La Mala Educación del Hijo de un Caca Grande
Por Mario Alberto Mejía
La Quinta Columna
Manuel Bartlett era el gobernador de Puebla.
Eran los años noventa.
Puebla era, lo que se dice, chicharronera.
León Manuel, su hijo, organizó un viaje a Europa con varios amigos.
Como buen padre, el gobernador giró instrucciones a Mauro Uscanga, Don Dinero —el subsecretario de Egresos—, en el sentido de que le diera a su hijo lo suficiente para el viaje.
—No hay que exagerar, Mauro. No quiero que se vuelva adicto al dinero fácil. Dale mil dólares.
“Mil dólares para un mes de viaje —pensó Don Dinero—, imposible”.
Supuso que había entendido mal y le dio 30 mil dólares.
Miento.
35 mil dólares.
Y es que León Manuel le explicó que en realidad estaría 35 días.
“A mil dólares el día”, pensó Don Dinero.
Y se lo dio en efectivo.
En una caja de zapatos Clarks.
(Muy ingleses).
“Definitivamente —se dijo— el gobernador quiere que le dé mil dólares diarios”.
Una vez que Bartlett revisó un día la bitácora de viaje de León Manuel descubrió que se daba la gran vida.
Champaña, hoteles caros, ropa de temporada, los mejores restaurantes.
Y hasta un Bentley alquilado.
Ufff.
Desconcertado, le preguntó a Mauro Uscanga cuánto le había dado.
Una vez que supo la cantidad casi se muere.
Miento.
Casi se infarta.
Vuelvo a mentir.
Casi le da una jaqueca.
Era exactamente lo que no quería: acostumbrarlo a la buena vida.
Ya se ve que Don Dinero es el culpable, en parte, de este conflicto de interés que estamos viendo.
¡Qué Asquerosidad es Esto! “¡Si nos organizamos cogemos todos!”, cantó el conductor de un noticiario radiofónico en una habitación de un gran hotel de la ciudad de Puebla.
En el número 43 estaban varios tipos drogados y bebidos, así como una mujer a la que le habían dado un somnífero y mucho alcohol.
Fue una violación brutal.
Y hay una denuncia interpuesta en noviembre de 2017 que en su momento fue desechada gracias a los buenos oficios de un amigo del locutor.
En la Fiscalía, esa denuncia duerme un sueño injusto.
La escena terminó de la manera más grotesca, con el conductor de un noticiario gritándole a la chica:
“¿No que no, puta? ¿No que no te gustaban los tríos? ¡Ahora te van a gustar!”.
Nota Bene: este personaje deleznable, ja, dice en todas las mesas que es de izquierda.
La historia ya llegó a donde tenía que llegar, y no le gustó a nadie.
Está involucrado (como cómplice) uno de esos notarios exprés que algún día soñó —como buen cochinito, diría el periodista Mundo Velázquez— en suceder al fiscal Carrancá.
Sí, en efecto, es una historia vomitiva.
La palabra asquerosidad se queda corta.
