Empiezan a brotar diferencias entre los líderes de la coalición opositora
Por Fermín Alejandro García
En la naciente e inédita alianza opositora entre el PRI, el PRD y el PAN, que se maneja con un lenguaje incluyente y con supuesto valores democráticos, no todo es miel sobre hojuelas, pues han empezado a brotar fuertes diferencias entre los dirigentes partidistas por la definición de algunas de las candidaturas a alcaldes de los municipios más importantes.
Al surgir esta alianza, que tiene como invitado al PRI, el partido contra el que antes todos luchaban, tuvo como principal novedad el definir que aunque su unión será parcial en el estado buscarán tener un candidato común para competir por la alcaldía de Puebla. La primera lectura a ese anuncio es que en esta coalición surge un rival fuerte y sólido para competir contra Morena, la fuerza política a vencer.
Sin embargo, la figura de Eduardo Rivera Pérez ha empezado a generar una alta dosis de discrepancias entre los dirigentes de los tres partidos de la coalición opositora.
Desde un principio, la posición de Carlos Martínez Amador, el presidente estatal del PRD, ha sido la de buscar una alianza con Eduardo Rivera, ex alcalde de la capital, bajo la idea de que es el único que por ahora puede derrotar a Morena.
Mientras que Genoveva Huerta Villegas, la dirigente del PAN, habría definido que no acepta la postulación de Rivera Pérez en ninguna circunstancia.
Se dice, que Huerta Villegas habría definido que el PAN está dispuesto a aceptar a cualquier otro aspirante, aunque no sea panista. Además, de considerar que la única manera de crear un contrapeso a la actual edil de la capital, Claudia Rivera Vivanco, quien seguramente buscaría la reelección, es proponer a una mujer como la abanderada de la oposición.
Mientras que Néstor Camarillo Medina, el presidente estatal del PRI, aunque no descarta la posibilidad de que Eduardo Rivera sea una importante postulación, parece estar comprometido a impulsar a Enrique Doger Guerrero, quien ya fue alcalde de la Ciudad de Puebla, para que sea el aspirante anti-Morena.
Nadie duda que Enrique Doger pudiera ser un candidato fuerte para buscar ser nuevamente presidente municipal de la capital. Solamente que tieneen su contra una fuerte animadversión del panismo tradicional, que en 2010 evitó que el también ex rector de la UAP fuera un contendiente por el mismo cargo en la entonces coalición morenovallista.
Otro punto de fricción es la candidatura de Huauchinango.
En la plaza más importante de la Sierra Norte se encuentra la principal apuesta del PRD, pues hay un trabajo muy avanzado para nominar como candidato a edil de Huauchinango a Isaac Martínez Amador, quien es hermano de Carlos Martínez Amador, el líder del Partido de la Revolución Democrática.
Es la segunda vez que compite Isaac Martínez Amador, pues hace tres años perdió contra el morenista Gustavo Vargas. Y es el intento de la familia Martínez Amador de obtener su tercer gobierno municipal en esa región de la Sierra Norte.
Por esa razón, los Martínez Amador no están dispuestos a ceder el control de su feudo político.
En tanto, Genoveva Huerta Villegas le ha apostado a postular a Rafael Gutiérrez Alvízar, quien fue el contador de la familia del ex gobernador Guillermo Jiménez Morales y hace tres años, también compitió por la alcaldía de Huauchinango, obteniendo un destacado tercer lugar.
Huerta Villegas tiene claro que no podrá impulsar candidatos en importantes plazas del estado, como son Puebla, San Andrés Cholula, Atlixco, San Pedro Cholula, por citar algunos casos.
Por esa razón se ha aferrado a consolidar a sus cuadros en plazas como Huauchinango, aunque se ha topado con los intereses de la poderosa familia Martínez Amador.
¿Quién dijo que iba a ser fácil que se unieran tres fuerzas políticas antagónicas?
