Último minuto
Viernes, 25 de Septiembre de 2026
Puebla 15°C
Reto Diario | Noticias de Puebla
Ver Episodio Completo

Portada del Día

Cargando Portada...

El Vocero de la Muerte se ha Quitado el Uniforme

El Vocero de la Muerte se ha Quitado el Uniforme

Por Mario Alberto Mejía

La Quinta Columna

El argumento lopezgatelliano de que si no guardamos la sana distancia en los verdaderos días peligrosos de la pandemia sobrevendrá un rebrote de Covid-19 es ridículo.

Tanto o más que la expresión “la experiencia de la nueva normalidad es nueva” o la que le daba al presidente López Obrador una fuerza moral que lo hacía inmune.

Y es que no puede rebrotar lo que apenas está brotando.

Es una trampa china como la de que a partir del lunes pasado la responsabilidad de la pandemia ya está en manos de los gobernadores.

Qué fácil, ¿no?

El sector salud del gobierno federal fue incapaz durante varios meses de instrumentar una batalla para domar al bicho.

Hoy, rendido por la atroz realidad de una pandemia indomable, López-Gatell manda el balón lejos de su ámbito del fracaso y deja en los gobernadores la tarea de domar al dragón chino.

Ya sabemos que el doble lenguaje es cosa de una clase política que creíamos extinguida.

Vemos con pena que ese doble lenguaje ahora se usa en tierras tan baldías como el de la salud pública.

Decíamos en anteriores columnas que la risita de López-Gatell a la hora de dar a conocer la cifra de los nuevos muertos y de los nuevos contagiados no podía traer nada bueno.

Hoy, el vocero de la muerte ya se quitó el traje para pasárselo a los gobernadores.

¡Qué poca democracia!, diría don Juanito, un campesino de la región de Huauchinango cuando en los años ochenta la policía estatal aprehendió a su líder y lo llevó a inaugurar un Cereso que estaba todavía vacío.

Nota Bene: Así como es falso que se haya achatado la curva de la pandemia, es falso también que estemos listos para reabrir la economía.

Los cálculos más conservadores, incluso aquéllos basados en las cifras maquilladas de López-Gatell, nos dicen que si bien nos va será hasta agosto próximo cuando empecemos a regresar a la nueva normalidad.

Aquellos que ya volvieron, ay, tendrán que ir haciendo sus maletas para volver a casa.

Las Víctimas del Dragón Chino. Veinte personas, entre médicos y enfermeras, se han contagiado, en un lapso de sesenta días, en el Hospital del Norte, en Puebla, debido a que no observaron los protocolos básicos a la hora de despojarse del uniforme.

Algo que llama la atención es que estas veinte personas desdeñaron la capacitación de EPP (Equipo de Protección Personal), que consiste en aprender y aplicar las normas necesarias para no infectarse de Covid-19.

Esos médicos y enfermeras han tenido contacto, en distintos momentos, con enfermos que son víctimas del bicho.

Todo iba bien hasta que todo empezó a ir mal.

Y es que, ya afuera del área peligrosa, iniciaron el complicado proceso de quitarse los uniformes especiales.

Y ahí, debido a descuidos menores que se vuelven mayores, incumplieron el protocolo y terminaron contagiándose.

Es una pena que genera un nerviosismo inevitable entre buena parte del personal de salud.

El bicho es tan artero que espera el menor descuido para entrar al organismo.

No en balde es de origen chino.

Esto que parece racismo no lo es.

Al contrario.

China es un país que ha pasado de ser una sociedad rural casi obsoleta a una nación poderosa en su economía, en la ciencia y en la tecnología.

De ahí la analogía con el bicho que sólo está a la espera de meterse en el organismo para hacer de las suyas.

De Conspiraciones. Un boletín del gobierno del estado señala como azuzadores del conflicto —ya resuelto— de la Policía Estatal a dos ex secretarios de Seguridad Pública: Manuel Alonso y Jesús Morales.

El primero, hasta donde sabemos, habita desde hace casi un año en el municipio de Aguascalientes, donde es Jefe del Estado Mayor.

(Digamos que es el equivalente de subsecretario de la policía).

En tanto, Chucho está alejado de los uniformados desde que terminó la administración de Tony Gali.

Cada uno está metido en sus asuntos públicos y privados.

Es cuanto.