El Covid-19 manda a cuarentena al proceso electoral del PRI
Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
Parece que el coronavirus va a contagiar y mandar a cuarentena al proceso electoral del PRI poblano, que pretendía emitir la convocatoria para elegir al próximo líder estatal el siguiente fin de semana y designar al nuevo dirigente a mediados de abril, fecha para la cual se estima que México podría estar entre las fases 2 y 3 de la pandemia del Covid-19, en la cual ya no se pueden hacer reuniones masivas.
Y es que se sabe que el proyecto de convocatoria propone elegir al nuevo presidente mediante una asamblea estatal de delgados y para la fecha que se pretende efectuar, es cuando habrá el pico más elevado de casos de coronavirus y estarán prohibidas las reuniones de más de 10 o 20 personas.
Originalmente se tenía previsto que habría una renovación del Consejo Político Estatal del PRI, pero por la poca efervescencia que ha despertado el proceso electoral del partido, se decidió que únicamente se hará una ampliación de los integrantes de ese órgano de gobierno, sumando a legisladores y líderes de organizaciones que no están en los listados de miembros de dicho cuerpo colegiado.
Más allá del seguro cambio de fechas –si es que el PRI no decide desafiar a la pandemia–, en las últimas dos semanas se vinieron perfilando dos nombres para contender por la presidencia del partido: el de Jaime Alcántara Silva, un priista con una extensa experiencia en cargos políticos y en el servicio púbico, y Néstor Camarillo Medina, quien carece de una destaca carrera como activista priista.
Jaime Alcántara, un hombre de confianza de Beatriz Paredes Rangel, una de las líderes históricas del PRI y ex gobernadora de Tlaxcala, es visto por muchos grupos en el partido como un actor que genera cohesión entre las diferentes facciones priistas, que tiene un largo camino en enfrentar procesos electorales complejos –varios de ellos en los que el tricolor ya ha sido oposición– y como un posible líder sereno, maduro y con autoridad moral para enfrentar y cuestionar a los gobiernos de la 4T.
Se sabe que Jaime Alcántara no ha querido definir si buscará la presidencia del partido y contender contra Néstor Camarillo, Juan Manuel Vega Rayet o Lorenzo Rivera Sosa, quienes son los priistas que han levantado la mano buscando llegar a la dirigencia tricolor. Sin embargo, muchos grupos y organizaciones están dispuestos a postularlo e impulsar que gane la contienda interna priista.
El problema que enfrenta Alcántara Silva es el veto de Alejandro Moreno Cárdenas, el presidente nacional del PRI, mejor conocido por el mote de “Alito”, quien estaría favoreciendo a Néstor Camarillo, junto con el diputado local, Javier Casique Zárate, quien a su vez representa los intereses del exgobernador de Oaxaca José Murat.
Y no es que “Alito” vea Néstor Camarillo como la nueva promesa del PRI y a Jaime Alcántara como uno de los “dinosaurios” que hay que extinguir en el tricolor.
Lo que quiere “Alito”, es tener a dirigentes estatales obedientes y obsecuentes con el rumbo que le quiere dar al PRI.
En ese sentido, Néstor Camarillo sería una opción de obediencia ciega, pues sería manejado por Javier Casique.
Y en cambio, Jaime Alcántara buscaría darle al partido el vigor que le falta al PRI como fuerza opositora y cercana a su militancia.
