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Manzanilla, Cárdenas o Treviño encabezarían el BOA en Puebla

Manzanilla, Cárdenas o Treviño encabezarían el BOA en Puebla

Cuitlatlán

Por Fermín Alejandro García

El Bloque Opositor Amplio (BOA) del que habló ayer el presidente Andrés Manuel López Obrador no es ficción ni ocurrencia, es un modelo de disputa y control del poder político que en el proceso electoral de 2018 estuvo en boga en Puebla, pues en aquella ocasión había un solo bloque formado por el morenovallismo, el PAN, el PRI, el PRD, el SNTE, Nueva Alianza, los integrantes del Instituto Estatal Electoral y el Tribunal Electoral, junto con las cúpulas empresariales, la Fiscalía General del Estado y varios medios de comunicación para impedir el triunfo -por la vía legal- de Morena en la disputa de la gubernatura. Todos esos participantes avalaron el fraude a favor de la aspirante albiazul Martha Erika Alonso.

Ahora la pregunta no es si se repetirá esa experiencia, que es algo seguro que va a ocurrir, sino lo fundamental es anticipar quién podría encabezar el BOA en Puebla, dentro de la lucha por las diputaciones federales, las 217 alcaldías del estado y la mayoría del Congreso local.

Hasta ahora se perciben en el escenario tres nombres: Fernando Manzanilla Prieto, Enrique Cárdenas Sánchez y Fernando Treviño Núñez.

De los tres, el más notable es el actual diputado federal del PES, Fernando Manzanilla Prieto, quien siempre tiene un pie dentro y otro fuera de la 4T.

Desde el año pasado muchos lo perciben como alguien que estaría en la idea de crear una coalición de fuerzas políticas, empresariales, grupos de la sociedad civil y lo poco que queda del morenovallismo, para derrotar a Morena en próximas contiendas y se pueda concretar la ansiada posibilidad del dos veces ex secretario de Gobierno y una de Gobernación de llegar a la titularidad del Poder Ejecutivo de Puebla.

Manzanilla es un personaje que no tiene ni lealtad ni identidad ideológica. Como buen egresado del ITAM él no tiene ideas políticas, lo que tiene son intereses personales. Por eso es un personaje hibrido que a entrado y salido del PRI, del PAN, de Movimiento Ciudadano, de la 4T, del PES, del morenovallismo.

Por eso se le percibe que pudiera ser el catalizador para unir a todos los cabos sueltos de la derecha para encabezar el BOA en Puebla en contra de la 4T.

Un segundo posible constructor del BOA en Puebla es el exrector de la UDLA, Enrique Cárdenas Sánchez, que luego de su fracaso por entrar en la 4T a principios del año 2018, se volvió en un rabioso antilopezobradorista y en 2019 fue candidato a la gubernatura en un fallido intento de reproducir el modelo morenovallista de 2018 de unir a un abanico de opositores a Morena.

El propio Cárdenas ha definido que no se ha retirado de la conquista del poder político, pese a un hilo de fracasos, como fue la desastrosa campaña de 2019 por la gubernatura o el intento de crear un partido político estatal.

El académico tiene todo para estar al frente del BOA: un marcado y profundo odio hacia Morena, Andrés Manuel López Obrador y Luis Miguel Barbosa Huerta; una estrecha relación con líderes de opinión del ámbito nacional que son del bloque anti 4T; y la idea de crear un frente en donde caben todos los partidos, menos Morena, sin importar sus perfiles ideológicos.

Una tercera figura es Fernando Treviño Núñez, el presidente en Puebla de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), como parte de una extensión del proyecto nacional de Gustavo de Hoyos, el líder del sindicato patronal, de que quien sería uno de los artífices del proyecto “Rescatemos México”, que este martes exhibió el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Hace unas semanas, Gustavo de Hoyos había reclutado al insufrible Javier Lozano Alarcón como un intento de empezar a crear un ambiente de permanente ataque en contra de la 4T con cuestionamientos en materia de empleo y seguridad pública, así como de debilitamiento de las instituciones democráticas, tal como se plantea en el documento base del BOA que se desmenuzó en la mañanera del Palacio Nacional.

Al final no se concretó ese papel de vocero del poblano Javier Lozano, un mercenario de la política que ha saltado del PRI al PAN, del PAN al PRI, y a donde se pueda, porque su designación fue un movimiento muy adelantado de cara al proceso electoral del año entrante.

Más allá del incidente del fallido nombramiento de Lozano, la Coparmex se evidenció por enésima vez que es un organismo de la ultraderecha cuyos dirigentes quieren ser actores centrales en la lucha electoral de 2021, que se dará la disputa de la mayoría en la Cámara de Diputados federal, y en 2022, cuando se votará para decidir su López Obrador sigue o se retira de la presidencia de la República.

En el mismo tono de Gustavo de Hoyos, en Puebla el presidente de Coparmex, Fernando Treviño Núñez, un día critica a los gobiernos de Barbosa y de López Obrador, y al día siguiente, hace lo mismo. Sus expresiones –la mayoría de las veces– se inscriben en un odio clasista, que en una defensa de los agremiados al sindicato patronal.