Barbosa, el único que da la cara por la 4T y por López
En la pasada visita del presidente de la República a Puebla, Andrés Manuel López Obrador, el gobernador, Miguel Barbosa, sentenció que su administración siempre será aliada del presidente, el cual le refrendó al poblano su amistad y apoyo.
Y es que, Miguel Barbosa es el único mandatario que no se ha convertido en un impresentable, de todos los que emanaron de Morena, luego de la elección del 2018 y que mantienen un buen nivel de aceptación entre sus gobernados y también en el plano nacional.
Barbosa es, además, el único gobernador que ha salido múltiples veces en defensa del presidente de la República, ante el embate de los mal llamados gobernadores federalistas, que abarca a 10 mandatarios de diferentes entidades, principalmente del norte y occidente del país, encabezados por el de Jalisco, Enrique Alfaro.
Ni la gobernadora de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, ha salido a la defensa del presidente López, como si lo ha hecho Barbosa, quien, desde Puebla, una y otra vez ha refrendado su lealtad y su solidaridad al proyecto de nación de López, sin menoscabo de la poca ayuda que el gobierno federal le ha brindado a su administración.
No obstante, Barbosa, tal y como lo hizo en el Senado de la República, se ha convertido en un dique, para quienes no están de acuerdo con la administración de López y de la pocas voces que sale a la defensa del tabasqueño.
Esto debido a que Barbosa no se ha convertido en un impresentable como si ha ocurrido con otros gobernadores emanados de la 4T, como el caso del ex futbolista, Cuauhtémoc Blanco, gobernador de Morelos o Cuitláhuac García Jiménez, gobernador de Veracruz, el cual tuvo en el 2020, completamente hundida a su entidad en manos de la delincuencia.
Una buena parte de los gobiernos emanados de Morena son los peores evaluados del país, ya que a Morelos y Veracruz se le debe de sumar los pésimos resultados entregados por los mandatarios estatales de Tabasco y Chiapas, quienes han contado con todo el apoyo del gobierno de López y tienen a sus respectivos estados hundidos en pobreza y marginación.
Es por esta razón que Barbosa se ha convertido en el único aliado, por decirlo así, presentable y valioso de lo que son los gobiernos emanados del modelo que encabeza, López, ya que quitando a Claudia Sheinbaum, es de lo poco que puede presumir la mal llamada cuarta transformación.
El gobernador Barbosa reconoció recientemente, en entrevista con el periodista Mario Alberto Mejía, que ciertamente sus adversarios políticos, habían logrado influir un tanto cuanto en el ánimo del habitante de Palacio Nacional, pero que superada esta etapa, nuevamente había regresado el aprecio entre él y el presidente de la República.
Y eso quedó más que demostrado en la más reciente visita del mandatario de México a Zinacatepec, la cuna del gobernador poblano, quien fue cobijado por sus paisanos, a quienes les llevó la nueva Universidad Benito Juárez, en la cual podrá estudiar sin necesidad de tener que trasladarse hasta Puebla o Tehuacán.
López Obrador tiene en el gobernador de Puebla, Miguel Barbosa, un valioso aliado y de la poco que se puede presumir dentro de estos gobiernos surgidos, meramente de la popularidad del tabasqueño.
Sin unidad en Morena. Lo que se buscó promover como un llamado a la unidad por parte de la dirigencia estatal de Morena, terminó por evidenciar las terribles diferencias que existen entre los aspirantes a la candidatura a la alcaldía de Puebla.
Gabriel Biestro Medinilla, José Luis Sánchez Solá, el “Chelís”, y la aún regidora, Rosa Márquez, no se presentaron al llamado que hizo el secretario general de Morena en Puebla con funciones de presidente, Edgar Garmendia de los Santos.
Solo acudieron al encuentro, la alcaldesa capitalina, Claudia Rivera, el diputado federal, Alejandro Carvajal, Abraham Quiroz, Armando Echeverry y Socorro Quezada.
Es inminente que gane quien gane la encuesta que deberá de realizar el CEN de Morena, no habrá unidad en este instituto político y que el candidato deberá de tener que luchar contra corriente, debido a que no solo tendrá que enfrentar al candidato de la oposición, sino que también a sus propios correligionarios.
Qué lástima que la oposición, principalmente el PAN, no haya podido tampoco cohesionarse, porque se les presentaba una oportunidad más que inmejorable para tratar de recuperar posiciones.
