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Arranca la Temporada de Zopilotes en Puebla

Arranca la Temporada de Zopilotes en Puebla

La Quinta Columna

Por Mario Alberto Mejía

Este miércoles trascendió que agentes de tránsito del ayuntamiento de Puebla iniciaron su propia ronda de la usura.

(Manuel Bartlett, titular de la Comisión Federal de Electricidad, arrancó la verdadera Temporada de Zopilotes al incrementar el costo de la energía eléctrica).

Amparándose en el decreto del gobernador Barbosa —relacionado con el uso obligatorio del cubrebocas en lugares públicos—, los uniformados de la Comuna empezaron a atracar a los automovilistas que, según ellos, incumplían con el citado decreto.

En consecuencia, han empezado a cobrar moches superiores a los cien pesos.

Lo que estos personajes de la picaresca poblana aparentemente ignoran es que un automóvil no es un espacio público, sino privado, lo que evidencia aún más su saña de zopilotes.

Bartlett ya recibió su merecido en las redes sociales.

Y de qué manera.

El siguiente grado de esa actitud usurera que mantiene es que un día de estos vaya con su jefe de prensa y le corte la luz a una familia de desempleados.

Eso ocurrió en España en el pasado reciente, y cayó un ministro fulminado como rayo.

La Ronda de la Maledicencia. La perversidad de Alejandra Santamaría Llerendi, ex directora de Patrimonio Cultural de la Secretaría de Cultura de Puebla, raya en la ignominia.

He aquí un breve primer recuento de la Casa de los Horrores en la que convirtió su dependencia.

Le ruego al hipócrita lector que si padece de algún mal cardiaco se abstenga de seguir leyendo.

14 de febrero. David Óscar Ortega Galindo remite escrito al antropólogo Julio Glockner, secretario de Cultura.

Acusa a Alejandra Santamaría de haberlo cambiado de área a la Dirección de Artesanías.

Se queja también de malos tratos y de hacerlo menos por su puesto de rango inferior.

Habla, asimismo, de un despido injustificado.

26 de febrero. Jairo Galdino Tejeda Garzón le envía un escrito a Glockner.

Se queja de un despido injustificado, así como hacerlo trabajar una quincena sin pago alguno.

28 de febrero. Francisco Oropeza Olmedo le dirige un escrito a Glockner Rossainz.

Relata la forma en la que fue injustamente despedido por Santamaría Llerandi.

Además aborda el hostigamiento laboral del que fue objeto al ponerlo a cargar mobiliario hasta pasadas las 12 de la noche.

No contenta con eso, su exjefa le pidió evidencia fotográfica vía WhatsApp.

28 de febrero. Alejandro Julián Andrade Campos remite escrito a Julio Glockner.

Narra cómo, al pedirle una explicación de su despido, la multicitada les dijo a Andrade y a Miguel Cano que “no tiene por qué sentarse a hablar con ellos ya que sólo habla con directivos y con el secretario”.

Hay que decir que Glockner no permitió ese doble despido y solicitó que se reintegraran a sus respectivos trabajos.

A partir de ese momento, Andrade y Cano quedaron a la deriva pues no recibieron ninguna aprobación o respuesta de nuestra heroína acerca de sus proyectos presentados.

Tampoco les dio las herramientas necesarias para trabajar, manteniéndolos relegados.

Lo únicos que escucharon en ese período fueron amenazas subliminales.

3 de marzo. Fidelia Duarte Merino se queja a través de un escrito dirigido a Glockner de un despido injustificado.

Santamaría, valiéndose de engaños, la hizo firmar su renuncia prometiéndole que le iban a dar otro puesto.

Se queja igualmente de maltrato y hostigamiento laboral: “le gritaba y la corría de su oficina, y, no solo eso: le solicitaba a sus Directores que no se sentaran a comer con ella y sus compañeros porque no estaban ‘al mismo nivel’.”

12 de marzo. José Miguel Ángel Enríquez Ávila remite escrito a Glockner Rossainz.

Narra una serie de atropellos sufridos por parte de Alejandra Santamaría y Néstor Hernández Silva.

Dice que es hostigado continuamente en lo laboral, ya que le asignan tareas para luego “recriminarle de por por qué está haciendo las mismas si se las encargaron a otras personas, lo que le provoca un profundo estrés”.

Refiere humillaciones: “Me gritaron que era viejo e inútil”. Habla de que su ex jefa tiene una zona de castigo donde manda a todos los que la desobedecen, le estorban o le caen mal.

Se refiere al área de Artesanías.

En esta trama, faltaba más, hay una love story.

José Antonio Camarillo Sánchez, quien en ese entonces trabajaba en la Dirección General de Patrimonio Cultural y fue operador panista, es el Chanoc de Santamaría.

Él era el que en realidad mandaba y decidía quién se iba o se quedaba.

Pero esta parte de la historia aparecerá en la siguiente columna.