y Jacobo Ordaz.
Todos los que se dicen excluidos, son los principales beneficiarios. Una mentira más de este grupúsculo es que muchos de los firmantes son viudas de Martha Erika Alonso y usufructúan aun el patrimonio creada por ella y Rafael Moreno Valle, nombres: Oswaldo Jiménez López (sobrino de Gali); Carolina Bauregard ya fue diputada local, por ser suplente de Patricia Leal; Rosy Carmona, regidora con Gali; Jacobo Ordaz, actualmente regidor; “Rasputín” Alcántara, ex verde ecologista, ahora el verdadero operador del Manzanilla, y quien vende las candidaturas al interior del estado para el grupo; Nancy Jiménez, actualmente diputada y va por la reelección; Marcelo García fue todo en la administración de los Moreno Valle y Gali; Pablo Rodríguez coloca a su esposa en todos lados e impresentable por el tema de los predios en Ciudad Modelo; Verónica Sobrado, diputada federal y va de nueva cuenta por la pluri. Insaciables y quieren seguir mamando de la ubre, ganar, perdiendo.
