El Presidentito y la Burra Salvaje (Ofrecida)
Por Mario Alberto Mejía
Tiene razón el gobernador Miguel Barbosa Huerta al llamar “presidentito” a Erick Hugo Flores, abarrotero general del PES: un partido que lo mismo apoyó a Felipe Calderón que a Andrés Manuel López Obrador, y que no dudó en sumar sus esqueléticas fuerzas para adherirse a Alfredo del Mazo (Estado de México), a Alejandro Murat (Oaxaca) y a José Ignacio Peralta (Colima).
Ahí donde haya treinta y tres monedas, este partido paria y sus esbirros moverán la cola y se pondrán de hinojos.
Basta ver quiénes son sus seguidores.
Tres nombres que lo dicen todo:
Fernando Manzanilla, Nay Salvatori y Paco Ramos de Marín.
Puras finísimas personas.
Vuelve a tener razón el gobernador al hablar del presidentito come hostias:
"Después de lograr otra vez su registro, que pudo haber sido hasta un regalo político —ese regalito político que le dieron—, quería una reforma electoral para que los partidos políticos de nueva creación hubieran podido hacer coaliciones. Pero no se pudo. Y ahora, ¿quién salvará al Partido Encuentro Solidario antes Partido Encuentro Social?”.
En la revista Letras Libres, Juan Carlos Romero Puga definió muy bien al PES y a su presidentito:
“Pragmáticamente se ha puesto al servicio de la ramera de Babilonia, la misma que Fernando Vallejo llama enemiga de la verdad y adulteradora de la Historia, encendedora de hogueras, oscurantista, homofóbica e hipócrita”.
Si aplicaran la declaración de principios del PES se quedarían sin sus diputados federales y líderes como el de Puebla.
Vea el hipócrita lector la declaración de principios del PES:
“Ser político es sinónimo de corrupción, oportunismo, enriquecimiento ilegal, relaciones obscuras. El político tiene poder, protagonismo, lujos, privilegios, impunidad. Ser político no tiene nada que ver con la idea de servicio, de liderazgo honesto, congruente, patriota”.
Exacto.
Las tres fichitas arriba citadas, y el propio presidentito, encajan con esta definición.
Romero Puga agrega:
“El Partido Encuentro Social (PES) declara tener una inspiración protestante y cristiana. Su líder nacional, Hugo Eric Flores, tiene nexos con la iglesia neopentecostal Casa sobre la Roca —fundada por la exdiputada federal Rosi Orozco y su marido Alejandro Orozco—, donde se predica acerca de la llamada teología de la prosperidad, donde la bendición de Dios es identificada con las ganancias económicas y la abundancia material, reduciendo el mensaje del Evangelio a una visión materialista”.
El “cristiano” PES ha venido a convertirse, en palabras del profeta Jeremías—citadas por el autor de Letras Libre—, en una burra salvaje en época de apareamiento a la que “los que la desean no necesitan buscar demasiado, porque es ella quien corre hacia ellos”.
Una burra salvaje y ofrecida.
Ufff.
Mejor descripción, imposible.
