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El panismo, sin razones de voto

El panismo, sin razones de voto

Por Ricardo Morales

Las Serpientes

Ayer, en este mismo espacio, dimos a conocer los datos de la encuesta de mayo de Consulta Mitofsky, la empresa que dirige Roy Campos, la cual dejaba en claro que Morena, el partido del presidente López Obrador, viene en caída libre en las preferencias electorales, pero también éramos enfáticos en señalar que la oposición y específicamente el PAN, no ha podido aprovechar esta situación. ¿Por qué?

Si hoy fueran las elecciones, Morena tendría el 25.5 por ciento de las preferencias, por solo el 15.1 por ciento del PAN, partido que se ha estancado e incluso perdió un punto porcentual, con respecto a su mejor porcentaje registrado a inicios de este 2020.

Mientras la línea de preferencias electorales de Morena viene en picada, la panista se mantiene prácticamente recta, es decir, no gana nada de los siete puntos que pierde Morena. ¿A dónde se van? A las filas de los indecisos y muchos de ellos tal vez se traduzcan en abstencionismo, los cuales en este momento ascienden al 33 por ciento de personas que se niegan a manifestar su preferencia.

Lo que pasa es que el panismo, encabezado por Marko Cortés a nivel nacional, no ha sabido darle a este 33 por ciento, una razón de voto, es decir, no ha sabido ganarse la simpatía de los millones, ya de desilusionados a causa de los pésimos resultados que ha arrojado la cuarta transformación.

Ayer calificaba al panismo de “timoratos” y no me cansaré de señalarlo, Acción Nacional no ha podido, no ha sabido convertirse en la oposición al presidente López, quien comete múltiples errores, sin que el panismo sepa como capitalizarlos.

Seamos sinceros, los panistas apuestan más a los errores del presidente y de los gobiernos emanados de la 4T que en una estrategia propia de desgaste que les permita trasladar el voto a su favor y convencer al electorado de que ellos son la opción.

El abanderado de la oposición ha sido en este lapso de año y medio de gobierno de la 4T, el ex presidente Felipe Calderón, quien ya ni siquiera es panista y cuyo ex secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, es procesado en los Estados Unidos por el delito de lavado de dinero y presunta colusión con el crimen organizado.

Con estos antecedes es difícil que Calderón pueda servir como estandarte de la oposición, aunque hay que reconocer que ha sido quien más incómoda al presidente con su siempre peculiar estilo de ironizar y satirizar las acciones del gobierno federal.

Marko Cortés, el dirigente nacional del PAN, es intrascendente en Twitter, tiene nula influencia y es rebasado en cuanto a liderazgo por el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, cuya administración navegaba en la medianía, hasta que se enfrentó de manera directa contra el presidente López con motivo de la pandemia y hoy encabeza una coalición de gobernadores del centro y norte del país.

Pero aún no hay nada que motive al electorado decepcionado de Morena a votar ahora por el panismo, lo que vemos es un vació, una decepción como lo dije ayer por el sistema de partidos políticos, lo que se puede traducir en abstencionismo y que finalmente beneficie al proyecto del presidente de la República.

Por si fuera poco, el panismo es reactivo, no activo, es decir, reacciona a todas las provocaciones y declaraciones del presidente, el caso más específico fue hace unos días, cuando el mandatario habló de la supuesta conformación de un Bloque Opositor (BOA), todos los mencionados de inmediato mordieron el azuelo y se subieron al tema dándole difusión a lo que el presidente quería “touche”.

Al panismo le falta estrategia y debe cuando antes buscar asesoría, el tiempo corre de manera inexorable y si no encuentra una razón de voto para convencer a los millones de desilusionados ante la falta de resultados de la 4T, lo único que les quedara será el aferrase al desastre económico que se avecina.

Lorenzo Rivera busca la dirigencia del PRI, vendiendo impunidad. El ex dirigente estatal del PRI, Lorenzo Rivera se aferra a buscar de nueva cuenta esta posición de una manera patética, pues busca vender impunidad.

Con notable desesperación el ex presidente del PRI, en los últimos días intensificó su presencia en medios y los ataques, desde aparentes cuentas afines en redes sociales contra sus adversarios, en el contexto de la renovación de la dirigencia estatal priista, que debe ocurrir antes del próximo 31 de agosto.

Rivera ha dado entrevistas y se ha reunido con cuadros y militantes para pedirles su apoyo y convencer en manada, al presidente del CEN del tricolor, Alejandro Moreno Cárdenas, mejor conocido como (Amlito), de que él es la mejor opción para el otrora partidazo.

Bueno hasta se reunió con el ex candidato a la gubernatura de Puebla, Alberto Jiménez Merino, lo cual fue interpretado como evidencia franca de su debilidad, porque a pesar de que el ingeniero agrónomo es un buen hombre, no tiene ninguna influencia al interior del tricolor.

Pero lo que no tiene nombre, es que Rivera ha comenzado a señalar que si los presidentes municipales del PRI lo apoyan para obtener la dirigencia estatal del PRI, ninguno de ellos serpa molestados con el tema de sus cuentas públicas. ¿Será?