Así se Despidió Julio Glockner del Gobernador Barbosa
Por Mario Alberto Mejía
La quinta Columna
En su carta de renuncia a la Secretaría de Cultura del gobierno del estado de Puebla, el antropólogo Julio Glockner Rossainz le agradeció al gobernador Miguel Barbosa Huerta el encargo que le hizo al inicio de su administración y exhibió a funcionarios a su cargo que terminaron siendo un fracaso absoluto.
En una parte de su misiva, entregada en Casa Aguayo a mediados de julio, Glockner dice que “el proceso de depuración de corruptos, holgazanes e incompetentes no está concluido totalmente”.
Y se va a la yugular de Ernesto Cortés, quien, pese a haber sido despedido, sigue al frente de su cargo:
“Subsisten en la Secretaria y en Museos de Puebla personas indolentes, con una visión tan estrecha que sólo les permite ocuparse de sí mismos y del pequeño grupo enquistado en estas dependencias al que han pertenecido durante años.
“Entre estas personas, y siento decirlo porque yo lo recomendé y reconozco mi error, está el señor Ernesto Cortés, que no ha logrado estar a la altura de sus responsabilidades como director de Museos Puebla, basta el imperdonable descuido en el que ha mantenido, desde otras administraciones y hasta la fecha, el acervo de tres museos de primera importancia en la ciudad: Casa del Alfeñique (sic), Museo San Pedro y José Luis Bello, acervo consistente en más de dos mil cuatrocientas piezas que se encuentran seriamente dañadas, como lo hice saber oportunamente en un informe a la Junta del Consejo Directivo que usted encabeza”.
Más adelante, Glockner se refiere, sin citarla por su nombre, a Alejandra Santamaría Llerandi, ex directora de Patrimonio Cultural, quien, además de haber cometido múltiples irregularidades a su paso por la dependencia, organizó, desde la sombra, una guerra en contra del aún secretario y sus colaboradores, guerra caracterizada, dice, por “mentiras y difamaciones a mi equipo más cercano, sobre todo en el área administrativa que ejecutó los despidos. Esto se ha llevado en connivencia con medios de comunicación empeñados desde hace meses en ignorar nuestro trabajo y presentarnos ante la opinión pública como funcionarios ociosos. Desde luego que éstos periodistas no merecen siquiera nuestro desprecio, pero lo señalo para hacer notar su degradación y la de quienes fueron despedidos.
“Más grave es el tema de cohecho y las amenazas que han sufrido los miembros de la Dirección Administrativa a causa de las denuncias que han hecho por actos de corrupción ante la Secretaría de la Función Pública y la Fiscalía General del Estado. Adjunto copias de estas denuncias”.
Con cierto tono de nostalgia, el antropólogo concluye su carta:
“La semana entrante le haré entrega de un informe de todas las actividades que hemos realizado y un informe de los actos de corrupción que hemos combatido, por lo que le solicito que mi renuncia se haga efectiva al 31 de julio del presente año para poner en orden mi entrega recepción”.
Nota Bene: hay que decir que Ernesto Cortés podría ser llamado con uno de los apodos favoritos que el presidente López Obrador endilga a quienes acostumbran estar con Dios y con el Diablo: “Pescado Robalo”.
Y es que fue nombrado director de Museos Puebla por el morenovallismo y no tuvo empacho en nadar en las aguas del barbosismo.
En un primer momento le bajó a su perfil, pero ahora, dueño de una confianza inédita, dice en todos lados que repetirá en su cargo ahora que llegue el nuevo secretario de Cultura, que, como adelantó este lunes el gobernador, será anunciado el próximo 1 de agosto.
Es tal su confianza que ya metió en su nómina a Óscar Alejo, quien fue despedido recientemente por Glockner.
Es cuanto.
