Y la liga se rompió entre Claudia Rivera y Barbosa
Por Salvador Ríos
La tensión entre los gobiernos municipal y estatal, entre Claudia Rivera Vivanco y Luis Miguel Barbosa Huerta, llegó a un punto climático este miércoles luego de que la primera se negó a que el segundo le impusiera el nombramiento de Carla Morales Aguilar al frente de la Secretaría de Protección Ciudadana.
Esta noticia no debió caer muy bien al gobernador, que desde el viernes pasado venía insistiendo en que tiene la facultad para nombrar al secretario de seguridad en la capital, aunque los asesores de la alcaldesa siempre se mantuvieron en la idea de que, en ningún articulado de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, de la estatal o de la Ley Orgánica Municipal se concedía tal facultad.
En su informe ante el Cabildo, Claudia Rivera refirió sin rodeos que el 10 de marzo recibió un oficio del ejecutivo estatal en el que consideraba que, por una causa de fuerza mayor, asumía el control de la policía y la emplazaba a realizar el nombramiento de Carla Morales como secretaria.
Ahora Barbosa Huerta deberá de mantenerse en su dicho y justificar legalmente la facultad que asegura contar para designar esta secretaría cuando se trata de una facultad del cabildo municipal.
El gobierno estatal se ampara en la Fracción VII del Artículo 115 de la constitución mexicana, en el 79, fracciones VIII y X del artículo 79 y del 105, Fracción XVII de la constitución local, así como en la Fracción LV del Artículo 78 de la Ley Orgánica Municipal, pero en todos ellos se refiere que, en todo caso, el secretario de seguridad acatará las ordenes que el gobernador del estado le transmita en aquellos casos que este juzgue como de fuerza mayor o alteración grave del orden público.
Dar órdenes, pero no designar secretario.
Hasta ayer, el gobernador no había dicho lo que desde su criterio implicaría estar ante un escenario de extrema gravedad para intervenir en el municipio de Puebla. Lo más cercano a ello lo insinuó en la conferencia de prensa de este miércoles donde se mostraba seguro de que Carla Morales sería designada secretaria.
Ahí dejó entrever que si se han logrado detenciones de delincuentes ha sido por la colaboración de la Fiscalía General del Estado y de la Policía Estatal.
“Le hemos pegado durísimo a la delincuencia en la capital, durísimo, ¿quién le ha pegado durísimo?, la Fiscalía General del Estado y la Policía Estatal, sale, entonces necesitamos una coordinación real entre Guardia Nacional, Ejército, Policía Estatal, Policía Ministerial y Policía Municipal, coordinación real y es lo que espero que funcione”, dijo el gobernador.
En otras palabras, que no existe coordinación efectiva con la dependencia que conserva Lourdes Rosales Martínez.
Y contrario a los pronósticos, esos que hacen suponer que el alcalde en turno (en este caso alcaldesa) se doblega a los designios del gobernador, Claudia Rivera se fajó los pantalones y amparada en la autonomía municipal dio portazo a la nueva designación y pidió que el gobierno federal revise si el ayuntamiento se está o no empatando a la estrategia de seguridad nacional.
Con la cancelación de nuevo nombramiento, la Secretaría de Protección Ciudadana tiene frente a sí el reto de incidir positivamente en las estadísticas de seguridad, ahora con el riesgo de distanciarse del ejecutivo estatal y de dejar al ayuntamiento sin algún apoyo estratégico.
Como gobiernos de Morena, ni a la federación, ni al estado o al municipio les conviene que la estrategia de seguridad fracase. La voz cantante la tendrá el gobierno federal para definir si se decanta para supervisar la estrategia de Rivera Vivanco o respalda la postura de control que pretendía Barbosa en toda la zona metropolitana, incluida Puebla capital.
Hasta la próxima.
Twitter: @elsalvadorrios
