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Pide el PRD diálogo con el Gobierno, pero ya no representa a nada y a nadie

Pide el PRD diálogo con el Gobierno, pero ya no representa a nada y a nadie

Cuitlatlán

Por Fermín Alejandro García

De manera insistente, integrantes de la Dirección Colectiva del PRD han solicitado una mesa de dialogo con el gobierno del estado, como parte de un ejercicio que tiene que haber en toda democracia entre quien ostenta el poder político y las fuerzas de oposición. Sin embargo, el problema es que el Partido de la Revolución Democrática en Puebla ha perdido literalmente todo, ya no representa nada y sufre un vacío absoluto de toda representación.

Solo hay que hacer el siguiente recuento para llegar a la anterior conclusión:

El PRD en el Congreso del estado formalmente tiene dos diputados locales, Armando García Avendaño y Liliana Luna Aguirre. En la práctica, ninguno de los dos actúa como militantes del partido del sol azteca.

Para empezar, ellos son coordinados por un legislador totalmente ajeno al PRD, que es Carlos Morales, de pasado priista y ahora integrante de Movimiento Ciudadano.

García Avendaño y Luna Aguirre llegaron al PRD por obra y gracia del extinto exgobernador Rafael Moreno Valle Rosas. Por esa razón ambos han sido ajenos a las corrientes internas de este partido y en general, nunca han mostrado expresiones de defensa o identidad ideológica con esta fuerza política, que en su momento fue el principal motor de las causas de la izquierda mexicana.

Al inicio de la actual legislatura, ambos legisladores supuestamente perredistas, eran controlados por Marcelo García Almaguer, en su calidad de entonces coordinador de la fracción del PAN y defensor del autoritarismo, la corrupción y conservadurismo del morenovallismo.

Ambos diputados locales no arriesgan. Nunca polemizan. Participan poco en tribuna. Y su agenda como grupo del PRD, nunca ha mostrado identidad con esa fuerza política o que se coordine con la actual dirigencia colectiva de este partido en Puebla.

En 2018, el PRD supuestamente tenía 5 presidentes municipales. De ellos, cuentan algunos líderes perredistas, a lo mucho, quedan dos que son leales al partido que los llevó a encabezar sus respectivos ayuntamientos.

De esos alcaldes, dos eran panistas que los postularon bajo las siglas del PRD en la contienda de 2018. Una practica que era muy común de Rafael Moreno Valle Rosas, cuando ejercía un control hegemónico del poder político en Puebla y empleaba al Partido de la Revolución Democrática para impulsar candidatos, que no podía colocar en el PAN o el PRI.

Otros dos alcaldes, en 2019 aunque oficialmente están en el PRD, acabaron apoyando la campaña electoral de Morena.

A nivel de las afiliaciones al partido, es donde se sufre el mayor desastre.

Entre los años 2014 y 2018, el PRD poblano parecía ser la fuerza política del futuro, ya que sus padrones crecieron como levadura.

Se alcanzó la cifra de más de 140 mil militantes, que significaba un desorbitado crecimiento de seguidores.

La realidad es que cientos de trabajadores de sindicatos magisteriales, del Colegio de Bachilleres, de diferentes ayuntamientos y de la burocracia estatal, fueron registrados en el PRD, de manera voluntaria o a sus espaldas, como una manera de que Rafael Moreno Valle Rosas tuviera el manejo del partido.

Se dice que el morenovallismo infló los padrones perredistas de por lo menos en cinco estados del país, para que de esa forma esta corriente tuviera un poder a nivel nacional.

Hoy en día, se han ido todos esos miles de nombres que se anotaron en los procesos de afiliación controlados por el morenovallismo.

Aparte, de la militancia original del PRD poblano, la que tenía una trayectoria histórica, se estima que dos terceras partes se fueron a Morena.

En síntesis: el PRD poblano carece de diputados leales, de un número representativo de alcaldes y ya perdió a casi toda su militancia.

Con ese saldo, surge la pregunta: ¿hoy en día a quién representa el PRD?

A nadie.

Por eso nadie quiere dialogar con los perredistas.

O con lo que queda del PRD, mejor dicho.