El Recluso que Quería ser Fiscal, a Punto de Quedar Libre
La Quinta Columna
Por Mario Alberto Mejía
A mediados del año pasado, Carlos Talavera empezó a promoverse para ser fiscal general del estado de Puebla.
A su parecer, tenía atributos de sobra para el cargo.
El lunes 19 de agosto cumplió su sueño de llegar a la Fiscalía.
Pero no lo hizo como titular de la misma, sino como presunto responsable de agresión en contra de un grupo de comerciantes del tianguis de San Martín Texmelucan.
Una vez procesado en la Casa de Justicia de San Andrés Cholula, Talavera fue enviado al Centro de Reinserción Social (Cereso) de Huejotzingo.
Es un decir, porque en realidad fue trasladado casi de inmediato a un cuarto del hospital Guadalupe, donde permanece tras “presentar diversos malestares de tipo nervioso”.
(De hecho, en varias ocasiones sus audiencias fueron postergadas debido a sus supuestos problemas de salud).
Ahí, en su cuarto de hotel —perdón, de hospital—, se enteró hace unos días que recuperará la libertad en cosa de horas.
Un socio y compadre suyo, José Manuel Valencia, secretario general de la Federación de Comerciantes, Colonos y Campesinos de los estados de Puebla y Tlaxcala, había sido aprehendido el martes 7 de enero de 2020 por los delitos de “motín, lesiones calificadas y robo agravado en contra de policías y de funcionarios públicos de San Martín Texmelucan”.
En el momento de su detención estaba prófugo, y fue hallado en el estado de Yucatán.
Valencia no corrió con la suerte de Talavera pese a que también se dijo afectado de los nervios y por otras complicaciones.
(Ambos personajes, al decir del periodista Alfonso Ponce de León, padecen de “ansiedad y obesidad”).
No hubo cuarto de hotel para él, aunque sí una celda privada en el Cereso de Huejotzingo.
Fuentes de la Fiscalía le dijeron al quintacolumnista que el líder del tianguis de Texmelucan paga mensualmente una cuota de 50 mil pesos por tener acceso a un celular, a comida especial y a la comodidad de una celda propia.
¿Cómo le hizo su compadre para pasar su reclusión en un hotel-hospital?
He ahí un enigma.
¿Cómo le hará para salir en cosa de horas?
He ahí otro enigma.
Los compadritos, por cierto, se llevan muy jugosas ganancias administrando el tianguis de autos La Ciénega.
Semanalmente, al decir de las mismas fuentes de la Fiscalía, se embolsan unos cien mil pesos.
Nota Bene: Cuando Talavera buscó ser fiscal se hizo apoyar de varios organismos patitos de abogados y de las infaltables organizaciones de tianguistas.
Por supuesto, su lema de campaña estaba nutrido de expresiones ligadas a la honestidad, la transparencia, el prestigio y el conocimiento.
¡Faltaba más!
¿Y los Alcaldes? ¿Qué se Fizieron? Algunos presidentes municipales están técnicamente desaparecidos.
No saben de ellos ni en sus casas.
¿Qué decir de sus gobernados?
Con el pretexto de la cuarentena dejaron de ser vistos.
Mientras el gobernador Miguel Barbosa Huerta está metido de cabeza en el tema de la pandemia y de la seguridad pública todos los días, varios de los alcaldes tomaron de vacación esta temporada.
Porque una cosa es guardarse y otra, muy distinta, ocultarse.
Quién se guarda puede trabajar desde su casa o desde su oficina.
Quién se oculta lo hace para escurrirse.
O peor:
Para escurrir el bulto.
Ah, pero no lo dude el hipócrita lector: ya regresarán de su vacación de primavera-verano–otoño una vez que arranque el año electoral.
Y es que todos, sin excepción, se sienten amados por sus pueblos.
En consecuencia: piensan, obsesivamente, en la reelección.
Son de la 4T algunos de ellos, pero siguen actuando como en el paleolítico.
Es decir: son depredadores y nómadas.
(Aunque esto último es un decir, pues son nómadas de Canta-Bar y otras excentricidades).
