El falso debate entre Manzanilla y Genoveva Huerta
Tanto ha aumentado el malestar en el PAN por la decisión de ignorar a los militantes en el proceso de selección de candidatos y por la creciente intervención de Fernando Manzanilla Prieto en la vida interna del partido, que la opción que encontró Genoveva Huerta Villegas, la presidenta estatal del albiazul, fue generar un falso debate entre ella y actual diputado del PES, en el que los dos se acusaron de derechistas y representar intereses mezquinos, para aparentar un supuesto distanciamiento entre ambos.
Y es que Genoveva Huerta ha venido acumulando una larga lista de agravios que, sabe que en cualquier momento se puede convertir en una crisis que cuestione severamente su permanencia al frente del PAN, sin importar que esté en marcha el proceso electoral de este año.
El enojo de los militantes del PAN contra su dirigente se percibe perfectamente en las redes sociales con los hashtag #NoAlAgandalleDeGeno, #NoALaImposición y #SiAlCentroDeVotación, entre otros, en donde los panistas de San Andrés y San Pedro Cholula, San Martín Texmelucan, Puebla, Teziutlán, Izúcar de Matamoros, Libres, Cuetzalan, Cuautlancingo y Tehuacán, expresan que no van a permitir que los excluyan de la decisión de quiénes deben ser los candidatos a diputados locales y principalmente a presidentes municipales.
Mientras en la mayoría de los estados en que hay elección de nuevos ayuntamientos se han permitido la instalación de centros de votación, para que los miembros del PAN por medio del sufragio seleccionen a los abanderados o se legitimen las propuestas de las dirigencias, en Puebla hay un rechazo absoluto a esa posibilidad, bajo el argumento de que el Comité Directivo Estatal del Partido Acción Nacional, encabezado por Huerta Villegas, hará las mejores propuestas de candidatos a alcaldes, basados en estudios demoscópicos.
Todo mundo sabe que atrás de esa posición se encuentra la intención de proteger los intereses electorales de un grupo político que tiene como cabezas a Fernando Manzanilla Prieto y Genoveva Huerta.
Su intención va en dos sentidos: por un lado se han propuesto frenar a todos los candidatos que representan al PAN tradicional, bajo el argumento de que representan un panismo que ya no es bien visto por el electorado poblano.
Y por el otro lado, el hacer que el PAN le vaya mal en la elección de este año, con el propósito de que se genere una crisis que le permita a Fernando Manzanilla tomar el control absoluto del partido –es decir sin los panistas tradicionales– él de manera directa o a través de un tercero.
Genoveva Huerta se presta a este juego perverso porque no tiene nada que perder. Como dirigente no es querida por la mayoría de los grupos panistas, pues ella llegó al cargo que ostenta por una imposición del morenovallismo.
Sin embargo, ha percibido que su dirigencia podría hacer crisis en los momentos en que se concreten las definiciones de candidato y por eso, echó a andar una estrategia de hacer creer que tiene una relación de enfrentamiento, de choque, con Fernando Manzanilla.
Huerta Villegas escribió este fin de semana en sus redes sociales: “Cuando una mujer dirige un partido y toma decisiones, siempre se cuestiona si hay un hombre atrás dándole órdenes. Se equivocan, yo NO pacto con Morena y sus aliados”.
“@Fer_Manzanilla representa los intereses mezquinos de @lopezobrador_y en el @PANPUEBLA le decimos no a la #4T”.
Y entre otros mensajes, Fernando Manzanilla escribió: “No te equivoques @GenovevaHuerta yo representó junto con la #4T al pueblo y ustedes a los mezquinos intereses de la derecha conservadora que por años lleva mintiendo y robando al pueblo”.
¿Qué se puede decir de ese falso debate?
Primero: que nadie les cree, empezando porque el lenguaje de Fernando Manzanilla no es el que siempre utiliza y se nota que son frases forzadas para aparentar que odia mucho, en extremo, casi hasta la ignominia, a Genoveva Huerta.
Segundo: que Manzanilla se pone a patear a su propia fuerza política, el Partido Encuentro Solidario, o que ignora que representa el PES, porque resulta que finge no darse cuenta que milita en un partido que no de derecha, sino de extrema derecha.
El PES fue repudiado cuando entró a la alianza Juntos Haremos Historia –en 2018– y lo sigue siendo, por sus ideas medievales de oponerse a los derechos de género, al matrimonio igualitario, a la interrupción legal y voluntaria del aborto, a las leyes que permiten el cambio jurídico de género. Incluso en algunos estados ha promovido el PIN Parental que prohíbe la educación sexual y es una doctrina de la extrema derecha española y de Estados Unidos.
Si tanto odia Manzanilla a la derecha, entonces habría que preguntarse:
¿Qué hacía en la campaña electoral de 2010, en donde estaba al frente de la estrategia electoral del PAN?
¿Por qué cuando rompió con Rafael Moreno Valle Rosas en 2013 se fue a refugiar con los panistas tradicionales de Puebla, que son a los que ahora llama mezquinos, ladrones y mentirosos?
¿Si tanto odia a la derecha, por qué no se une al plantón feminista que está frente al Congreso local que exige echar abajo leyes derechistas y de corte machista?
La respuesta es sencilla: por eso nadie le cree en su falso debate con Genoveva Huerta.
