Investigación contra Henaine es para llegar a Raúl Salinas
Por Fermín Alejandro García
Se dice que la acusación de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) en contra de Ricardo Henaine Mezher tendría un propósito de mayor calado, que podría ser llegar a las cuentas e intereses económicos de Raúl Salinas de Gortari, el llamado “hermano incomodo” del ex presidente Carlos Salinas de Gortari y encargado de los aspectos financieros de una de las familias más poderosas de este país.
Quienes conocen el entorno de Henaine Mezher indican que siempre ha sido un operador financiero ligado a dos hombres de poder económico: Carlos Peralta Quintero y Raúl Salinas de Gortari.
Peralta es dueño del grupo Industrias Unidas (Iusa) y Raúl Salinas es actualmente director adjunto de dicho conglomerado empresarial.
Una relación que se puso en evidencia cuando en el sexenio de Ernesto Zedillo Ponce de León se descubrió una fuerte fortuna de Raúl Salinas en bancos suizos y para salir del paso, Peralta sostuvo que le había aportado al llamado “hermano incomodo” 50 millones de dólares –que eran los que estaban depositados en la nación europea–, y que otros potentados mexicanos habían hecho lo mismo y con cantidades similares, que entregaron para ser invertidos y sin que mediara algún documento comprobatorio.
De acuerdo a información Roberto González Amador, periodista de La Jornada, la UIF observó movimientos por 208 millones 356 mil 139 pesos de Roberto Javier Henaine Buenrostro –entre 2013 y el presente año—y 125 millones 102 mil 938 pesos –entre agosto de 2018 y febrero de 2020– de Ricardo Henaine Mezher, quienes son hijo y padre.
Esas cantidades incluyen transferencia y pagos con tarjetas American Express, retiros y depósitos en efectivo, así como sacar dinero del país. Los montos que han sido incluidos en la indagatoria no corresponden al nivel de ingresos que ambos han reportado a las autoridades tributarias.
Fuentes confiables indican que la intención de la UIF es no llegar únicamente hasta Henaine, a quien se habría acusado de lavado de dinero de procedencia ilícita, sino que se busca investigar los manejos financieros de Raúl Salinas, cuyo gobierno de su hermano Carlos Salinas impulsó un radical proceso de privatizaciones de empresas públicas que dieron pie al surgimiento de las principales fortunas del México contemporáneo.
Henaine fue dueño del equipo Puebla y uno de los principales empresarios consentidos de los gobiernos de Melquiades Morales Flores y de Mario Marín.
Precisamente por la amistad que tenía con Mario Marín, mejor conocido como “el gober precioso”, el primer mandatario panista del estado, Rafael Moreno Valle Rosas, desató una persecución contra Henaine, que incluyó quitarle valiosos predios de la reserva Atlixcáyotl– Quetzalcóatl, el control del aeropuerto Hermanos Serdán y sus intereses en la escuadra profesional de futbol.
Se dice que había un encono personal de Rafael Moreno Valle contra Henaine que, había jurado, que lo quería ver en la cárcel pasara lo que pasara.
Y fue la familia Salinas la que habría intervenido para frenar la persecución morenovallista, que tal vez no le faltaban argumentos jurídicos para proceder contra el empresario textilero y ligado a la oligarquía priista de Puebla, pero que también tenía un alto contenido de odio contra todo lo que significara los intereses del marinismo.
Habría sido por recomendación de Raúl Salinas que Henaine procedió a deshacerse de todas sus propiedades inmobiliarias en Puebla.
A reducir sus visitas al estado y evitar tener contacto con miembros de la clase política priista local.
Una de las últimas apariciones públicas de Ricardo Henaine fue el 17 noviembre de 2019, en la boda de Juan Cristóbal Salinas, el menor del hijo de Carlos Salinas de Gortari (ver la foto extraída del sitio Quinto Poder).
