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Se mantienen problemas sociales

Se mantienen problemas sociales

En Punto

La emergencia sanitaria que ha provocado la presencia del coronavirus en el estado de Puebla ha hecho que se le deje de prestar atención pública a fenómenos sociales que antes de la pandemia ya existían y que registraban una incidencia grave entre los poblanos, como los hechos delictivos vinculados desde su origen en motivaciones de género.

El pasado 8 de abril se cumplió un año desde que fue decretada la alerta de violencia de género en el estado, lo que obligó a los tres niveles de gobierno, federal, estatal y municipal, a reforzar políticas públicas tendientes a reducir la delincuencia por razones de género, pero principalmente aquella que tiene como víctimas a las integrantes del sexo femenino, en 50 municipios poblanos.

¿Qué ha pasado en esos 12 meses?

¿Disminuyeron, como se esperaba, las acciones violentas que se cometen en esas demarcaciones en contra de las mujeres?

Los números reflejan que no, por desgracia, que no bastó con un decreto oficial por parte del gobierno de la república para que en el estado disminuyera, y ya no se diga desapareciera, la violencia de género.

Ocurrió al revés.

En lugar de descender los casos, se incrementaron en 44 de esos 50 municipios que fueron “beneficiados” con la declaratoria en abril del año pasado.

Solo seis de esas demarcaciones: Acatzingo, Santa Clara Ocoyucan, Palmar de Bravo, Tecali de Herrera, Tepanco y Tepeyahualco obtuvieron números aceptables, que no celebrables, mientras que el resto, donde sobresale Puebla por tratarse de la capital del estado, mantuvieron la tendencia hacia arriba.

Eso solo significa una cosa: que la alerta de género no es la respuesta que se necesita para sacar a las mujeres de la espiral de violencia en la que viven (o mueren, en muchos casos).

El presidente López Obrador, el gobernador Miguel Barbosa y los ediles están por ahora muy ocupados en atender la contingencia por el Covid-19, pero no pueden olvidar que hay un gran pendiente entres sus tareas.

***

El plan de contingencia económica anunciado este domingo por el gobernador Barbosa fue, en los hechos, menos famélico que el de López Obrador.

Los empresarios poblanos recibieron con menos decepción las palabras del mandatario estatal que las del huésped de Palacio nacional.

Incluso Barbosa tuvo una recepción en ciertos grados optimista, a diferencia del tabasqueño, que solo fue blanco de críticas por rehusarse a poner en marcha un paquete de incentivos fiscales que apoyara a la iniciativa privada.

Eso llamó la atención.

Lo malo, para esos mismos empresarios, es que las medidas tomadas en Puebla solo servirán como un paliativo, ya que el grueso de los impuestos que les aquejan más dependen de la administración federal.

Mientras López Obrador no dé marcha atrás y los ayude, como se requiere en esta emergencia, para preservar las empresas y el empleo, no serán satisfechos en su totalidad.

Así que el anuncio no resolverá mucho en realidad.

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Una muestra de que lo que demanda el sector empresarial depende en mayor proporción de López Obrador es lo que ocurre con la Canaco.

Entre empresarios afiliados a la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo se analiza la posibilidad de romper la cuarentena si la contingencia provocada por el coronavirus se extiende para después de mayo, lo que implicaría que muchos de los negocios que actualmente están cerrados puedan reabrir sus puertas.

Así lo ha advertido Marco Antonio Prósperi Calderón, quien agregó que la medida se pondrá a consideración de los comerciantes más adelante.

Es decir, los socios de la Canaco quieren romper la cuarentena por el desprecio que le ha obsequiado al presidente a ese sector.