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Lord Molécula y el Declamador sin Maestro

Lord Molécula y el Declamador sin Maestro

Por Mario Alberto Mejía

La Quinta Columna

Pobre Carlos Pellicer: un mal poema siempre espera un buen lector.

Terrible destino el suyo: encontró en el jefe de prensa de AMLO el peor lector imaginado.

La interpretación de uno de los peores poemas de Carlos Pellicer en la Mañanera estuvo a cargo de Jesús Ramírez Cuevas, director de Comunicación Social del presidente López Obrador.

Los malos versos fueron destrozados aún más por quien hubiera quedado en último lugar en un concurso de declamación.

Pellicer, faltaba menos, es un espléndido poeta.

Y como todos, también escribió versos y poemas horrorosos.

Lo que nunca pensó es que un jefe de prensa acabara por enterrar un poema dedicado a los huelguistas de Cananea.

Gajes del oficio que el tiempo curará.

Por cierto: Lord Molécula, el Pirata y la rubia química de Oro Sólido fueron a felicitarlo al término de la Mañanera.

“¡Qué garbo para declamar, querido Chucho!”, le dijeron los célebres lambiscones.

Juan Gabriel y el Regreso a las Armadoras. Seguramente, este lunes regresarán a trabajar, en forma escalonada, los obreros de las plantas Volkswagen y Audi pese al decreto que expedirá el gobernador Miguel Barbosa Huerta en el sentido de que aún no existen las condiciones para ello.

La situación de la pandemia en Puebla hace necesario que el confinamiento continúe.

No obstante, el propio gobernador reconoció que la cadena productiva a nivel mundial no puede detenerse más tiempo.

Las plantas de ambas empresas son de las más grandes en el mundo, por lo que el cese de actividades ha provocado que dejen de fabricarse diversos modelos de autos y camionetas.

Sin duda, el gobernador tiene razón al emitir el decreto, pero las citadas empresas también la tienen al convocar a los trabajadores a reiniciar sus actividades después de dos meses de ausencia.

Qué difícil situación.

El gobernador pone como prioridad la salud de los poblanos.

Los alemanes, en tanto, anteponen la necesidad de que no se interrumpa por más tiempo la cadena productiva.

¿Economía o salud?, he ahí el dilema.

De darse el retorno de los obreros, éste debe ser gradual.

Incluso tendrán que prevalecer las más estrictas condiciones de salud y sana distancia para evitar contagios.

Ya se sabe: al salir de sus trabajos los obreros acostumbran detenerse a consumir los alimentos que les ofrecen los vendedores ambulantes.

Y es ahí donde está el mayor riesgo.

De nada servirán las más estrictas medidas al interior de la planta si los miles de trabajadores terminan por escuchar el canto de las tortas y los tacos callejeros.

Hay voces que piden también la reapertura de los restaurantes.

Muchas empresas de este giro ya no aguantan más.

Originalmente se había planteado que abrieran sus terrazas a los ansiosos clientes cuidando que éstos no convivan demasiado cerca.

Al final prevaleció el criterio de que aún no es tiempo para abrir.

Hay que esperar otro momento.

El número de contagiados crece todos los días.

¿Y qué decir del número de muertos?

Por más que López-Gatell nos engañe todos los días diciendo que ya se aplanó la curva, lo cierto es que la pandemia en México es indomable.

A la gente en la calle parece no importarle el virus que nació en la panza de un murciélago de Wuhan convertido en sopa.

El valemadrismo flota como un viejo virus.

El mexicano desafía a la muerte como ya es tradición.

“Juan Gabriel no ha muerto”, juran al tiempo que esperan también el regreso de Pedro Infante y de Sara García.

México sigue siendo, quién lo dijera, el país más surrealista del mundo.

Hijo de Tigre. Don Miguel Martínez Villalpando era un hombre entregado a la medicina.

Todos los días, a las seis de la mañana, hacía su primera operación del día.

Era para él como jugar tenis.

Meticuloso, festivo, dueño de un humor extraordinario, fue gran amigo de sus amigos.

Y con ese tesón, con esa hechura, dirigió el ISSSTEP en tiempos de su amigo Melquiades Morales.

Hoy, su hijo José Antonio Martínez, llega a la Secretaría de Salud del estado de Puebla en medio de una pandemia inédita y brutal.

Es el hijo de un tigre que trae en las venas la tenacidad, la pasión y el talento.

Adopta un Médico. La talentosa Marcela Jiménez convocó hace unos días —a través de Facebook—a adoptar un médico del hospital Rafael Moreno Valle.

La idea era dotar de overoles al personal que atiende pacientes Covid.

Ante esa iniciativa, una mano de la Secretaría de Salud puso la leyenda FALSO en dicha convocatoria, desacreditando así la generosa iniciativa de Marcela.

Ante eso, ella escribió unas líneas para quejarse.

Afortunadamente, fue todo un éxito la acción, pues se logró apoyar a diez médicos de terapia intensiva y urgencias durante treinta días.

En su agradecimiento incluyó el listado de las donaciones y de las transferencias que se hicieron al proveedor para la compra de los overoles solicitados.

Bien por Marcela y por su gesto desinteresado.

Hay que decir que no es la primera vez que convoca a acciones en servicio de la sociedad.

Su generosidad es legendaria.