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Morena rumbo a su autodestrucción y el peso del gobernador

Morena rumbo a su autodestrucción y el peso del gobernador

Por Ricardo Morales

Las Serpientes

El partido fundado por el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, atraviesa por una grave crisis interna, no solo por el pleito entre Yeidckol Polevnsky y Alfonso Ramírez Cuéllar, la anterior presidenta y el nuevo dirigente provisional de este partido, sino porque al parecer ya también hay una disputa entre el ex líder del Barzón y quien aspiran a encabezar este partido Bertha Luján.

Las diferencias entre Ramírez Cuéllar y Luján, faltaba más, tiene que ver con la disputa del poder y es que al parecer el actual diputado federal y ex líder del Barzón ya probó lo que es estar el frente del partido en el poder y ya no quiere dejarlo.

Trascendió que Alfonso Ramírez se quiere quedar al frente de la dirigencia provisional, al menos hasta el 2021, es decir quiere manejar el proceso electoral del próximo año, con todo lo que esto conlleva, lo cual ya molestó a Luján, con quien había acordado que su estancia solo sería provisional.

El próximo año Morena se juega literalmente su futuro como proyecto político, al estar en la mesa un total de 16 gubernaturas, pero sobre todo, el control de la cámara de diputados, punto neurálgico para el presidente de la República en el cierre de su administración y ese proceso lo quiere manejar Ramírez Cuéllar, así como la millonaria suma económica que le corresponde a este partido por concepto de prerrogativas.

Ahora el choque de trenes no solo es entre Polevnsky y Ramírez Céllar, sino también como lo dije entre el ex líder del Barzón y Bertha Luján, quien aspira a ser quien esté al frente de Morena para guiar a este partido durante el proceso.

Morena va camino a la autodestrucción, pero además evidencia la serie de diferencias y grupos que coexisten al interior de este instituto político, el cual cada día se más asemeja al PRD, partido que se pulverizo merced a las diferentes tribus o corrientes que surgieron en su seno.

En el caso de Puebla, el gobernador Barbosa ya le hizo saber al nuevo delegado, Carlos Evangelista, el grave error que cometería este partido, si es que no toman en cuenta sus opiniones en todo lo que tiene que ver con la toma de decisiones de este instituto político.

Y es que aunque a muchos no les guste, el peso de los gobernadores en los estados en donde el poder ejecutivo está en manos de Morena es fundamental para que este partido tenga posibilidades de éxito.

Hasta estos pequeños detalles, que en otros partidos están más que sobre entendidos, son punto de controversia dentro de Morena, movimiento que no acaba por institucionalizarse, lo cual puede ser una virtud, pero también como se ve, un defecto.

Virtud porque en Morena, al menos hasta el momento, los gobernadores no son los grandes electores, pero defecto porque si no se les deja meter las manos en el proceso de selección de candidatos, entones difícilmente tendrán un compromiso político con quienes vayan a ser los abanderados a los diferentes puestos de elección popular.

En el caso de Puebla, el gobernador Barbosa debe de tener mano, al menos en el proceso de selección de quienes vayan a ser los candidatos a las diputaciones locales y a las presidencias municipales, principalmente si se trata de la ciudad capital.

Barbosa así lo ha hecho ya saber a la dirigencia nacional de Morena y ha sido enfático en el sentido de que debe de tener mano en la toma de decisiones, sobre todo en el tema de la ciudad capital, en donde de todo mundo es sabido las enormes diferencias que tiene con la alcaldesa Claudia Rivera.

Con la popularidad del presidente en picada, con la división interna más fuerte que nunca y con los gobernadores, haciendo presión para hacer valer su derecho a poder designar candidatos, el panorama no puede ser más sombrío para el movimiento hecho partido en el 2015.

No es nada fácil el panorama para Morena rumbo al 2021, las grandes diferencias afloran, pero también el hecho de que un partido manufacturado desde la oposición, ya demostró que aún no se acostumbra a ser gobierno.